Resulta monstruoso que unos terroristas atropellen y apuñalen gente en Londres, o se mate con explosión a los asistentes de un concierto en Manchester.

Pero resulta más monstruoso que unos terroristas maten a la gente en Kabul, capital de Afganistán, y el mundo entero se quede callado. Y más aun, que en Kabul, la mortandad y la sangre es de 1285 % más en tan sólo un atentado. Vea la cifra.

El atentado terrorista de Londres, capital del Reino Unido, del sábado que acaba de pasar dejó 7 muertos. El atentado terrorista de Kabul, del miércoles que acaba de pasar, dejó 90 muertos. Es decir, más de 1200 por ciento de daño humano.

¿Y usted sabía del atentado? Probablemente no. Es más, justo el sábado, a la par que una camioneta o furgoneta atropellaba gente frente al Puente de Londres, en Kabul explotaba otra bomba, dejando 20 muertos y 80 heridos. ¿Y usted lo sabía? Probablemente no.

Y aun mucho más. La reacción del mundo. Al día siguiente, cartas, ositos de peluche, flores, poemas, canciones, mítines, en Londres, y en muchas ciudades, los monumentos con la bandera británica, la Torre Eiffel, la Puerta de Brandenburgo en Berlín (Alemania), minutos de silencio en las esferas políticas y sociales, todo para guardar respeto, homenaje y honor a los 7 muertos del atentado del sábado. Y a los 90 muertos del miércoles, nada en París (Francia), ni en Londres, ni en Europa, sólo porque eran afganos.

¿No es monstruoso? ¿Es por la lejanía, es porque a nadie le importa, es porque no son de su clase? ¿Por qué es? ¿Porque los afganos son menos que humanos europeos, “subhumanos”, valen menos? ¿Porque ahí los matan todos los días? ¿Por qué?

Y ya ni le digo de los heridos, porque en el del miércoles, el de Kabul, fueron 460 heridos. En el de Londres, 48. ¿Es un problema de la población europea o de los políticos europeos o de los medios de comunicación? ¿Es un problema de los propios afganos?

Lo más cruel, es que en su mayoría, las guerras, conflictos, alzamientos, revueltas, insurgencias e invasiones que han desestabilizado países como Afganistán se deben a la vileza, interés, garra o error de las potencias que han merodeado esas regiones para extender su poder y su control sobre hidrocarburos o rutas para el negocio.

En Londres si te mueres, te homenajea todo el mundo, pero si te mueres en Afganistán, el mundo se calla. Aquí trataremos de rendir homenaje a esas víctimas que además jamás hubieran conocido qué es morirse frente al Big Ben por el desequilibrio horroroso de la ecuación capitalista que distribuye la riqueza sin justicia ni honor.

En Detrás de la Razón preguntamos, apoyamos la idea de justicia en cada quien y cuestionamos todo. Los analistas contestan y usted en su casa concluye. Y si la realidad hace lo que quiere, entonces nosotros volveremos a preguntar. Lo importante es descubrir los ángulos que no dicen los Gobiernos ni los medios de comunicación.

El análisis, las preguntas y respuestas a las diez treinta de la noche, desde los estudios de Teherán; Londres, siete y Madrid, ocho de la tarde; México y Colombia, una de la tarde. Participan en el programa Juan Luis González Pérez, analista internacional y Javier Morillas, catedrático de la Universidad San Pablo de Madrid.

Por: Roberto de la Madrid para HispanTV.

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