Leo hoy en PressTV y Tehran Times que el recién nombrado responsable de inteligencia de EEUU, Dennis Blair, ha reconocido las informaciones publicadas en diciembre de 2007 en las que 16 agencias de espionaje concluían conjuntamente que la república islámica había dejado de perseguir el desarrollo de armamento nuclearen 2003 y que los programas atómicos actuales son de exclusivo carácter civil, es decir, para la producción de energía eléctrica que le permita utilizar sus minas de uranio y así liberar las reservas de petróleo del consumo interno y tenerlas disponibles para la exportación.

En aquellas fechas, se interpretó como una especie de rebelión de las agencias de espionaje que pretendían frenar las posibilidades de que Bush u Olmert iniciaran una nueva guerra de imprevisible desenlace. Israel trató de minimizarlo como pudo, pero al necesitar del apoyo norteamericano para conseguir armas antibúnker y para cruzar los cielos de Irak, el asunto se enfrió definitivamente por una temporada.

La reiteración en el mensaje justo ahora que Obama acaba de tomar posesión y cuando ha ofrecido a Irán un nuevo tiempo de relaciones diplomáticas (sin apenas concreción, como con todo), no debe ser casual, seguro que responde a una estrategia planificada y quizá un mensaje al próximo gobierno de Israel ahora que se espera que este compuesto por un grupo de fascistas, que es como lo ha definido el pacifista israelí Uri Avnery.