Abbas mantiene la intencin de no presentarse a las elecciones e incluso de dimitir si estas no se celebran para retirarse definitivamente de la vida poltica. Como ha enunciado Uri Avnery, no ha podido asimilar la traicin de Obama que anda portndose justamente como lo hara el mismsimo Bush. Y es que no poda esperarse nada bueno de su visita a la AIPAC para celebrar su eleccin como candidato. La renuncia a exigir los compromisos de la Hoja de Ruta en relacin con la paralizacin de los asentamientos ha pesado demasiado. Para colmo, Hillary ha acabado alabando las concesiones que Netanyahu ha hecho para alcanzar la paz, el robo de ms y ms terreno palestino sobre el que discutir su futuro, cada da que pasa va quedando menos sobre lo que negociar con el placet de EEUU.

Qu puede suceder pues? Si Abbas dimite, le correspondera a Hamas tomar el poder en la persona de su candidato y presidente del parlamento electo Aziz Dweik. No es algo plausible, pero son las reglas del juego democrtico que Fatah mand a paseo cuando perdi las elecciones y dio un golpe de estado con la complicidad de Occidente y buena parte de sus aliados rabes. Posiblemente jugara la baza de la sucesin con el primer ministro Fayad, ya que Dahlan es considerado por buena parte de los palestinos como un traidor, asesino de compatriotas y correa de transmisin de la CIA e Israel.

Sin embargo, la retirada de Abbas pudiera desembocar en la desaparicin de la Autoridad Palestina, tal y como ha resaltado hoy mismo Saeb Erekat, el eterno negociador de la nada. As Palestina pasara a ser responsabilidad exclusiva de la potencia ocupante, poniendo a Israel en un brete de gigantescas proporciones, obligando a asumir a la poblacin palestina en su seno y encendiendo la mecha de la tan temida bomba demogrfica que convertira a Sin en un pas de mayora rabe a medio plazo. La cuestin que complica esta decisin es qu sucedera con los funcionarios de la Autoridad Palestina, quienes presumiblemente perderan su trabajo entre los que destacan los policas, perfectamente pertrechados y entrenados por EEUU para enfrentar a Hamas.

Los responsables de los gobiernos que han dejado a Israel campar a sus anchas todos estos aos estn desconcertados. Sus planes se les han hundido de pronto porque su colaboracionista favorito se ha cansado de que lo engaen eternamente cediendo de manera permanente sin recibir nada a cambio: ni chekpoints, ni muro, ni asentamientos… nada en absoluto. Todos han presionado lo indecible a Abbas, pero no ha recibido ni un slo gesto de Israel, slo ms promesas intangibles de un futuro prometedor.

Ahora la presin, vista la inutilidad de dirigirla contra Abbas, se ha dirigido a Netanyahu. Obama esperaba algn plan concreto en la visita que ha realizado a EEUU, pero nicamente ha pronunciado ms y ms vaguedades. Francia tambin se est cansando de la inmovilidad de Israel y ha optado por denunciar, por boca de su ministro de exteriores, a Bibi por haber destruido todas las posibilidades de paz en la regin. La pelota est en el tejado del sionismo, como no se pronuncie en breve con concrecin y pasos claros hacia adelante va a sufrir un desgaste externo insoportable, arrastrando incluso a Obama a una situacin muy delicada. Aunque, de momento, slo le ha negado a Netanyahu el uso del coche que pone a disposicin de los lderes mundiales que lo visitan en viaje oficial ponindole uno de segunda fila, es de esperar alguna medida ms valiente.

La Autoridad Palestina quiere quemar sus ltimas bazas, est sopesando la posibilidad de llevar al Consejo de Seguridad de la ONU una resolucin sobre las fronteras del futuro estado palestino para obligar a retratarse a Obama y su supuesto compromiso con la legalidad internacional apoyando la Lnea Verde como fronteras. Otra opcin es la declaracin unilateral e inmediata del estado palestino en Cisjordania. Podra, en un alarde de independencia, desor las rdenes de EEUU y Egipto y firmar con Hamas un acuerdo de reconciliacin que lo incluyera en el gobierno y as trasladar las elecciones a junio de 2010.

Sea como fuere, ocurra lo que ocurra, hay que reconocer que la jugada de Abbas ha tenido la virtud de sacar del marasmo una situacin viciada y de paso erosionar a Netanyahu ante la comunidad internacional y la opinin pblica, poner a Obama delante del espejo y obligarlos a todos a pasar a la accin. De la reaccin al envite y de los movimientos de los prximos das y semanas, depender en buena parte una solucin del conflicto palestino. Habr que estar atentos.