Emulando  lo sucedido en Irak, Estados Unidos a anunciado que va a centrarse ahora en los objetivos militares en el país asiático en vez de en fines asociados con aquellos valores con los que solían justificar la invasión.

NO TENEMOS TIEMPO, DINERO, NI PACIENCIA PARA ELLO

Eso fue lo que dijo Robert Gates, flamante fichaje de Obama heredado del gabinete de Bush, quien sigue ostentando la secretaria de defensa del imperio, en una comparecencia parlamentaria celebrada ayer mismo. O sea, ya ni la democracia ni la prosperidad son interesantes para Afganistán, lo que equivale a admitir que ahora únicamente se trata de alcanzar objetivos militares contra los talibanes y los fantasmitas de al Qaeda; que el poderío militar norteamericano no es suficiente para dominar poco más que Kabul y el extrarradio.

Así que los pobres invasores tendrán que conformarse con controlar un gobierno títere protegido por mercenarios extranjeros —con la política exterior e interior dictada desde el virreinato— y con asegurar las rutas de los gasoductos mientras puedan sobornar a señores de la guerra u obligar a los europeos a colaborar en la tarea.

En fin, lo que ya sabíamos desde el principio de la invasión. Al menos ya reconocen que no pueden con la resistencia y que el proyecto de democratizar el mundo a imagen y semejanza de EEUU era algo absolutamente secundario o un cuento chino de venta al público en cómodos plazos. ¿Son estos los nuevos tiempos de la era Obama anunciados ayer en al Arabiya?, Irán ya le ha contestado dejando las cosas en su sitio… y es que hacen falta mucho más que palabraspara que el imperio se gane la confianza que ha perdido ante el mundo en los últimos 8 años.