s400siriaTras la emboscada de cazas turcos a un bombardero ruso que atacaba en Siria convoyes de petróleo del Estado Islámico rumbo a Turquía —probablemente manejados por la empresa de hidrocarburos de Erdogán jr.—, Vladimir Putin advirtió de la pronta adopción de medidas de represalia. A falta de un anuncio oficial que, según parece, se producirá en las próximos horas o días, ya se van conociendo detalles de la envergadura y profusión del paquete de acciones sanciones que se están poniendo en marcha desde el mismo momento del derribo del SU-24. La cooperación militar bilateral fue la primera víctima del conflicto, pero se han sucedido muchas más:
  1. Los S-400 se han desplegado junto a la frontera y ya están plenamente operativos, la coalición norteamericana al completo lo siente como una amenaza. Turquía ya ha anunciado que no sobrevolará Siria más y suspende sus bombardeos «antiterroristas» contra los kurdos.
  2. Se ha suspendido la actividad turística de los operadores rusos hacia Turquía, peligran varios miles de millones de dólares y la segunda fuente emisora de viajeros hacia el país otomano, fuertemente dependiente de este sector.
  3. La frontera con Siria ha sido bombardeada, como muchas carreteras y puestos fronterizos, dejando sin suministros a todos los terroristas que operan en el noroeste del país, sin posibilidad de retirada a Turquía, ni lugar a donde llevar a los heridos. Prácticamente la frontera está cerrada de facto, como viene sugiriendo Francia desde los atentados de Paris. Se espera una gran ofensiva en la zona en las próximas semanas o meses.
  4. Ha sido destruidos varios convoyes llenos de crudo que se dirigían desde zonas controladas por el Daesh hacia Turquía. También, a la inversa, bombas rusas han destruido caravanas de suministros y armas destinados a los terroristas procedentes del vecino país.
  5. El recurso a la guerra electrónica contra Ankara sea, posiblemente, el siguiente paso para proteger a sus aviones y barcos. Así lo han anunciado altos mandos militares rusos. La tan demandada zona de exclusión aérea por fin sería un hecho, aunque no en el sentido esperado por Erdogán.
  6. Desde el 1 de enero, la exención de visado para los ciudadanos turcos, quedará suspendida, complicando los viajes y las relaciones entre ambos países.
  7. Se han paralizado igualmente las importaciones de productos agrícolas y manufactureros desde Turquía, se estima que hay alrededor de mil camiones turcos paralizados en la frontera con Georgia.
  8. Rusia ha bombardeado, desde el derribo del Su-24, todos los vehículos turcos que operan clandestinamente en suelo Sirio.
  9. También se está empleando a fondo contra el resto de grupos terroristas apoyados por Occidente que no pertenecen al Daesh, parte de los instrumentos desplegados por Erdogan contra el gobierno sirio.
  10. El Kremlin ha reforzado, aun más, sus lazos con Siria y la colaboración con el Ejército Árabe Sirio, toda una pesadilla para Turquía y la OTAN.
Aún no sabemos qué sucederá con millonarias inversiones en infraestructura, como la construcción de la primera planta nuclear de Turquía o el gasoducto con el que Rusia iba enviar gas natural a Turquía y Europa a través del mar Negro. Es necesario tener en cuenta que Rusia es el principal suministrador de gas de Ankara, por lo que cualquier decisión en este ámbito podría tener graves consecuencias.
Es obvio que Erdogán debería habérselo pensado mejor antes de apretar el botón rojo y salir corriendo a esconderse bajo el paraguas de la OTAN
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