La OTAN no prevé que sus soldados entren en combate en Siria, aunque sí podría aumentar su ayuda en lo que se refiere a entrenamiento de personal militar en Irak o Afganistán, según lo ha declarado el secretario general de la Alianza, Yens Stoltenberg. De esta forma, la Alianza Atlántica responde a la llamada del presidente de EE.UU., Donald Trump, que pidió a la OTAN que se una formalmente a la coalición para combatir al Estado Islámico.

El analista internacional Juan Luis González Pérez considera que EE.UU. “tiene que demostrar que tiene una voluntad real” para luchar contra el EI, ya que lleva “mucho tiempo simulando” que atacaba a los yihadistas.

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