LIGADO A SU PUEBLO HASTA EL FINAL
Con independencia a posicionamientos pol?tico-econ?micos y a sus caracteres de clase respectivos, nos hallamos ante un hombre del Pueblo y un h?roe nacional, quien rechaz? asirse a todas las manos envenenadas que le ofrec?an ?una salida honrosa? de suntuosidades en el exilio si traicionaba Siria. ?l les respondi? que no estaba en su potestad hacer o deshacer con el futuro de su persona; s?lo a su pueblo le correspond?a refrendarle o bien echarle. Agreg? que, vista la Voluntad popular en las calles, en el frente y en las urnas, ?l no pod?a ser m?s que el ?ltimo trabajador de Siria, obrando por su sociedad, y el ?ltimo soldado cavando zanjas defensivas en la lejan?a, en su patria y junto a su patria hasta el final. Hoy los frutos de esa firmeza empiezan a desgranarse, sucedi?ndose las victorias en toda latitud y d?ndose al fin el gran salto adelante en las perspectivas de victoria total. Al tiempo, caen las mentiras de cierto discurso fundamentado en contraponer a Bashar con el pueblo sirio: ?La ofensiva del imperialismo es contra el pueblo; no contra Assad?, se usaba declarar. La realidad demuestra, en cambio, que si Bashar no fuera Bashar, es probable que el imperialismo no habr?a atacado, pero, dial?cticamente, sin Bashar no se habr?a alcanzado la movilizaci?n social y militar habida, siendo, la cuneta, el destino del gobernante y de todo el pueblo. Aqu? no funciona, pues, esa categor?a fundada en el antagonismo, tan del gusto ?occidental?, entre, de un lado, ?el Gobierno? o hasta ?la pol?tica? en abstracto y, del otro lado, la vida social, con sus necesidades e ideales.
La funci?n sin?rgica del Presidente, inspiradora de auto-conciencia colectiva y nacional a contracorriente, es conocida a la perfecci?n por cierta oposici?n armada a recaudo extranjero. ?sta se empe?a, por tanto, en establecer la salida de Bashar como condici?n para alcanzar una soluci?n pol?tica. Dicho tipo de opositores saben que la descomposici?n bien podr?a ser la ?soluci?n? servida tras un abandono presidencial. Por ese motivo intentan forzar una renuncia que se tradujera en crisis pol?tica sucesoria, erupci?n de disenso intestino y ganancia de pescadores a r?o revuelto. La continuidad presidencial es, as? mismo, la coartada de esa oposici?n en lo que se refiere a proseguir con su torpedeo intensivo: ?Sigue Assad, ergo nosotros??. Puede que por eso insistan, a sabiendas de la imposibilidad del requisito, all? donde cumplir el mandato popular es un deber y dar la espalda ser?a traici?n social.
S?LO DESDE LA UNIDAD, VENCER EL TERROR
Tambi?n desde esta ?ptica, se revela irrisoria la cr?tica que atribuye al Gobierno sirio un d?ficit de voluntad para alcanzar consensos con la oposici?n patri?tica. La voluntad de consenso no es, en las circunstancias atravesadas, una cuesti?n ?tica, sino que se vuelve la ?nica alternativa l?gica de supervivencia, porque sin consensos no hay avance en la unidad operativa, y sin ella se impone el Terror, que en Siria se ejerce, en primer lugar, contra la vida cotidiana para as? desarticular el desarrollo social. ?Por qu??: pues por la sencilla raz?n de que si el ?ideal? colectivamente compartido en la vida diaria queda atrapado en el bajo horizonte de la seguridad frente al Terror, el Estado se pliega con toda l?gica a esta triste pero realista prioridad social, retray?ndose inversiones en materias terceras tambi?n fundamentales aunque no tan fundamentales como la defensa social. As? ?del modo descrito- opera el Terror contra Siria: distorsiona las pol?ticas de Estado y concentra los esfuerzos en la esfera supervivencial, generando as? condiciones de carencia en cuyo descontento correlativo poder apoyar a posteriori su propaganda de ?alternativa?. El plan de destrucci?n significa, por lo mismo, pasos atr?s de muchas d?cadas; tal vez de centenios.
El problema m?ximo se nos presenta aqu? como nudo gordiano, donde la derrota definitiva del Terror requiere por base la articulaci?n de consensos entre las fuerzas nacionales gubernamentales y no gubernamentales, pero donde, sim?tricamente, es virtualmente inasequible una implementaci?n concreta de los consensos, si no se derrota antes a las fuerzas destructoras. La entidad no especulativa de mi razonamiento queda demostrada a tenor de la propia historia siria reciente, donde precisamente fue la invasi?n lo que interrumpi? un curso ya arrancado de reformas pol?ticas e institucionales, a las que sin embargo no ha renunciado el Gobierno de la RAS. Ya les fue abierto camino: est?mulo a la constituci?n de partidos para las pasadas elecciones al Parlamento, tanto como est?mulo a la constituci?n de candidaturas para las pasadas elecciones presidenciales; renovaci?n de cuadros administrativos en un prisma de anticorrupci?n; marcha atr?s en el anterior paquete pol?tico ?liberalizador?; etc. Como las reformas no pueden ser completadas bajo el actual marco de violencia, los reaccionarios hallan su mejor coartada impidiendo la normalizaci?n y los cambios a fin de ?auto-justificarse?.
La destrucci?n sistem?tica de fuerzas productivas y de condiciones materiales de existencia ha perseguido fundar un proceso en boga: la migraci?n masiva no exactamente por ?hambre?, por sed provocada (aunque tambi?n, por ejemplo en Alepo) o por riesgo inmediato de muerte, sino por simple inhabitabilidad y carest?a debido a la inseguridad de transporte y consecuentes costes, escasez energ?tica, emergencia de gansterismo local, etc. ?Occidente? sigue, tal como Bashar dice literalmente, ?con una mano llorando y con la otra apuntando la pistola contra Siria? (y dispar?ndola). En efecto, ?occidente?, m?s que apoyar, sustenta la guerra unilateral contra Siria, mientras miente aseverando que ?no han sido ellos?, sino respuesta social popular siria contra un Gobierno culpable y desencadenante. Con tal cabezoner?a, ?c?mo no van a aumentar d?a a d?a los refugiados si los productores de refugiados se auto-afirman en esa condici?n suya mientras se lavan las manos como Pilatos?.
CUANDO EL ESP?RITU NACIONAL DEVIENE NECESIDAD COLECTIVA PR?CTICA
Al otro lado de la trinchera, contin?an las maniobras para el renacimiento panarabista, si no por perspectiva hist?rica e ideal, s? al menos por acucie. Por ejemplo, se estrecha la cooperaci?n estrat?gica de Inteligencia con Egipto, para quien una resoluci?n del escenario sirio es mucho m?s que un asunto de Estado. Es materia de alerta m?xima para el pueblo egipcio, quien, de imponerse los reaccionarios, ver?a acelerarse la campa?a armada en suelo propio por modificar por la fuerza su estructura social y de relaciones morales. Es el pueblo egipcio quien no quiere posiciones de medias tintas o de tibieza, que, a base de inacci?n contra las fuerzas anti?rabes, pudieran resultar en suicidar la supervivencia social en el pa?s del Nilo. As? pues, la sociedad egipcia marca la Agenda de al Sisi.
Mientras tanto, la coalici?n internacional de castigo al Terror habla de incrementar las operaciones selectivas manifiestas (de las latentes contra infraestructura siria y contra el EAS s?lo hablan entre bastidores). Pero no obran por Siria, sino por ellos mismos y por su proyecto: castigar al ISIS es dial?cticamente reforzar grupos terceros, existentes bajo su completo control, a quienes complementar con la (re)creaci?n de un ELS (proyecto Hollande) o de un Ej?rcito del Islam (proyecto saud?) de segunda versi?n. Naturalmente estos c?nicos no hablan de empezar a operar sobre suelo turco para extirpar el problema desde la latitud-ra?z. ?Occidente? sigue produciendo refugiados deliberadamente a la vez que se ocupa en producir a los ?rebeldes? productores violentos del fen?meno de los refugiados.
Ya hemos dicho que, sobre todo en lo que se refiere al aspecto material, el asedio exterior contra la RAS debilita extraordinariamente la sociedad al incapacitarla de vida social bajo baremos b?sicos de serenidad, y a este dato obviamente no es impermeable la dimensi?n emocional, moral, vital, etc. Sin embargo, en este segundo sentido los efectos son m?s ambivalentes. ?Por qu??: pues porque sacar fuerzas de flaqueza comunitarias se vuelve un poco lo que nos dice Sun Tzu en El arte de la guerra: m?s que una virtud, una necesidad funcional, en base a la que solamente sacar lo mejor de cada uno garantiza la supervivencia de todos. Las recetas individuales, familiares, parentivas o localistas no funcionan, en lo que se refiere a la b?squeda de seguridad, m?s que a corto plazo, as? que una especie de ?efervescencia social? completa su ocupaci?n de los espacios relacionales antes m?s bien reservados al mero Contrato Social utilitario y al correspondiente sueldo. Un aspecto demostrativo de esta din?mica es el aspecto militar: al fin la patria se le revela totalmente al pueblo en su dimensi?n m?s concreta (la patria es uno mismo; no hay distinci?n entre tomar el fusil por la patria y por tu gente, por los tuyos amenazados de cerco por los ej?rcitos mercenarios).
Este razonamiento impuesto por las circunstancias concretas se hace fuente natural de voluntariado masivo, all? donde el instinto de supervivencia y de amor en la defensa de los seres queridos, se impone al miedo al frente. Por eso Siria vencer?: debido a la verdad social concreta de v?nculos naturales y comunitarios aut?ctonos, frente al desarraigo de los mercenarios, reducidos a puro utilitarismo o, en el otro extremo, a puro fanatismo abstracto insusceptible de comulgar con la realidad social siria ni con su idiosincrasia y car?cter. No pocos venidos a Siria se auto-descubren enga?ados y abandonan e incluso se pasan a cooperar con el EAS.
LA TERCERA OLA CONTRA EL MUNDO ?RABE Y EL DIVISIONISMO DE LA ?MULTI-ETNICIDAD?
El Presidente de la RAS habla en su entrevista de una 3? ola de ?islamismo? manufacturado contra el desarrollo ?rabe. La primera ola corresponde a la Hermandad Musulmana en su creaci?n brit?nica contra la bolchevizaci?n de las colonias en los a?os 20. La segunda ola, a la organizaci?n al Qaeda en la pr?ctica contra la Uni?n Sovi?tica. Esta tercera, a las brigadas de al Nusra y al sedicente Estado Isl?mico. No olvidar la fracci?n alternativa del Hegemonismo estadounidense, cuyo plan no estrib? en el ISIS, sino en establecer, a trav?s de las Primaveras ?rabes, una cadena de pa?ses ?rabes gobernados por la Hermandad Musulmana y bajo caudillaje f?ctico de Erdogan (el metaf?rico ?sultanato?). Pero Erdogan quiso dirigir de verdad ?l y sus Amos no se lo permitieron, procediendo a su defenestraci?n pol?tica, contra cuyas ?nfulas al turco le resta a?n cierta cuerda.
No por ingenuidad sino para visibilizar qui?n es qui?n, Siria lleva 30 a?os proponiendo a ?la comunidad internacional? una coalici?n que batalle contra el terrorismo ?integrista?. Contra la 3? ola y adl?teres ?liberalizadores? del trasvase de riquezas patrias, la clave es el trazo de pol?ticas sociales desde el principio de igualdad de trato a todos y cada uno de los ciudadanos sirios, sin recurso a hip?tesis pol?ticas ?multi-comunitarias? que a medio y largo plazo no establecen m?s que recelos, confrontaci?n, competitividades y en fin disgregaci?n de la identidad com?n m?s all? de las evidentes particularidades.
En un ejemplo concreto, contamos por un lado con una realidad identitaria virtual, edificada interesadamente por un ?occidente? que gusta hablar de los kurdos en calidad de ?ente aparte? del curso com?n nacional, es decir, como si el pueblo kurdo sirio fuera una suerte de alien?gena enquistado aleatoriamente sobre el suelo y guiado por afanes corporativos. Pero la realidad es que la mayor?a de kurdos sirios viven a lo largo y ancho de Siria e, integrados en las relaciones sociales del com?n, se han volcado a defender su patria siria desde las filas del EAS. Al fin y al cabo, Siria es un pa?s de sirios y as? se vive en el plano de la identidad nacional y de la ciudadan?a jur?dico-civil, as? como en la concurrencia a mecanismos de participaci?n y representaci?n pol?tica, donde valen las perspectivas y posicionamientos para beneficio del total, y no de una parte identitaria a costa de las dem?s. Ello por contraste a los pa?ses sectarios lim?trofes, tanto L?bano como el actual Iraq, siendo el primero una creaci?n ?occidental? colonial y, la actualidad del segundo, una creaci?n militar hegemonista.
De hecho, y para hacernos una idea del alcance disolutivo del idealizado ?multiculturalismo? o ?multi-etnicismo estatal?, pensemos nada m?s que en el Iraq de Bush y en sus consecuencias directas sobre Siria. Con mala sa?a, el plan de los presbiterianos puso la primera piedra avant la lettre para la subsunci?n sectaria de distintas ?reas sirias. No en vano, ellos sab?an que el sectarismo inoculado en el pa?s vecino a trav?s de la preparaci?n de atentados, reformas institucionales, introducci?n de cuotas de representaci?n, apoyo velado a al Qaeda, etc., iba a acabar movi?ndose hacia Siria. Y no s?lo ni fundamentalmente en concepto de componente humano (Estado Isl?mico e Iraq como su f?brica primordial), sino en concepto ideol?gico de ?solidaridad? corporativa sunn? con los sunn?es iraqu?es all? donde constituyen ?minor?a? (como se etiqueta justamente en el tendencioso lenguaje de la ingenier?a social dise?adora y productora de la separaci?n). Fue la confecci?n de una confrontaci?n social real iraqu? aquello que fue larvando filias sectarias en Siria varios a?os antes del 2011.
EL VAC?O IDEOL?GICO EN SECTORES DEL PUEBLO ES IRREMEDIABLEMENTE OCUPADO POR IDEOLOG?AS REACCIONARIAS
Hoy, Siria no se enfrenta ya a bandas armadas, sino a ej?rcitos artificiales, de modo que la dimensi?n militar se hace prioritaria; siempre hay lumpen-clases prestas a servir al mejor postor (invariablemente en $). Pero la actual primac?a del aspecto militar en el combate de liberaci?n nacional contra el imperialismo y sus mercenarios, no debe hacernos perder de vista el car?cter principalmente cultural, ideol?gico, econ?mico y pol?tico de esta lucha. Al fin y al cabo, por mayor eficiencia militar que hubiera, es un hecho que los reclutadores pueden seguir sobornando a gente para enrolarla en su Proyecto (aspecto econ?mico) o bien seguir persuadi?ndola de ?islamizar? Siria (aspecto cultural) o de convertir el pa?s en una ?tierra de libertad? para el ?innovado? individuo-empresa-bazar (aspecto ideol?gico). La disposici?n trans-geogr?fica a ser reclutado es innegable, como tambi?n lo es la credulidad de una minor?a social siria a quien llegaron los beneficios de las estructuras sociales, pero en quien jam?s cal? una ideolog?a meta-tribal y meta-confesional cuya formulaci?n desde el Estado ha venido siendo penosamente laxa, y mucho m?s durante el primer periodo tras la muerte del Presidente Hafez al Assad.
Tamer Sarkis Fern?ndez,
Vicedirector de DIARIO UNIDAD

Enlace a la entrevista con la prensa rusa: