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Algo olía raro en la liberación de la exmoribunda excandidata presidencial colombiana, la nueva dirección guerrillera había manifestado su intención de liberarla y se mantenían contactos con intermediarios europeos para montar el operativo necesario para llevarlo adelante. La sombra de la duda planea sobre una acción tan espectacular del gobierno del narco-para-presidente Uribe en la que estaban implicados agentes norteamericanos, para algunos miembros del FBI, para otros simples contratistas —eufemismo con el que se conoce a los mercenarios al servicio del tío Sam—. Algunos medios apuntan a que es posible que el ejército colombiano interceptara la caravana de las FARC cuando se dirigía a un punto convenido, pero hasta que las propias FARC hablen es imposible que podamos conocer toda la verdad sobre el asunto.

La oportunidad de la acción, su providencialidad, también es digna de duda. Uribe se enfrenta a un escándalo: el fraude por el que logró renovar su mandato reformando la constitución mediante la compra de votos. Pero también tiene el apoyo de un parlamento con muchos de sus miembros en la cárcel por tráfico de drogas o por terrorismo. Otras decenas de diputados están procesados a la espera de juicio. Incluso familiares cercanos a Uribe están salpicados por vínculos con los paramilitares y los cárteles de la droga. Sin embargo, curiosamente, nadie duda de que el gobierno colombiano es profundamente democrático y está limpio de toda sospecha a pesar de los intentos inconstitucionales de su presidente de perpetuarse en el poder. ¿Qué sería de él si gobernase, por ejemplo, en Venezuela y llevara por apellido Chávez?  

Sin embargo,  hoy ha saltado a las rotativas de medio mundo una noticia interesante que ahonda en las dudas que rodean a la puesta en libertad de Ingrid y sus otros 14 compañeros de cautiverio. No es posible verificar su autenticidad —en la misma medida que lno lo son las declaraciones del gobierno— y probablemente permanezca así por mucho tiempo, pero es interesante al menos referirse a ellas. La radio pública suiza ha informado sobre el pago de un rescate de 20 millones de dólares a las FARC por la liberación de los rehenes, tras el cual se montó toda una escenificación para mayor gloria de Uribe.

En realidad sería un alto precio para el gobierno, pero para las FARC también lo sería, quizá más aún. El parapresidente es probable que pueda encarar otro mandato más a pesar de sus escándalos siguiendo la estela del éxito de la operación, todo el mundo habla de la debilidad de la guerrilla, de su posible final. Han perdido el principal escudo que los defendía de un posible ataque masivo en el sector y todo esto se une al asesinato de Raúl Reyes en Ecuador, a deserciones sonadas, etc. Realmente hay que poner en cuarentena todas y cada una de las informaciones que nos van llegando sobre este asunto. Es lo que dicta la experiencia, habrá que esperar algunos días para atisbar un poco de luz en todo este tinglado.

Llevo muchos años oyendo a personas que dicen representar al pueblo vasco o conocer perfectamente sus intenciones que si se celebrara una consulta sobre autodeterminación no se ganaría jamás, que la sociedad vasca está partida por la mitad y nunca habría una mayoría suficiente como para plantear una posible secesión, etc., etc., etc. Sin embargo, ahora que el PNV plantea consultar a la ciudadanía si desea un fin dialogado de la violencia y si se puede abrir —o no— un proceso para estudiar la capacidad de decisión del pueblo vasco, se ha desatado la polémica con una visceralidad y agresividad nada recomendables.

Lo que llega a la población es poco menos que el PNV, junto con EA y EB —y el apoyo de la propia ETA!— van a plantear directamente en referéndum la independencia de Euskadi. Una auténtica afrenta contra la constitución y el orden establecido que hay que detener con los medios que sean necesarios, incluidos los poderes represivos del estado, o sea la fuerza bruta. Sesudos analistas a diestra y siniestra contribuyen a la ceremonia de la confusión apelando a la metáfora de los que mueven el nogal para que otros recojan las nueces, a las posibles connivencias entre la banda terrorista y el nacionalismo democrático.

Todos tratan de demonizar una consulta popular, la decisión está tomada y no permitirán que el pueblo hable. Eso, como siempre, es lo de menos. Como en Irlanda hace unos pocos días, vivimos en una democracia absolutamente secuestrada. ¿Por qué en Quebec tienen derecho a decidir y en Euskadi no? ¿Por qué en Albania? ¿Por qué se puede celebrar en Escocia y no en el país vasco? Sencillamente por miedo, miedo a la democracia. Ya hemos visto que cuando a los demócratas de toda la vida no les gusta el resultado de una consulta, todo vale con tal de subvertir el resultado. La política exterior respecto a Palestina o la actitud ante la constitución europea son fieles reflejos de lo que digo.

No hay nada malo en saber qué opina el pueblo sobre cualquier tema sensible, todo lo contrario. Podrá discutirse de oportunidad, de estrategia, pero no puede hurtarse la capacidad de decisión a un pueblo de por vida, eso raya el fascismo, no puede llamarse de otra manera. Pero ya sabemos qué hacen por aquí con la voluntad popular ¿alguien recuerda cómo quedó el referéndum de la OTAN y el desmantelamiento de las bases gringas en nuestro país?

Por si a alguien le interesa, cuelgo seguidamente el proyecto de Ley de Convocatoria de la Consulta Popular en Euskadi, más que nada para poder comprobar si está justificado el pavor que está desatando:

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El lobby que controla férreamente la Wikipedia en el estado español ha decidido censurar a Rebelion.org en sus páginas de manera que no pueda ser usado como fuente de información ni siquiera citado o enlazado desde la enciclopedia libre. Según argumentan sus dueños es por la parcialidad de las informaciones que contienen los artículos del portal de referencia de la izquierda en castellano, sin embargo ellos mismos consideran por ejemplo que la COPE o a El Mundo son medios en los que se puede confiar por su supuesta imparcialidad, por lo que nadie se cree esos flojos argumentos que suenan a excusa que pretende encubrir otro tipo de causa de tipo inconfesable.

Según las indagaciones realizadas por miembros del equipo de Rebelión, todo apunta a que la redactora de la Wikipedia que ha iniciado el ataque a la web pertenece a un equipo de internet para limpiar la imagen de Israel en los media, como prefieren decir ellos, que se trate con ecuanimidad al estado hebreo, o sea que alrededor de 500 palestinos asesinados este año por Israel sean simples operaciones de defensa propia y los 5 muertos por ataques con misiles caseros son atentados terroristas intolerables que merecen cualquier tipo de castigo que pueda infringir un estado legítimo, occidental, moderno y democrático.

Soy colaborador de ambas webs, en Rebelión he publicado alrededor de 10 artículos y varias traducciones de activistas por la paz de Israel, en la Wikipedia he subido completamente o contribuido a varios artículos de patrimonio y conservación de la naturaleza y he dejado algunas fotos para ilustrar contenidos de naturaleza. Me da bastante pena lo sucedido, pero una cosa está clara, Wikipedia está en manos de personas que coartan la libertad de expresión y con un sesgo conservador bastante patente. Así que este conflicto va a servir al menos para algo, de aquí en adelante no hay que fiarse de los contenidos que aparecen reflejados en sus páginas y habrá que considerarlo como un medio tan poco riguroso como el resto de la prensa corporativa y oficialista en manos de gobiernos o empresas de comunicación. Y, por supuesto, el que suscribe, no va a colaborar nunca más con un proyecto en manos de ultras o sionistas.

Esa es la tesis que sostiene una parlamentaria canadiense que hace poco más de una semana tramitó una petición en la cámara de su país para que se reabra la investigación fraudulenta llevada a cabo por el gobierno norteamericano. ¿Y qué pinta Canadá en todo esto? Pues, como dice la propia Libby Davies, la inclusión de su país en el bloque de estados que apoyan la guerra contra el terrorismo, ha causado cambios negativos en la política exterior e interior de su propio país sustentados en una gran mentira montada para encubrir un atoatentado en el que estaban implicados miembros del gobierno norteamericano. El vídeo de su intervención está colgado en YouTube y la petición está abierta a cualquier persona que quiera firmarla desde una página web montada al efecto. 

No es la primera vez que un político occidental con responsabilidad duda de la versión oficial del 11S, el ex ministro de defensa alemán, Andreas von Bulow,  el ex presidente italiano Francesco Cossiga, algunos miembros del Parlamento de Japón, políticos republicanos de EEUU, etc, etc, etc. Cada día cuesta más tapar la verdad de unos hechos que es imposible que respondan a lo que nos han contado,  una trola conspirativa con menos sustento real que un cuento de Grimm.

   Visto gracias a No Más Mentiras!

Todo indica que esta es la última legislatura del PSOE. El PP ha emprendido un camino al centro que tiene pinta de irreversible, sabe que si quiere gobernar no puede seguir dando miedo ni a la masa de indecisos ni a los nacionalistas periféricos. ¿Y qué hace mientras el PSOE? Pues poca cosa, además de maquillar los datos de la crisis económica ha emprendido un camino a la derecha que le va a hacer perder su base social más comprometida y los centenares de votos del pánico prestados por Izquierda Unida. Conozco bastantes compañeros y compañeras que votaron al PSOE por primera vez que están demostrando público arrepentimiento.

El ímpetu con que los socialistas irrumpieron en el poder tras el fin del aznarismo parece haberse convertido en inacción e involución. Los temas eternamente pendientes (aborto, eutanasia, concordato, vivienda, protección social…) están aparcados sine die y conforme vaya pasando el tiempo se irá haciendo más y más difícil afrontarlos si se pretende llegar con paz social al final del mandato. Pero el cambio de actitud tomada con respecto al tratamiento de la inmigración y el alineamiento con el PP y la extrema derecha europea raya el escándalo. Las excusas sobrevenidas dadas tras el apoyo a la directiva de la vergüenza no convencen a nadie. ¿Para qué apoyan una norma que no van a cumplir? ¿por qué no la han rechazado de plano y han impedido que en un futuro se pueda caer en la tentación de aplicarla en su literalidad más radical?

Los inmigrantes han tenido bastante que ver con la época de bonanza de la economía de la última década. El balance ha sido bastante positivo para el estado y la economía, es decir, han aportado mucho más de lo que han recibido. Sin embargo, comienza una crisis de tipo financiera y lo primero que hacemos es que su coste lo paguen los más débiles, convirtiendo a los recién llegados en ciudadanos y ciudadanas de segunda puestos en el punto de mira para repatriarlos y a los sin papeles en delincuentes que pueden ser internados en campos de concentración por un periodo de año y medio por el simple hecho de huir de el hambre y la miseria provocadas, al menos en parte, por nuestras políticas proteccionistas y subsidiarias al sector productivo.

Pero lo peor es que el PSOE, salvo 3 honrosas excepciones, se desmarcó del voto coordinado de la socialdemocracia europea para alinearse con la extrema derecha racista de Berlusconi y los suyos o los hermanos Kaczynski. Tanta palabrería agresiva contra las políticas migratorias de Italia para acabar de la mano, legalizando guantánamos europeos donde a los internados se les priva de muchos de los derechos inalienables que, como persona, les son correspondidos desde su nacimiento. Imagino que someterán su decisión a estudios demoscópicos para estudiar el impacto de la monumental metedura de pata, pero como no afinen el rumbo, como dejen de lado los principios fundamentales de la izquierda, por un lado habrá mucha gente que pueda intercambiar su voto tranquilamente con un PP menos ultramontano y, por otro, los votos de la izquierda real se le escaparán hacia Izquierda Unida o a la abstención. Con los márgenes con los que actualmente se deciden las elecciones, la derrota estará servida. No se cómo pueden ser tan miopes.

 Tras la condena a Federico Jiménez Losantos por injurias y calumnias al alcalde de Madrid, mucho se le están torciendo las cosas al locutor favorito de la Conferencia Episcopal. Al día siguiente de hacerse pública la sentencia, su informativo de las 7 de la mañana sólo tuvo una noticia, su propio caso. El endiosamiento de este individuo llega a límites tan insospechados que en el mundo no había sucedido nada más digno de mención. Luego, eso sí, como todos los días conectó con las emisoras locales, un detalle por su parte. Pero es que desde ese momento ha estado usando su santo micro para tomarse la venganza particular con Alberto Ruiz Gallardón mencionando historias personales de dudoso gusto.

 Como persona con el rumbo absolutamente perdido y con un ego que no le cabe en el cuerpo, confunde su sentencia con un ataque a la libertad de expresión de ámbito estatal que forma parte de un plan del PSOE para certificar un cambio de régimen en Expaña. El PP de Rajoy forma parte de la conjura de Gallardón —así arrima el ascua a su sardina— en la que no faltan el grupo PRISA ni, por supuesto, el PSOE.  Los restos del aznarismo también son culpables por no ofrecerle su apoyo explícito en el juicio. Vamos que está más solo que la una, sólo le queda el director de El Mundo, cómplice de sus teorías conspiranoicas y máximo beneficiario de los ataques al otro gran diario de la derecha y del trasvase de lectores.

Se define como un contrarrevolucionario, prácticamente el único que queda resistiendo el golpe de estado encubierto que el radical de Zapatero está culminando en su segunda legislatura. El victimismo, que ha sido una de las grandes bazas que ha usado para afianzar la COPE ante los múltiples intentos de cierre que se ha inventado, ahora lo aplica directamente a él mismo para ver si puede concitar algún apoyo diferente al de la AVT. En el propio Vaticano tienen claro que la COPE supone un problema para la iglesia y para las relaciones con el Estado Español, las apostasías no cesan de aumentar y multiplicarse cada año.

Ni el propio nuncio de su santidad se ha escapado de los insultos y descalificaciones de Losantos, quien ha sido tildado de masón por el talibán lenguaraz. Manuel Monteiro en persona interrumpió la reunión de la Conferencia Episcopal donde se debatía el futuro de la COPE y es de esperar que no fuera hasta allá para deshacerse en halagos, sino para todo lo contrario. Y no acaban ahí sus problemas, todavía tienen que celebrarse al menos un par de juicios por injurias

Así las cosas, muy mal pinta la situación para FJL, parece que en noviembre se decidirá su futuro, pero imagino que tendrá que ir haciendo las maletas porque sus santidades ya han dejado entrever su descontento con la línea de algunos programas de la emisora. ¿Hacia Intereconomía, por ejemplo?

 

Una de las prácticas más habituales del sionismo es tratar de ocultar su influencia o control sobre los gobiernos que están bajo su mando. Esa es la razón por la cual atacan furiosamente a cualquiera que investigue sus métodos de presión o sus logros más significativos en pos de Israel y la defensa de su política de invasiones, anexiones y crímenes contra la Humanidad. El epíteto de antisemita se lo endosarán de manera automática y su trama de intereses le hará difícil, cuando no imposible, continuar con su labor académica o profesional.

 

Pero no por ello dejan de existir, en los pasillos del Congreso estadounidense, donde pululan cientos de lobbystas que representan a los más variados intereses, si mencionas la palabra lobby, a secas, todo el mundo sabe de quién se está hablando: del lobby de los lobbies, del lobby pro israelí. No en vano es el más fuerte de los grupos de presión. Sin su apoyo, ningún candidato a presidente puede llegar a la Casa Blanca.

 

Aquellas personas que pudieran pensar que con la llegada de Obama algo iba a cambiar en las relaciones internacionales del imperio estaban equivocadas. El margen de maniobra que tienen los presidentes en EEUU es tan minúsculo que en el sistema apenas si cabe otra realpolitik diferente a la que practican Bush y lo suyos. Puede parecer una exageración, pero ¿cómo se explican si no la comparecencia de Obama ante la todopoderosa AIPAC (American Israel Public Affairs) y sus declaraciones de un fervor sionista que ni el propio Bush se hubiera atrevido a pronunciar?

 

Como todos los grupos religiosos o confesionales podría pensarse que su bajada de pantalones responde a buscar el apoyo de una colectividad organizada, que hará lo mismo con los hispanos o los árabes. Pero no, no será así, la influencia del lobby es muchísimo más grande que la representatividad que el grupo posee por su número de votantes y eso sólo puede explicarse por su altísima  penetración en el mundo empresarial, de las finanzas o de los medios de comunicación.

 

Vayamos con las declaraciones de Obama y por qué suponen un abandono de los principios que él mismo había escogido como rectores de su quehacer político. Para comenzar, espetó que Jerusalén “debe continuar siendo la capital del Estado de Israel y debe permanecer indivisa”, ignorando que su propio país mantiene la embajada en Tel Aviv, ya que Jerusalén este fue invadida en 1967 y la comunidad internacional no reconoce la anexión unilateral efectuada de facto por el estado judío. ¿Acaso va a apadrinar la toma por la fuerza y el saqueo de la ciudad santa para cristianos y árabes? Justamente en estos momentos Jerusalén está en la mesa de negociación como capital para el futuro estado palestino ¿a qué viene esta desmesura? Los palestinos nunca van a admitir una solución que no pase por ahí. ¿Pretende Obama convertirse en adalid de la guerra eterna en oriente más que el propio Bush? Algo no cuadra, ¿no era este el pacifista y dialogante aspirante a presidente?

 

Por otro lado, se ha hecho eco de las mentiras que dirigen el dedo acusador a Irán —el mismo que acusó a Irak de poseer armas de destrucción masiva— y que lo han convertirlo en el próximo objetivo de la maquinaria bélica imperial. Ignorando la falta de pruebas y la trayectoria de mentiras paridas por los gobiernos de EEUU para lograr réditos estratégicos o el robo de materias primas y recursos afirmó sin ruborizarse ante el pleno del lobby judío que  “El peligro de Irán es grave y real y mi objetivo será eliminar esta amenaza (…) no hay mayor amenaza para Israel o para la paz y la estabilidad de la región que Irán”. Obama se ha sumado así al coro belicista de halcones que puebla la Casa Blanca, algo que los miembros de la AIPAC recibieron con una gran ovación. 

 

Todo está atado y bien atado en Washington. Vamos, que Israel los tiene bien atados a todos. Todos los caminos hacia la Casa Blanca pasan por el apoyo incondicional al estado hebreo haga lo que haga, invada a quien invada, masacre a quien masacre. Incluso aunque ello suponga problemas para la política exterior e interior de EEUU. No se dan cuenta que cada día que pasa, cada casa que se levante los territorios palestinos es un paso irremediable contra un estado palestino que nunca podrá erigirse en sus tierras, ocupadas por extranjeros llegados de todo el mundo en virtud de una ley religiosa integrista que, en cualquier otro país, levantaría sospechas de racista, xenófoba e incluso de buscar la pureza de raza en un estado bajo cánones de corte neonazi. 

 

La solución de los dos estado tendrá que dejar paso inexorablemente a un único estado democrático y multiconfesional, algo que los sionistas considerarían el fin del estado judío. El axioma de cuanto peor mejor, parece venirle como anillo al dedo a la solución final del conflicto palestino israelí.

Hoy se celebra en Irlanda el referéndum sobre el Tratado de Lisboa. En principio fue convocado a modo de trámite, con toda la clase política mayoritaria a favor, con el apoyo del empresariado y del movimiento sindical, todos se las prometían felices a pesar del inconveniente que suponía el tener que ceder al populacho la responsabilidad de asentir una decisión tomada de antemano y hurtada al debate y a la decisión pública. Son las cosas de tener una legislación que aún conserva pequeñas trazas de democracia.

Y claro, cuando han tenido que explicar el contenido del Tratado a la población irlandesa, se la han visto y deseado. Ni el propio primer ministro se ha podido leer el texto, más que una constitución europea un auténtico tratado (por lo tocho) de economía neoliberal inspirado por los lobbys empresariales encastrados en Bruselas. Y como el personal no es tonto, ha comenzado a verle la cara al intento de engaño y a desconfiar de sus representantes conforme ha ido avanzando la campaña hasta el punto de llegar al final en una situación demoscópica de empate técnico.

Los motivos del no son variopintos, van desde la pérdida de su comisario asignado por decreto, el menoscabo de su peso europeo (son el 1% de la población de la UE), hasta el fin de su secular neutralidad y la armonización fiscal que hará peligrar los beneficios a las inversiones tecnológicas extranjeras, auténtico motor de la economía. Los movimientos alternativos de izquierda y los antiglobalización hablan además de un proceso antidemocrático y piden una Europa social, garante de libertades, derechos y del estado de bienestar frente al liberalismo rampante y al recorte de libertades que venimos sufriendo en los últimos tiempos.

Mañana por la tarde tendremos el resultado definitivo. No estaría de más que les echaran por tierra de nuevo el auténtico golpe de estado que ha supuesto el Tratado de Lisboa y se decidieran de una vez a redactar una constitución de verdad pensando en la ciudadanía, no en las megacorporaciones. Soñar es gratis.

 

 

Hace ya demasiados años tuve ocasión de ir a una conferencia de Agustín García Calvo sobre los mecanismos de control social y la forma de escapar de ellos. Algo que chocó mucho al auditorio fue su aseveración de que el verdadero sujeto revolucionario de nuestra época y lugar eran las mujeres ya que, al estar bastante más fuera del mercado laboral, eran más libres y no tenían tan interiorizados los esquemas de dominación de la sociedad capitalista. Más o menos venía a decir que el trabajo era una cierta forma de esclavitud. También disertó sobre que nuestra sociedad podría funcionar perfectamente con una jornada laboral de 4 horas diarias, pero que no era demasiado conveniente, habría demasiado tiempo para pensar y el ocio es más difícil de dirigir y controlar que el tiempo de jornada laboral.  

Pudiendo estar o no de acuerdo con todos sus planteamientos, lo cierto es que al oír las noticias de estos días que venían de Bruselas, además de ponérseme la piel de gallina, me vino a la memoria lo contado por el carismático profesor. No podía creerlo, ¡la Unión Europea ha bendecido una jornada laboral semanal de 65 horas!, además han tenido la desfachatez de venderlo como una victoria de los trabajadores, que se pare este mundo que me quiero bajar, ¿como pueden llamar un paso adelante a una medida que nos retrotrae al siglo XIX?.   

Con nocturnidad y alevosía, esta madrugada han sacado adelante una medida que llevaba paralizada muchos años. Los cambios de gobierno en Italia y Francia han tenido mucho que ver. Es lógico que un corrupto mafioso y un acomplejado pretencioso la hayan apoyado inclinando la balanza hacia el lado neocon. Pero lo que más me llama la atención es que muchos traten de defenderlo como un paso adelante en la consecución de la libertad. Consideran que el estado no tiene que intervenir en este tipo de cuestiones, que es cosa únicamente de trabajadores y empresarios. El discurso puede parecer impecable pero únicamente vale para un mundo feliz donde el pleno empleo sea un hecho extendido o donde exista un salario básico universal y el trabajador o trabajadora pudiera estar en condiciones de negociar de tú a tú con el empresario las condiciones laborales. De lo contrario una norma de este tipo sólo puede facilitar el abuso del débil, en román paladino, la más pura esclavitud. Eso sí consentida en libertad, la libertad que puede tener un individuo para elegir si puede comer y vivir humillado o morir dignamente en la indigencia.   

Creo, sinceramente que es una de las peores noticias que he oído en los últimos tiempos. Digna de una huelga general salvaje europea de carácter indefinido. Pero claro, ¿para qué movilizarse? habiendo fútbol… y total, ¿adivinan quién van a agotar el cupo de 65 horas semanales? los inmigrantes que consigan burlar los campos de concentración europeos y obtengan los papeles necesarios para ser esclavos en esa tierra de las oportunidades que venían buscando más al norte. La globalización de la explotación humana. A este paso vamos a tener que nacionalizarnos venezolanos.

La población de los países en vías de desarrollo lleva meses manifestándose en la calle para protestar por el alza de los precios de los alimentos. El hambre y la desnutrición —que ya afecta a casi mil millones de personas— están provocando levantamientos en todos los rincones y continentes del planeta, ya sea por la carestía del arroz, el maíz o el trigo. Pero las revueltas apenas si han tenido el eco mediático que le hubieran correspondido en los medios de prensa globales a pesar de que la represión de las fuerzas del orden han producido incluso algunas víctimas fatales. 

En estos días las revueltas sacuden ya a Europa: puertos cerrados, carreteras bloqueadas, ciudades cerradasagricultores en pie de guerraflotas amarradas sólo son el preludio de lo que está por venir. Ya lo hemos dicho muchas veces: el petróleo se acaba; se ha alcanzado —o rebasado— el cenit de la producción a la vez que más y más sociedades emergentes quieren ejercer su derecho a usar su trozo de la tarta de oro negro. La era del petróleo abundante y barato ha pasado para no volver. 

Hay que repensar los modelos económicos globales y especialmente los de producción y consumo de energía. Y no queda mucho tiempo para adaptarse a la nueva situación. La fiesta toca a su fin.De momento ya se ha acabado con la precaria seguridad alimentaria que tenían muchos países del sur, la inmigración ilegal será la válvula de escape más segura para los más desfavorecidos, por aquí la inflación se dispara, se frena el consumo, se perderá poder adquisitivo de los trabajadores y el superávit estatal, el paro alcanzará niveles históricos… de ahí a recrear la peli de Mad Max hay un solo paso para el que quedarán no muchas décadas. Imagino que hay soluciones posibles, pero de momento no se vislumbra voluntad alguna de cambiar los esquemas nacidos tras la revolución industrial, los popes parecen esperar a que nos acerquemos a una hecatombe antes de actuar decididamente. ¿Me equivoco?

Ya van quedando menos, a este paso los gringos se quedan solos en su aventura neocolonial. Australia, una vez que los conservadores perdieran el poder —entre otras causas por el cerrado apoyo a Bush de su líder— ha iniciado la retirada de todas sus tropas de combate de Irak. La bandera que ondeaba en su base sureña de Tallil al sur de Bagdad ha sido arriada definitivamente, marcando el cese de las operaciones de combate iniciadas en 2003. 

No hace falta ser un lince para saber cuál es el concepto de soberanía de un estado desde el punto de vista del imperio: el sometimiento total a sus designios. Hace muy poco Bush declaró que no permitirían la injerencia de ningún país en los asuntos libaneses justo en el momento en el que tenía barcos de guerra anclados frente a sus costas y jugaba —junto con Israel y Arabia Saudí— a mantener a Líbano en un golpe de estado de facto con tal de no reconocer el poder que legítimamente le corresponde a la comunidad shií y a la cristiana en la configuración del estado sean cual sean sus intereses o alianzas.

En una pirueta conceptual con triple salto mortal ahora EEUU pretende aumentar los plazos de su presencia en tierras de Mesopotamia negociando con un gobierno títere impuesto por ellos mismos y en el que hacen y deshacen a su antojo todo lo que les viene en gana. Vamos, que usar la palabra negociación es sólo un eufemismo que pretende ocultar una directa imposición de sus criterios o como mucho el estudio del caso con su subalterno en función de la reacción que tal o cual decisión puede provocar en los sectores que no se sienten muy cómodos bajo la implacable bota militar imperial que ya han comenzado a demostrar en la calle su disconformidad con el más que previsible acuerdo legitimador. 

Ayer mismo en Bagdad se vivieron manifestaciones de los seguidores de al Sadr, también el máximo representante de la comunidad chiita —al Sistani— emitió un comunicado contrario a los intereses de los invasores, lo mismo que hizo la máxima autoridad suní, la Asociación de Ulemas Musulmanes que criticó la futura bendición de un nuevo mandato colonial en Irak

Contra la euforia general desatada por la consecución del Tratado Internacional de Prohibición de las Bombas de Racimo, siento tener que decir que, a pesar de todo, sí que caben motivos para el desánimo. ¿Por qué?, porque, a pesar de que ha sido ratificado por más de 100 países —entre ellos España—, no lo han firmado los estados que realmente hacen uso de las mismas contra la población civil. Los ejemplos los tenemos bien presentes y cercanos: Irak y Líbano, donde Israel lanzó decenas de miles de estas minas para hacer el máximo daño posible una vez asumido que Hezbollah los había derrotado sin paliativos. 

 

Lo bueno del caso es que las bombas de racimo quedarán denostadas para siempre y condenadas de tal manera que quienes se atrevan a usarlas de nuevo quedarán en evidencia ante la opinión pública mundial más de lo que lo estaban haciendo hasta ahora. Algo es algo.

Más información aquí y aquí.

 

 

Estoy deseando oír mañana en la emisora de los obispos al radiopredicador favorito de la derecha radical. He de reconocer que escuchar a Losantos en su programa «La Mañana» me produce en ocasiones cierto morbo y, a pesar de no querer engrosar las estadísticas de oyentes de la COPE, no puedo evitar sintonizar en el dial a la emisora de los obispos desde la que se vierten los ataques más furibundos, brutales, violentos y despiadados a todo lo que no sea la extrema derecha ultraconservadora y neocon. 

Y es que mañana será un día de esos especiales, comparable al día posterior a la pérdida de las elecciones por la derecha, a una victoria nacionalista en Esukadi, a unas declaraciones del rey Bourbón en favor de ZP, etc, etc. Hoy se celebraba el juicio por calumnias contra Losantos a resultas de la denuncia interpuesta por el alcalde de Madrid, a quien acusó de no querer investigar los atentados terroristas del 11M y de darle igual los 200 muertos y los 1.500 heridos que causó el ataque a los trenes madrileños. Ayer mismo se las prometía muy felices cuando presumía de que nadie del PP apoyaba a Gallardón y que él mismo llevaba de testigos a lo más granado de la formación política conservadora.

Pues bien, Esperanza Aguirre, la candidata a la que Losantos pretende aupar a la presidencia del gobierno pasando por encima del cadáver del actual presidente popular —a quien quiere derribar a toda costa desde hace unas semanas en una operación orquestada junto al diario El Mundo—, se ha puesto del lado del alcalde acusador dejándolo directamente en la estacada ante toda la opinión pública nacional que hará mofa, befa y escarnio del locutor. Espe ha optado por recurrir a hacerse la olvidadiza pero lo peor ha sido lo de Ángel Acebes, otro de los favoritos de Losantos y miembro destacado de la caverna pepera; Acebes también ha respaldado a Gallardón diciendo que éste no discrepaba significativamente de la doctrina oficial del PP en lo que respecta a los atentados del 11M. 

El cabreo del presentador ha sido menudo, los ha llamado manipuladores y caraduras, ha afirmado que nunca se fió mucho de los políticos y seguro que en estos momentos está preparando la munición, afilando los cuchillos y emponzoñando la lengua para emplearse a fondo mañana. Merecerá la pena oírlo, sin duda, aunque de momento está bastante moderado a tenor de lo que puede leerse en su diario digital, referente neocon en el estado español. Ya veremos.

Parece que van calando las denuncias que se están realizando desde todos los ámbitos al uso intensivo de los biocombustibles por la agudización de la inseguridad alimentaria en los países más pobres del planeta que usan sus cultivos para satisfacer la voracidad de los coches del norte en vez del hambre de sus habitantes. Lo cierto es que van ganando muy mala prensa desde que las críticas partieron desde la propia ONU calificando el cultivo de especies vegetales para convertirlas en carburante como de auténtico crimen contra la Humanidad.

Y a raíz de las mismas algunas empresas se están replanteando la creación de nuevas plantas, al menos en nuestro país. En Cádiz concretamente ya se han abandonado dos proyectos en las últimas semanas. Aurantia y Ebro Puleva han dado marcha atrás en sus iniciativas de Gadir Biodiésel en Puerto Real y de una planta en Arcos de la Frontera. 

Las culpas se las reparten entre la mala prensa que arrastran —puede llevar a replantear el tema a medio plazo—, a la competencia desleal de EEUU y la subida de los aceites usados como materia prima para la fabricación de los comnbustibles. Tendremos ocasión de comprobar en breve si se trata de un episodio meramente coyuntural o si se trata de una auténtica tendencia.

Muy claro, didáctico y directo. Gracias Mario

No suelo hacer muchas recomendaciones de lecturas en los biTs, de hecho creo que es la primera que lo hago en los años que llevo actualizando el blog, pero esta vez sí que merece la pena. Este libro se refiere a un hecho local en el sentido actual de la palabra, pero es fiel reflejo de un principio universal: la Historia la escriben los vencedores, a veces incluso hasta directamente se la inventan; luego, el paso del tiempo se encarga por pura repetición goebbeliana de que las ruedas de molino intragables se conviertan en apetecibles rosquillas y nadie se atreva a cuestionarlas so pena de ser considerado un freak en el sentido literal de la palabra, en alguien extravagante movido por oscuros intereses. Ni la opinión pública ni el mundo académico, habituados a vivir cómodamente en la mentira, ve bien que se muevan los cimientos en los que se asientan muchos de sus conocimientos y pensamientos. Antes de aceptar un cambio radical es necesario tener la mente muy abierta, presentar cierta tendencia a lo iconoclasta o —por qué no— tener predisposición a aceptar giros tan profundamente copernicanos como los que propone Emilio González Ferrín en su Historia General de Al Andalus.

 

En mi caso había una mezcla de todo, desde hace años venía oyendo con interés a ciertos historiadores y pensadores que echaban abajo todo el corpus de pensamiento de la supuesta conquista árabe de Hispania y la posterior reconquista cristiana. De entre ellos Olagüe era el más conocido, su libro “La Revolución Islámica de Occidente: Los Árabes no Invadieron España” fue un auténtico hito allá por los años sesenta del siglo pasado. Como libro pionero es posible que tuviese errores u omisiones importantes, pero no hay duda de que plantó una semilla que ha ido creciendo lentamente hasta dar frutos tan importantes, maduros y apetecibles como este libro que ahora nos ocupa.

 

Puedo imaginar las caras de muchos de los lectores del ensayo cuando se les enfrenta a la posibilidad de que el famoso general Tarik, supuesto responsable de las milagrosas tropas árabes que invadieron la Península Ibérica, en realidad se llamase Tarico, fuese visigodo, hablara latín y rezara al dios de los cristianos. Personalmente he lanzado este mensaje sin anestesia a diferentes personas con ánimo provocador para estudiar su reacción. Generalmente oscila entre la más absoluta incredulidad hasta el oír una especie de clic en el disco duro mental del interlocutor que parecer decir ¡eureka!, como si acabara de encontrar el eslabón perdido que le permitiese conectar tiempos remotos de su pasado hasta la fecha inconexos.

 

Y es que, si algo permite esta publicación, es precisamente considerar a este periodo de renacimiento dentro de la oscuridad general del medievo, no como algo extraño y ajeno, sino como algo consustancial a nuestra tierra y a sus gentes, que ni comenzó en el año 711 ni terminó en 1492. Que la historia de un pueblo no se define a saltos ni en cortes drásticos de periodos totalmente diferentes o contrapuestos. La historia de Andalucía y la de España no se define por el color de un supuesto invasor, como yo mismo escribía en 2004 en la Guía Didáctica del PN Los Alcornocales: 

 

(…) no se puede caer en el reduccionismo de plantear nuestra historia como una sucesión de invasiones alóctonas, (…) cada grupo humano que se asomaba por estas tierras se iluminaba con el mestizaje con la población local y alcanzaba cotas de esplendor inimaginables previamente por ambas partes. 

 

No podemos ni debemos olvidarnos del sustrato original, del poso que la población nativa andaluza lleva a cuestas tras 3.000 años de vida urbana y de la organización social que ello implica. Sin él no podrá comprenderse debidamente ningún periodo de nuestra historia. A pesar de los esfuerzos por eliminar o menospreciar todo rastro o huella de lo autóctono, trabajos como el de Emilio González Ferrín nos hace reconciliarnos con nuestro pasado, por eso no es de extrañar que se esté convirtiendo en un libro de culto, en una publicación de lectura obligada para todas aquellas personas que pretendan encontrar explicaciones a los hechos del pasado desde una perspectiva alejada de los mitos y leyendas escritos siglos después con intenciones que nada tienen que ver con la narración o interpretación de unos hechos, sino con la tergiversación de los mismos en beneficio propio, en muchos casos para crear o reforzar identidades nacionales laxas o artificiosas a la vez que se ahogan sentimientos de pertenencia nacidos a contracorriente del orden establecido o se perpetra el robo de la identidad de todo un pueblo y su apropiación por otras colectividades mayores o más poderosas.

Como ya se habían apagado los ecos de su retirada de la ponencia política que ella misma había redactado, era necesario seguir ahondando en la estrategia de acoso y derribo de Rajoy I el moderado. Así que hoy mismo María Santísima Gil ha anunciado que no se presentará a la reelección como presidenta de los populares vascos e incluso que abandonará el grupo parlamentario. Lo que no ha dicho es si deja también el escaño, se va al grupo mixto o a su casa y se olvida de la vida pública para siempre.

Pero las culpas no provienen de la falta de liderazgo de Rajoy como quieren hacernos ver algunos, si se llega a presentar de nuevo es probable que no lograse una nueva presidencia; el varapalo recibido estos días en Euskadi la ha dejado en evidencia en su estrategia contra la dirección del partido y ha mostrado un PP partido literalmente por la mitad. Obviamente, esta decisión los hundirá aún más en las próximas elecciones autonómicas. ¡La que está liando Zapatero! 

Basta saber si la caverna popular logra rentabilizar esta retirada y consigue convencer a algún incauto (¿Costa?) para que se enfrente a Rajoy y concite los suficientes votos de los compromisarios como para presentar una candidatura con posibilidades reales de éxito, pero desde luego no será nada fácil. La derecha adolece de mecanismos de democracia interna y es muy difícil montar una candidatura al margen de la dirección. La cosa se pone interesante… San Gil ha tirado la bomba, los demás corren a por las nueces.

Algunas buenas nuevas parecen llegar de Oriente, Israel y Siria están negociando un acuerdo de paz basado en la devolución de los Altos del Golán ocupados por el estado hebreo en 1967, aunque supuestamente no hay ninguna condición previa. Los contactos hasta la fecha son indirectos y están auspiciados por Turquía. Una cosa está clara: no habrá paz total si no hay devolución total del territorio conquistado, masas de agua incluidas y sus aledaños en el Lago Tiberíades, algo que hasta la fecha los invasores nunca han querido poner sobre la mesa. Pero al menos, todas las partes han reconocido que las conversaciones existen y eso ya es un avance significativo. Queda por ver la reacción de EEUU quien, al menos a priori, debe estar bastante enfadado porque Siria, recordemos, es un país miembro del eje del mal con el que no hay que hablar, sino doblegarlo o directamente eliminarlo. No es la primera vez que, desde la Conferencia de Madrid, existen contactos más o menos secretos, pero su publicación puede significar algún tipo de avance significativo frente a otras ocasiones. La esperanza es lo último que se pierde. 

Por otro lado, esta vez con la mediación de Egipto, avanzan las negociaciones para lograr un alto el fuego en Gaza. El Cairo ha  anunciado un principio de acuerdo aceptado por Israel sobre la base del cese de incursiones israelíes y el lanzamiento de cohetes caseros, la liberación de Gilad Shalit a cambio de prisioneros palestinos y la apertura de los pasos fronterizos. La novedad del proceso es el reconocimiento implícito de las partes, primer paso para una paz que, como es lógico, debe firmarse no con los amigos, como parece pretender Israel, sino entre enemigos. Parece pues que al fin se están teniendo en consideración los múltiples ofrecimientos de Hamas siempre rechazados por los ocupantes.

Por último, gracias al buen hacer de la Liga Árabe en Doha, se ha logrado consensuar un texto de salida a la crisis existente entre el gobierno proamericano y los grupos shiíes y cristianos que se oponen a entregar la soberanía del país a los enemigos externos seculares de Líbano. Se formará un gobierno de unidad nacional en el que, como pedía la oposición, tendrán el poder de veto que tan insistentemente se les ha negado y una representación ministerial bastante mejorada. La ley electoral, otro punto de fricción al no reconocer un peso proporcional al de la población chiíta, va a revisarse adoptándose la de 1960, mucho más ecuánime que la actual. Visto fríamente, el acuerdo supone una victoria importante para Hezbollah y sus aliados, pero aleja cualquier amenaza de una nueva guerra civil en el sombrío panorama libanés.

Aunque la paz en la región es más volátil que el precio del petróleo, no cabe duda de que son esperanzadoras noticias. La excepción es el proceso post Annapolis, que prácticamente puede darse por muerto definitivamente tras la última gira de Bush y su inquebrantable adhesión al imperialismo sionista basándose en cuentos y leyendas típicos de integristas analfabetos. Abbas vuelve a hablar nuevamente de dimisión si no se consigue pronto un acuerdo satisfactorio. 

 

Estos días se conmemora en Oriente Medio el robo de la tierra palestina para su entrega a los inmigrantes ilegales israelíes por parte de las potencias occidentales y una operación de limpieza étnica de lo que desde entonces algunos conocen como estado de Israel del que fueron expulsados sus habitantes con operaciones de terrorismo que hoy harían sonrojar a cualquiera.

Europa y Estados Unidos pretendían así lavar su cara por permitir el surgimiento de Hitler y para ello nada mejor que robar las tierras a gentes que no tenían nada que ver con esas atrocidades, a las que hicieron víctimas inocentes de otra atrocidad de descomunales proporciones. Centenares de miles de personas fueron desterradas de sus hogares mediante el uso y abuso del terror para tratar de conseguir un estado de pura raza aria judía con métodos parecidos a los usados por el III Reich. La Nakba, el desastre, como la conocen los palestinos sigue aún presente en la mente de muchos millones de personas y es uno de los principales problemas para la estabilidad del mundo, un problema creado hace sesenta años que no ha hecho sino aumentar de manera exponencial de la misma manera que Israel. A modo de un cáncer se ha ido extendiendo por fuera de las tierras que en principio le fueron asignadas por la ONU despreciando sistemáticamente al organismo al que debe su propia existencia. Su innata avaricia le ha llevado a ocupar permanentemente tierras de Palestina, Siria y Líbano y no tiene intención ninguna de devolverlas. Se está mofando permanentemente de planes de paz, de resoluciones de la ONU, del derecho internacional. Pero a pesar de todo, es un estado fallido. Sin una retirada a las fronteras anteriores al 67 no hay posibilidad de existencia de un estado palestino y más pronto que tarde tendrán que asumir la realidad de que únicamente es posible la existencia de un estado multiconfesional y multiétnico, nada que ver con los abominables sueños de pureza de raza o religión que anidaron en mentes intolerantes y enfermas de los padres de la patria judía.

Han pasado 60 años, suficiente tiempo para saber que un estado no se inventa de la nada, por mucho que los dólares y las bombas americanas quieran hacernos ver lo contrario. Se les ha acabado el tiempo. Si en sesenta años no han sido capaces de vivir en paz con sus vecinos a los que sólo les han propinado destrucción y muerte, nunca van a ser capaces de hacerlo. Los problemas de Líbano, Irak o Irán no serían tales sin la presencia de Israel y la subordinación de la política exterior norteamericana a sus intereses. El terrorismo yihadista encuentra en el estado hebreo su principal coartada para la propia existencia.

En sesenta años ha cambiado mucho el mundo, ya no es posible ocultar hechos como la Nakba, por mucho que literalmente expulsen a los historiadores judíos que valientemente estudian aquellos bárbaros hechos, por mucho que controlen a medios de comunicación o impongan la ley del silencio a gobiernos enteros. Hoy, en la era de internet, les será más difícil cada día imponer su halo de mentiras e ignominia como han hecho siempre. Por muchos museos del holocausto que abran en los puntos más alejados del mundo no podrán por más tiempo tapar las vergüenzas del pecado original de la creación del estado de Israel y su inhumana actuación con aquellos árabes que osaron quedarse en sus casas, con los palestinos de los territorios ocupados y con las poblaciones civiles vecinas, a las que no ha dudado en masacrar cuando ha creído conveniente sin ningún tipo de consideración ética o humanitaria. Han pasado sesenta años, su tiempo se les acaba.