talibans

Después del esfuerzo realizado para convencer a los aliados de la necesidad de implementación de una nueva estrategia a la que asociar las solicitudes adicionales de refuerzos para la OTAN, todo sigue igual. El revolucionario Obama se ha quedado otra vez en poco más que fuegos de artificio en relación con la política exterior. Su entrada en escena ha significado más muertes de civiles, más destrucción y más pérdidas propias y aliadas.

De progresos poco se puede hablar, nada significativo sobre el terreno, nada en el plano político y muy poco en relación a los derechos humanos. Para colmo, los cien mil militares que operan en el país demuestran cada día que apenas tienen nada que hacer frente a la insurgencia talibán y a los señores de la guerra díscolos que son el gobierno de facto en varias provincias del estado fallido.

Karzai no ha concitado los apoyos suficientes para convencer a los votantes (1/3 del inexistente censo) de que le dejen continuar con su programa político —si es que alguna vez existió. Necesitará de una segunda vuelta para tratar de seguir gobernando, aunque si lo hace, será con el menguante apoyo de EEUU que nunca ha asumido bien las críticas al uso de aviones no tripulados que disparan a todo lo que se mueve fallando más que una escopeta de feria.

Pero hoy, el responsable de las tropas invasoras de Afganistán, Stanley McChrystal, ha vertido un jarro de agua fría sobre los planes del imperio de controlar esa región del mundo y su riqueza geoestratégica. Para explicitarlo, ha echado mano de una comparación más propia del esperpento televisivo de Jesulín de Ubrique que de todo un general del todopoderoso ejército norteamericano. Ha dicho que EEUU es un toro que no para de embestir y los talibanes los toreros a los que debilitan escasamente con cada pasada. No obstante piensa que con ciertos cambios y bastantes años, pueden ganar la guerra. Para ello nada mejor que ganarse a la población que ahora los repudia por invadir su país, destruir sobre lo ya destruido y acabar con la vida de miles y miles de personas. Pero también propone entrenar a las fuerzas locales para que puedan hacer su trabajo y pactar con los talibanes más moderados (¿los hay?) imagino que del mismo modo que han hecho con parte de la resistencia iraquí, poniéndolos a sueldo por no dispararles.

No sé si este individuo será muy taurino, por su apellido no me pega demasiado, pero parece ignorar que en esto de los toros, lo normal es que siempre ganen los toreros. Tome nota, Sr McChrystal. Tome nota Sr Obama.