por Alejandro Torres Rivera, Ojos para la Paz
Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay otros que tienen en si el decoro de muchos hombres. Jos Mart, Tres Hroes, La Edad de Oro
Con la anterior cita del Apstol de la Independencia de Cuba, hace apenas dos aos nos referamos a los esfuerzos por la excarcelacin de Oscar Lpez Rivera con motivo de su cumpleaos el da6 de enero. Sealbamos que este prisionero poltico puertorriqueo que ha cumplido ya ms de treinta y cinco aos de prisin, anida hoy en el corazn de la inmensa mayora de un pueblo que anhela y reclama su excarcelacin.
Oscar Lpez Rivera es hoy uno de los prisioneros polticos ms antiguo del Hemisferio y ciertamente, el puertorriqueo que ha cumplido un mayor nmero de aos en crceles federales de Estados Unidos por delitos imputados como resultado de su militancia y lucha por la independencia de Puerto Rico. Oscar no cumple condenas por delitos de sangre, Oscar no cumple condenas por delitos contra la persona. Fue condenado inicialmente por un tribunal estadounidense por el delito de conspiracin sediciosa a 55 aos de prisin yestando ya encarcelado, se le acus nuevamente por un supuesto intento de fuga de la prisin sumndole 15 aos adicionales a su condena.
El delito de conspiracin sediciosa existe dentro del ordenamiento penal de Estados Unidos desde los das previos a la Guerra Civil que libr dicho pas entre aquellos estados que promovieron la secesin, reclamando el derecho a la separacin poltica y a formar su propia unidad sobre bases distintas al federalismo, y aquellos que optaron por mantener y preservar la integridad de la Unin.
En el caso de Oscar, su delito es haberse planteado ejercer el derecho que tiene todo ciudadano en todo pas intervenido y ocupado por obtener, por aquellos medios a su alcance, el ideal patrio de la independencia y la soberana. En el contexto colonial de Puerto Rico, alcanzar tal ideal como combatiente anti colonial, supona echar abajo las instituciones que sobre su pas ejerce Estados Unidos. En el caso particular de Oscar, su espacio de accin fue el lugar donde creci y se desarroll como adulto una vez su familia emigr hacia Estados Unidos a la ciudad de Chicago.
Nacido en 1943 en un pueblo del interior de nuestra Isla, San Sebastin, lugar donde fueran derrotados los insurgentes independentistas tras el Grito de Lares en 1868, a los 11 aos su familia se traslad a residir a Chicago. Le llev a esta ciudad, las mismas razones por las cuales decenas de miles de famlias puertorriqueas en aquella dcada y ms adelante emigraran a ciudades como Nueva York, Filadelfia, Boston, Hartford y tantas otras, en busca del empleo que no encontraban en su Patria.
Durante la primera mitad de la dcada de 1960 y al calor de Guerra de Vietnam, bajo la ley estadounidense del Servicio Militar Obligatorio, Oscar fue llamado al servicio militar y ms adelante, moviliza como soldado hacia las selvas de Vietnam. All cumpli Oscar un ao de servicio militar en zonas de combate donde se distingui por su coraje y valenta logrando rescatar varios de sus compaeros heridos por lo que recibi la distincin militar de Estrella de Bronce por herosmo.
Luego de poco ms de un ao en Vietnam, a su regreso a Chicago donde resida, Oscar se integr muy pronto a las luchas de su comunidad en defensa y afirmacin de los derechos de los puertorriqueos combatiendo la discrimacin racial, la marginacin y el clientelismo de aquellos que aspiraban a enriquecerse a costa de la miseria humana. All radicaliz su pensamiento poltico y ahond su conciencia social.
Deca el maestro Eugenio Mara de Hostos que de todos los tormentos que poda imaginar ninguno era ms terrible que el de perder el tiempo de la accin en la palabra. As Oscar junto a otros compaeros y compaeras, se integr a la lucha organizada en lo que alguien llam alguna vez la retaguardia de nuestro pueblo, para as, desde las propias entraas del monstruo imperialista, impulsar la independencia de su Patria. De la labor poltica abierta y legal, Oscar y sus compaeros y compaeras de lucha pasaran eventualmente al clandestinaje para desde esa otra trinchera, continuar el desafo necesario en el forcejeo por la lucha de independencia.
Su captura se produjo en 1981. Un ao antes, en 1980, sus compaeros de lucha Haydee Beltrn, Luis Rosa, Ricardo Jimnez, Elizam Escobar, Carmen Valentn, Carlos Alberto Torres, Dylcia Pagn, Adolfo Matos, Alicia Rodrguez e Ida Luz Rodrguez haban sido capturados. Ms adelante, en 1983, ocurrira lo mismo con otra camada de luchadores y luchadoras con las capturas de Alejandrina Torres, Edwin Corts y Alberto Rodrguez. Ya antes tambin haba sido capturado en la ciudad de Nueva York, otro luchador puertorriqueo William Guillermo Morales quien habiendo sufrido las consecuencias de una explosin, perdi una mano ycasi todos los dedos de la otra. Convaleciendo en un hospital bajo vigilancia permanente, William Guillermo logr escapar mantenindose en la clandestinidad hasta que fue capturado por las autoridades de Mxico, pas desde donde eventualmetne logr viajar a Cuba donde actualmente reside.
Salvo uno que se prest para la traicinAlfredo (Freddie) Mndez, porque los traidores tambin deben ser conocidos para que no se nos olviden–, los prisioneros capturados asumieron al momento de sus capturas frente a las autoridades estadounidenses la condicin de prisioneros de guerra. Como tales, reclamaron la condicin de combatientes anticoloniales, no reconociendo la jurisdiccin de los tribunales de Estados Unidos por lo que demandaron ser procesados por un tribunal internacional o por un tribunal de un tercer pas que no formara parte del conflicto anticolonial entre Puerto Rico y Estados Unidos.
De acuerdo con el Protocolo I de la Convencin de Ginebra de 1949, la proteccin que dicho Convenio Internacional que reconoce a los prisioneros de guerra, se extiende tambin a personas capturadas en conflictos o luchas contra la ocupacin colonial, la ocupacin de un pas por parte de regmenes racistas y a aquellos otros que participan de luchas por la libre determinacin de sus pueblos. As lo ratifica tambin la Resolucin 2852 (XXVI) de la Asamblea General de las Naciones Unidas de 20 de diciembre de 1971 y la Resolucin 3103 (XXVIII) del 13 de diciembre de 1973, cuando establece:
Todo participante en los movimientos de resistencia, luchando por la independencia y la autodeterminacin si es arrestado, tiene que recibir el tratamiento estipulado en la Convencin de Ginebra.
De acuerdo con el referido protocolo, un prisionero de guerra no puede ser juzgado como un criminal comn, mucho menos si la causa de tal procedimiento descansa en actos relacionados con su participacin en una lucha anticolonial.
El carcter poltico de los procesos legales seguidos por Estados Unidos contra estos prisioneros lo establece la naturaleza de las acusaciones hechas contra ellos, donde como indicamos, se les imput conspiracin sediciosa para derrocar el gobierno de Estados Unidos. A lo anterior se suma el carcter desproporcionado de las sentencias impuestas. En el caso de las mujeres capturadas, el promedio de las sentencias fue de 72.8 aos; mientras que en el caso de los varones, el promedio fue de 70.8 aos. En el caso particular de Oscar, las sentencias impuestas ascienden a 70 aos de prisin.
A travs de los aos, mltiples resoluciones del Comit de Descolonizacin de las Naciones Unidas demandaron y an demandan del gobierno de Estados Unidos la excarcelacin de los prisioneros polticos puertorriqueos, en particular de Oscar Lpez Rivera.
Tribunales especiales convocados desde la sociedad civil igualmente han demandado su excarcelacin y denunciado especficamente las condiciones bajo las cuales se les ha mantenido encarcelados. Tales fueron los pronunciamientos del Tribunal Permanente de los Pueblos, el cual sesion durante los das 27 al 29 de enero de 1989 y del Tribunal Especial Internacional sobre Derechos Humanos de los Prisioneros Polticos y Prisioneros de Guerra en Prisiones y Crceles de Estados Unidos, llevado a cabo los das 7 al 10 de diciembre de 1990 en la ciudad de Nueva York.
En el caso de Oscar Lpez Rivera, durante la Administracin de William Jefferson Clinton, en ocasin del indulto que fuera conferido a la mayora de los prisioneros polticos puertorriqueos que para entonces haban cumplido cerca de 20 aos de prisin, se ofreci la posibilidad de la excarcelacin de Oscar Lpez Rivera una dcada despus de la salida del primer grupo. Esta oferta fue rechazada por Oscar mientras permanecieran encarcelados otros de sus compaeros, como era el caso de Carlos Alberto Torres y Haydee Beltrn, a los cuales no les fueran ofrecidas las condiciones de salida para los otros prisioneros y prisioneras. Estos ltimos, sin embargo, ya se encuentran fuera de prisin. En el caso de Oscar, el indulto que se ofreca prolongaba su fecha de salida por diez aos adicionales. La negativa a salir en aquel momento, cancel sus posibilidades. Luego de la excarcelacin de sus compaeros Carlos Alberto y Hayde, Oscar solicit su salida condicional de prisin al haber cumplido una porcin sustancial de su sentencia. La misma, sin embargo, le fue denegada, indicndole sus carceleros que deba esperar diez aos adicionales para volver a plantear su solicitud. Para entonces, Oscar habr cumplido 80 aos.
Al reclamo por la excarcelacin de Oscar Lpez Rivera se ha sumado bsicamente la totalidad del pueblo puertorriqueo. Dirigentes polticos, religiosos, comunitarios, representantes del movimiento obrero, de los gremios profesionales, el sector cooperativista, organizaciones juveniles y estudiantiles; en fin, el ms amplio conjunto de representantes de la sociedad civil puertorriquea, demandan la excarcelacin de Oscar. Igual ha ocurrido en amplios sectores de la comunidad puertorriquea en Estados Unidos, as como otros importantes reclamos desde la comunidad internacional.
Estados Unidos,que se pasa caminando el mundo, ufanndose ante otros pueblos de su rgimen democrtico y liberal, se coloca en entredicho ante dicha comunidad internacional cuando a un pueblo bajo su sujecin poltica se le niega el derecho a la libre determinacin e independencia; cuando dentro de su propio sistema carcelario mantiene por ms de tres dcadas un prisionero poltico, acusado de sedicincomo resultado de su lucha anticolonial como es el caso de Oscar Lpez Rivera; cuando ejerce polticas coloniales sobre otro pueblo, negndose a transferir los derechos conculcados a raz de una invasin efectuada hace ya ms de 118 aos; cuando se niega a descontaminar y devolver terrenos que por espacio de ms de 60 aos contamin como es el caso de Vieques, afectando la salud de la poblacin como resultado de sus prcticas militares.
El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama tiene an a su alcance el ejercicio del indulto presidencial antes de concluir el trmino de su mandato. l ha reconocido el derecho a la libre determinacin del pueblo puertorriqueo. l conoce que la libre determinacin de un pueblo no es posible con la presencia de prisioneros polticos en crceles como resultado de su lucha anticolonial. La posicin del gobierno de Estados Undios para evadir su responsabilidad con la descolonizacin de Puerto Rico ha sido decir que primero los puertorriqueos tenemos que ponernos de acuerdo. Obama debera reconocer que en lo que s tenemos un consenso es en la demanda de excarcelacin de Oscar Lpez Rivera y que quien le niega la posibilidad de excarcelacin a Oscar es l como Presidente.
En su ltimo discurso como presidente, pronunciado en Chicago, Obama evoc con emocin lo que significaba para l regresar al lugar a donde lleg cuando tena apenas 20 aos y cmo all, en su vecindario, aprendi la importancia para la gente ordinaria de involucrarse en procesos que lleven al cambio. As tambin ocurri con Oscar, precisamente en Chicago, al regresar de Vietnam con la conciencia de la importancia de luchar por su comunidad, por sus compatriotas y por la libertad de su pas. Oscar tambin merece regresar a su vecindario, regresar a casa y est en manos de Obama as permitirlo. Ese es nuestro reclamo al presidente de Estados Unidos:
Libertad para Oscar Lpez Rivera!