manifestacion irak?

Eso es lo que están haciendo Aznar y Bush estos días, en vez de esconderse –al menos el primero– y reconocer la sangría humana realizada para robar el petróleo de Irak, privatizarlo y poner un régimen títere que no vuelva a nacionalizarlo ni a ser hostil con las políticas de EEUU e Israel en la zona, se dedican de nuevo a tratar de engañar a la población aireando unos supuestos logros que fueron sacados a la luz una vez se desmontaron la sarta de mentiras que se usaron para justificar la penúltima guerra del imperio.

Para alguien que siga frecuentemente las noticias internacionales es evidente que la situación en Irak ha empeorado ostensiblemente en los últimos cinco años. Únicamente se respira cierta calma ante las treguas temporales decretadas por varios grupos suníes y chiíes a la espera que EEUU y el gobierno de Maliki satisfagan totalmente sus incompatibles demandas de poder, petróleo y presencia institucional. A pesar de todo, este mes el ejército invasor ya ha sufrido una veintena de bajas provocadas por grupos minoritarios que han preferido seguir combatiendo a creerse las promesas del enemigo.

Pero como es tiempo de aniversario, es tiempo de balance. Vayamos con los datos incontestables sobre la situación sobre el terreno:

  •  Irak sigue sumido en un caos más profundo que antes de la guerra. Antes de la primera invasión norteamericana, el Irak de Sadam era un oasis de calma en relación con lo que ahora sucede. Era un país desarrollado, culto y próspero que destacaba sobremanera de todo su entorno. Obviamente estaba bajo la bota de un régimen dictatorial, pero la seguridad era incomparable con la de hoy día. Las violaciones de derechos humanos son una constante por parte de los invasores, del gobierno y de los grupos insurgentes. La vida ha perdido su valor, el país se ha convertido en uno de los lugares más peligrosos del mundo. La pena de muerte se aplica por doquier sin control en ausencia de garantías judiciales. Si el número de matanzas sectarias ha disminuido ha sido simplemente porque se ha producido una auténtica limpieza étnica en barrios y regiones enteras que ha provocado un éxodo de varios millones de ciudadanos a zonas donde su etnia o confesión religiosa es mayoritaria. Así que, simplemente, ya no hay nadie que matar, o han muerto o han huido. Los cálculos más pesimistas estiman que hasta seiscientas mil civiles inocentes han podido perder la vida desde el inicio del conflicto. Recuentos oficiales y de la ONU cifran que, sólo de 2003 a 2006, 150.000 personas murieron de manera violenta en el país. Un gran logro que debemos atribuir al trío de las Azores.
  • La situación de la mujer también ha empeorado ostensiblemente, hoy pueden morir simplemente por no llevar ropas islámicas, algo que no sucedía en tiempos de Sadam. Según la OMS, más del 20% de las mujeres han sufrido violencia física en los dos últimos años. Los crímenes de honor son una constante en todo el país.
  • La economía es otra de las grandes víctimas de la guerra. Todos los planes de reconstrucción han quedado, todas las cuestaciones de ayuda han quedado en vanos intentos de poner en pie un país arrasado primero por las bombas y luego por la violencia cotidiana. Uno de cada tres habitantes de Irak depende de la ayuda humanitaria para subsistir, son niveles cercanos a los de la cárcel de Gaza, una de las zonas más pobres y castigadas del planeta. El índice de desnutrición infantil se acerca al 30%. Casi la mitad de la población malvive con menos de un dólar al día. No es una situación idílica pero sí es muy buena ¿verdad señor Aznar?
  • Los servicios básicos que iban a ponerse en funcionamiento días después de los bombardeos siguen sin restablecerse. Casi el 70% de los iraquíes no tienen acceso a agua potable, los cortes de luz –allí donde llega– son continuos, la educación y la sanidad se han reducido a una mínima expresión de lo que fueron antes de la guerra. La mayoría de la población abandonaría su país si pudiera, como ya han hecho más de dos millones de personas de un total que no llega a los 25.
  • Actualmente Irak se ha convertido en el vivero de terroristas más importante del mundo y en el lugar donde se practica más crudamente el terrorismo de estado. El yihadismo islámico se ha volcado en el país como antes hizo en Afganistán o Chechenia y se ha convertido en un foco de inmigración de combatientes de todo el mundo que, tarde o temprano, volverán radicalizados y entrenados a sus países de origen o acogida en oriente u occidente. Hace poco ya admitieron que Sadam no tenía nada que ver con al Qaeda ni con el terrorismo internacional, sin embargo Bush sigue insistiendo que ese fue uno de los motivos que impulsó la guerra y que justifica su permanencia sobre el terreno. Azota descaradamente el miedo al 11S para mantener el exiguo apoyo que aún tiene entre sus habitantes a pesar de que ni siquiera Bin Laden ha sido acusado de estar detrás de los atentados.

Ante la durísima realidad de muerte, miseria y destrucción, Bush, Aznar y los suyos confrontan la llegada, gracias a la invasión, de la democracia, el libre pensamiento y la libertad de opinión. Meros aspectos formales que no tienen reflejo en la realidad diaria ante la carencia de un estado que las garantice y que cuando no se tiene comida, agua, techo, trabajo, salud… e incluso ni la propia vida, no sirven para nada. Justamente para lo que sirven individuos tan abyectos como los citados.