mahmudabbas

Ya se que no es nada nuevo, de hecho lo publicamos aquí hace más de medio año, pero ahora el tema ha saltado a las rotativas de todo el mundo gracias a su publicación en la revista Vanity Fair: Abbas y su brazo ejecutor Dahlan conspiraron junto a Israel y Estados Unidos para dar un golpe de estado y derrocar a Hamas. Lo que resulta curioso es que los indiscutibles vencedores de las elecciones democráticas palestina para la opinión pública mundial son un atajo de golpistas violentos y los traidores al pueblo palestino sólo son la esperanza de paz y la única oportunidad de creación de un estado palestino.

Por si a alguien le quedaba alguna duda baste observar la actitud de Abbas estos últimos días. Tras acusar a Israel de cometer un auténtico holocausto en Gaza, han bastado unas palabritas de Condi Rice para que se reanuden las negociaciones de Annapolis que tan orgullosamente había declarado en suspenso hasta que no se firmara un alto el fuego bilateral en Gaza. Pura pose.

Mientras que organizaciones no gubernamentales están denunciando hoy mismo la gravísima crisis humanitaria en la que Israel ha sumido a Gaza tras decenas de años de ocupación, Abbas va a volver a sentarse tan tranquilamente con los verdugos de su pueblo, esos mismos que han masacrado a una treintena de niños en los últimos días, que han convertido a Gaza en un campo de concentración, que disparan mortalmente a menores que lanzan piedras en protesta por el genocidio, que destruyen sin piedad las infraestructuras básicas de abastecimiento a la población civil…

Abbas ha vuelto al redil que nunca llegó a abandonar. Hoy la información ya está en manos de la opinión pública mundial, no hay excusas para seguir otorgando credibilidad alguna a los golpistas de Fatah, de no conseguir nada significativo de los israelíes en los próximos días, es probable que la marea humana de dignidad que se adueñó de Gaza recorrerá Cisjordania sin que los mercenarios de Fatah tengan nada que hacer y salgan huyendo sin prestar resistencia como ya hicieron los soldados del sanguinario Dahlan ante los milicianos que luchaban por su tierra. Y es que debe ser muy duro para un palestino trabajar para los asesinos de sus familiares y amigos, para aquellos que los han sumido prácticamente en la esclavitud, robándoles sus tierras y sus escasos recursos. Permaneceremos atentos.