La noticia puede parecer más propia de un blog que de la prensa considerada como seria. Sin embargo, la fuente es nada más y nada menos que el otrora todopoderoso New York Times. Ojeando —virtualmente hablando, claro— su sección internacional he encontrado un artículo en el que bien merece la pena pararse unos minutos.

En resumidas cuentas viene a decir que los servicios secretos de medio mundo andan revueltos por el último movimiento que Irán ha efectuado en relación con su combustible nuclear. Hace un par de semanas con presencia de los inspectores internacionales de la OIEA —sí, están en el país— trasladaron casi dos toneladas de uranio enriquecido al 5% a una planta nuclear de superficie en la que esperan purificarlo hasta el 20%.

Parece que están diciendo, por favor ¿me bombardeáis ya?, ahora lo tenéis a huevo. EEUU se ha aprestado a comunicarse con Israel no vaya a ser que saquen a pasear a su fuerza aérea convencional o a sus novedosos drones no tripulados rumbo a Persia con una mortífera carga que podría incendiar toda la región. ¿Por qué van a cometer tamaña insensatez? Obviamente no se sabe, pero la hipótesis más comentada es que un bombardeo israelí o norteamericano serviría para cohesionar al país en torno a un enemigo externo y proporcionaría más poder a la Guardia Revolucionaria. Sin embargo, para que funcionara el plan, Irán no deberían recibir un severo varapalo y, de alguna manera, tendrían que ser capaces de responder con dureza. Por eso los servicios de inteligencia están buscando otras explicaciones más plausibles.

Pero ¿y si lo que sucede es que tienen plena confianza en su armamento capaz de llegar a Israel y lo que esperan es una excusa para atacar que los sitúe en un acto puramente defensivo ante los ojos del mundo? Eso sí que sería preocupante para más de uno. ¿Habéis oído hablar de la Teoría de Juegos? Pues este juego podría ser hasta divertido, lo malo es que se juega con fuego…