Tras el varapalo que supuestamente ha conllevado el que EEUU le haya negado armas para el ataque a Irán, la prensa internacional recoge unas declaraciones de representantes del parlamento en las que se afirma que Israel tiene decidido atacar unilateralmente a Irán en los próximos 12 o 18 meses, aunque otros apuntan a que puede ser mucho más inminente. Sin embargo en los mismos artículos se afirma que la aviación israelí está operando en Irak desde hace semanas muy cerca de la frontera iraní sin considerar ese factor como un apoyo claro gringo a los planes bélicos sionistas.  Otra opción que se barajaba era usar bases de Georgia, colmada de militares, mercenarios y agentes israelíes, aunque desde la invasión de Osetia del sur y tras la decidida respuesta rusa, es menos probable.

Las respuestas a esas declaraciones no se han hecho esperar, Irán habla a las claras de que ese ataque supondría el inicio de la III Guerra Mundial y que estados artificiales como el de Israel serían los primeros en desaparecer tras la misma. Lo que está claro es que el ataque que iría acompañada de una crisis energética sin precedentes que a su vez sumiría al mundo en una crisis económica y alimentaria brutal. Todo por obra y gracia del sionismo.

Pero Irán no va a dejarse atacar así como así, a pesar que lo de su programa nuclear es como las armas de destrucción masiva de Irak, sabe que, tarde o temprano, los aviones israelíes tratarán de acabar con el país, con su sistema productivo y su potencial económico; por ello se está dotando de armamento defensivo y ofensivo y está armando a vecinos de Israel para que se produzca un contraataque en las mismas fronteras del estado hebreo. Según algunas informaciones de los últimos días, Hezbollah posee misiles portátiles capaces de alcanzar con precisión grandes blancos en todo Israel. De producirse la guerra, a Israel no le saldría nada gratis, de nuevo su territorio sería alcanzado desde Líbano y desde Irán. Lo de la lluvia de misiles de la última invasión de Líbano sería un juego de niños.

Y todo por un programa nuclear civil, que desde EEUU afirman que no tiene ningún tipo de desviación militar. Alucinante.