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La procacidad de este telepredicador no tiene límites. Hay que reconocerle cierta dosis de osadía en sus planteamientos verbales, pero de ahí a acompañarlos de hechos concretos media un insondable abismo. Ayer, sin estar previsto en su agenda, se pasó por el segundo foro de la Alianza de Civilizaciones de Zapatero y Erdogan para darle un espaldarazo, cosa que su antecesor en el cargo ni se le hubiera ocurrido hacer por mucho que dios se lo hubiera pedido en los delirios oníricos derivados de comas etílicos continuados.

Primero Obama solicitó en el parlamento de Ankara el ingreso de Turquía en la Unión Europea, vetado por algunos países centroeuropeos y por todos los neocons seguidores de la teoría de Huntington del choque de civilizaciones y de la supremacía occidental de piel clarita. Hasta ahí nada que lo diferencie del discurso de los Bush, Turquía es miembro de la OTAN y un gran aliado en las políticas de Oriente Medio por más que Erdogán escenificara la ruptura con Israel tras las brutales masacres de Gaza. Tampoco podemos olvidar de dónde procede parte del agua (5o millones de metros cúbicos al año) que se consume en Israel, enviada por el amigo turco. El ingreso en la UE está solicitado desde el 14 de abril de 1987 y, aunque se han logrado avances bilaterales en materia aduanera y éxitos internos en cuanto al respeto de los derechos humanos (sobre todo de los kurdos) y al reconocimiento de Chipre, la adhesión no se hará en ningún caso hasta el 2014 y siempre que la Unión tenga recursos suficientes para la absorción del gigante turco (>70 millones de habitantes) y se cumpla una hoja de ruta convertida en una auténtica carrera de obstáculos.

Hasta ahí todo normal, la supuesta diferencia declarativa con Bush en su discurso de ayer estriba en el ofrecimiento de amistad al mundo musulmán, literalmente dijo que «Estados Unidos no está en guerra contra el Islam», por mucho que parezca lo contrario —debió añadir. Puede parecer un gran avance en las relaciones internacionales del imperio, pero tampoco es para tirar cohetes. Bush siempre se esforzó en decir que la tercera guerra mundial que había comenzado era sólo contra el islam radical, contra el terrorismo islámico y los estados que lo apoyan y que amenazaban el american way of life. No podía decir otra cosa dados sus vínculos económicos y personales con la casa de Saud y otras monarquías exportadoras de petróleo o con los regímenes aliados de Israel usados como cómplices en el genocidio palestino.

Sigamos con esta especie de juego de las diferencias con la política del imperio en Oriente Medio:

  • Irak. La decisión de retirada no difiere mucho de la anunciada por el anterior gobierno, toda vez que va a hacerse con los calendarios aportados por los jefes militares que, por otra parte siguen siendo básicamente los mismos, empezando por Robert Gates, el jefe del Pentágono.
  • Afganistán. Más tropas y un vago anuncio de que algún día habrá que pensar en retirarse. Negociar con los talibanes moderados e ir dando largas a Kharzai que ha demostrado su inutilidad en el control del país. Nada nuevo bajo el sol.
  • Pakistán. Ataques y más ataques contra opositores que causan bajas civiles, continúan las políticas iniciadas por el gobierno de Bush y su cuadrilla neocon.
  • Palestina. Nombramientos gubernamentales clave pertenecientes al lobby, cuando alguno de ellos no ha satisfecho a la AIPAC, directamente los ha revocado sin dar mucha batalla. Referencias al estado palestino en los discursos mientras en Israel su gobierno ni reconoce esa posibilidad como teoría. Proceso de paz empantanado y Annapolis rechazado de plano por el sionismo sin que se le conozca alguna declaración en su contra.
  • Irán. Ofertas de diálogo y buena voluntad inconcretas sin permitir el enriquecimiento de uranio en suelo persa bajo ningún concepto aunque sea a niveles en energéticos y con supervisión de la AIEA. Mantenimiento de las sanciones y de la amenaza militar.

Creo que debo estar volviéndome cada vez más miope, pero sigo sin encontrar ninguna diferencia que no sea puramente formal entre ambos presidentes. Quizá deba usar gafas con cristales de color rosa contra el escepticismo, pero creo que a estas alturas no me irían demasiado…