gallardon

Hasta hace un par de años, nuestro país era un referente mundial en el reconocimiento de los derechos civiles de sus ciudadanos y ciudadanas. A pesar de nuestras muchas carencias materiales y de la existencia de un escuálido estado de bienestar, podíamos sentirnos orgullosos de pertenecer a la vanguardia de las naciones en muchas materias relacionadas con las libertades individuales.  Pero en esto llegó el PP y en poco tiempo ha logrado invertir la situación hasta el punto de que la caspa, el miedo, la mediocridad y el nacional catolicismo se han instalado a golpe de decreto en nuestra sociedad. La vuelta a tiempos predemocráticos no es sólo un tópico recurrente en boca de la oposición a la involución legislativa que estamos padeciendo. La segregación por sexos en la escuela, las reválidas, los toros, la criminalización de la protesta social, el Nodo televisivo, la educación superior sólo para ricos, la eliminación de la negociación laboral… son sólo algunas perlas reaccionarias que este oscuro gobierno ha logrado colocar por mor de una supuesta mayoría electoral que apenas consiguió con el 30% de los votos posibles.

El ataque a las libertades perpetrado hoy con este proyecto de ley es otro de los que hay que marcar en el calendario para cuando el pueblo español bote a la ultraderecha que se ha instalado, con una campaña plagada de mentiras, en el gobierno de nuestro país. Hoy 20 de diciembre de 2013, el Partido Popular ha puesto las bases para prohibir de facto el aborto en el estado español. Sí, ha prohibido el aborto. Ha acabado con un derecho de la mujer, lo ha convertido en un delito salvo en dos supuestos, el de violación y el de grave riesgo para la integridad de la progenitora. El primer caso es irrelevante estadísticamente, mientras que el segundo, aunque acaparó en el pasado la inmensa mayoría de las interrupciones del embarazo, se usó como sustitutivo del aborto libre hasta la promulgación de la última ley socialista, de plazos, que lo permitía hasta las 14 semanas de gestación. Con las condiciones que ahora ha incorporado al PP, es bien probable que se reduzca enormemente el número de abortos legales hasta rozar la auténtica prohibición de facto. Obviamente, todo dependerá de cómo se aplique la norma, pero dado el espíritu de la ley no va a diferir mucho de este planteamiento.

Así las cosas, volveremos a los tiempos del turismo abortivo para las mujeres ricas, a los autoabortos caseros, las intervenciones clandestinas sin garantías sanitarias para aquellas que no tengan medios económicos suficientes, el personal sanitario procesado, a las delaciones de clínicas abortivas por asociaciones ultraconservadoras, etc. Esas serán las consecuencias de la ley fascista del PP, un guiño a su base más rancia para combatir la progresiva desafección de su base tradicional de votantes, aterrados por la errática política económica que está poniendo en práctica, los escándalos de corrupción y el cúmulo de mentiras con el que se despachan día sí y día también.

Se nos dice que el Partido Popular ha aprobado una «ley de protección de la vida del concebido» que nos retrotrae a 30 años atrás, pero este engendro de ley va mucho más allá que la ley del 85 ya que, entre otras cosas, elimina el supuesto de malformación del feto en aras supuestamente del derecho a la vida de futuras personas dependientes, aunque este mismo gobierno  haya literalmente arrasado con el derecho a la dependencia y recortado tanto las dotaciones económicas que harán imposible la vida digna de las personas con discapacidad que dicen proteger con la prohibición del aborto eugenésico. Tal es la concepción hipócrita de lo público de la derecha patria. No sé qué pensarán de todo esto esos miembros del PP que se dicen liberales, cómo pueden encajar la intromisión del estado en el útero de las mujeres hasta impedirles decidir qué hacer con su propio cuerpo. Para la derecha, las mujeres parecen seres inferiores incapaces de decidir por sí mismas sobre su destino, son como vacas estúpidas destinadas a engendrar para el papá estado, puro fascismo patriarcal.

Ya estamos de nuevo a la cabeza de Europa, pero en cuanto a integrismo religioso se refiere convertido en legislación. La sharía ultracatólica ya es de obligado cumplimiento en el estado español por obra y gracia de los talibanes del Partido Popular… amén.