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Se trata de simples especulaciones pero no están exentas de cierta dosis de razón. El plan podría ser el siguiente: Israel (EEUU) va a atacar Irán tarde o temprano pero necesita cubrirse la retaguardia. Por eso antes de iniciar una nueva guerra tenía que eliminar a los potenciales aliados de Irán junto a sus fronteras.

Primero emprendió una guerra contra Hezbollah y expulsó a Siria de Líbano mediante una operación encubierta que acabó con la vida de Hariri. Junto con la ayuda de EEUU y la UE situaron una fuerza supuestamente de paz que ocupa el sur de Líbano para hacerle el trabajo que anteriormente realizaban las tropas de ocupación sionistas al sur del Litani.

Después le tocó el turno a Hamás. Como en la anterior ocasión, toda la potencia de fuego de Israel y la extrema crueldad con que fue aplicada, no fueron suficiente para doblegar al movimiento de liberación palestino. Ahora la comunidad internacional tiene que pagar los platos rotos (la reconstrucción) usando la ayuda humanitaria como el arma definitiva contra Hamás. Cuesta creer que alguna mente maquiavélica no haya programado hasta el último detalle de lo que está sucediendo.

Una vez más o menos controlados los peligros de la retaguardia, es necesario fabricar el consenso necesario para contar con los apoyos suficientes para atacar sin que las opiniones públicas internas se rebelen contra sus dirigentes. No importa que se hayan producido desmentidos conjuntos de las agencias de inteligencia norteamericanas, no importa que no haya ninguna prueba, que sólo sean suposiciones interesadas, el objetivo es acabar con los pocos enemigos del imperio que quedan en el planeta sea como sea.

Así las cosas, estamos justamente en esa fase en la que proliferan acusaciones, artículos tipo publirreportaje, comentarios de supuestos expertos… una ofensiva global en toda regla. El Jefe de Estado Mayor conjunto de los USA ha apuntado recientemente que Irán ya tiene suficiente uranio como para fabricar una bomba nuclear, aunque el enriquecimiento que consiguen esté lejísimos de ser suficiente para ello y de que servicios de inteligencia habían admitido recientemente que el programa nuclear iraní era exclusivamente civil. Todo vale con tal de perseguir los fines políticos y estratégicos que persiguen, ya lo vimos en su día con las armas de destrucción masiva de Irak.

Si alguien esperaba que Obama cambiase el rumbo de la política exterior gringa, estaba bastante equivocado. El flamante presidente ofreció a Rusia en bandeja el escudo antimisiles si su país colaboraba para que Irán frenase el desarrollo nuclear. Ya se había hablado de que el proyecto sucumbiría a los recortes presupuestarios que tienen que acometerse para paliar el déficit, por lo que el ofrecimiento es poco más que un bluff, máxime cuando esas instalaciones no están destinadas a neutralizar supuestos misiles de Irán, sino a anular la respuesta rusa a un ataque nuclear estadounidense. Medvedev, obviamente, ha desligado ambos temas y pretende negociarlos por separado.

Irán, por su parte, ha amenazado por primera vez a Israel con volar sus instalaciones nuclearessionistas si es atacado previamente. La escalada está servida, veremos dónde acaba.