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Lo que tanto temían en el estado judío ha sucedido, a pesar de las intentonas de impedir la votación, que llegaron a poner en evidencia la supuesta independencia de Abbas y de Fatah ante los ojos de todo el mundo, la ONU ha vuelto a condenar a Israel por su desprecio absoluto por los derechos humanos y los convenios internacionales que protegen a la población civil en tiempo de guerra.

Los países no alineados, los africanos y los islámicos han apoyado sin fisuras el documentoaunque, estos últimos, para votar en bloque han logrado endurecer la condena a Hamas. Latinoamérica también ha apoyado la condena a Israel; Europa, sin embargo, o se abstuvo o directamente apoyó las masacres sionistas en Gaza. Los críticos con el texto se quejaban de la supuesta descompensación del documento, ya que aducen que es muy blando con el movimiento islamista. Me pregunto si es tan sesgado como la proporción de 1400 a 10, que es el número de muertes causado en cada bando durante los ataques terroristas de Gaza.

Claro que algunos dirán que la equidistancia esperada era porque los israelíes que vivían junto a Gaza pasaron mucho miedo por los petardos que lanzaban detrás de los muros del gueto palestino y que, como los árabes están más acostumbrados a sufrir se necesitaban medio más expeditivos que los simples bombardeos para doblegarlos. Aunque parezca un argumento de un nazi racista, esto fue lo que dijo un «intelectual» hebreo para justificar la dureza de las masacres.

Pero quien reconoció la desproporcionalidad manifiesta de Israel no fue otro que el propio responsable de la misma, Olmert:

LA POSTURA DEL GABINETE, DESDE EL PRIMER MOMENTO, FUE QUE SI LOS RESIDENTES DEL SUR DE ISRAEL ERAN OBJETO DE FUEGO ENEMIGO, NUESTRA RESPUESTA SERÍA, NATURALMENTE, DESPROPORCIONADA.

¿De que pueden quejarse ahora? ¿Esperan acaso una condena equidistante ante acciones desproporcionadas? Eso es lo que parece y a eso se han acostumbrado durante la brutal exigencia del estado de Israel, protegido por EEUU y Europa por muchas atrocidades que cometieran y a pesar de todo el desprecio mostrado ante la ONU, la misma organización que le regaló un país robándoselo a sus legítimos habitantes.

Si ni Hamas ni Israel investigan y castigan los crímenes de guerra de los que se le acusan, el Consejo de Seguridad de la ONU deberá trasladar a la Corte Penal Internacional la ofensiva de Gaza donde sus responsables podrían ser condenados internacionalmente, cosa que no ocurrirá porque el flamante Nobel de la Paz impedirá que sus compinches sean condenados por sus crímenes de guerra.