Obama y Biden aún están tratando de encajar el golpe que les ha propinado Israel. Todo estaba preparado para que los palestinos de Fatah, en la última bajada de pantalones, reanudaran las «negociaciones» rotas tras las masacres de Gaza del año pasado y la galopante colonización de los poco que queda de la Cisjordania y el Jerusalén palestino. Después de meses de presiones al presidente en funciones —por llamarlo de alguna manera— Mahmud Abás para que comulgue con ruedas de molino y acepte hablar con Israel a pesar de la que está cayendo, la coalición sionista de extrema derecha que lidera el estado judío se ha encargado de cargarse cualquier esperanza de entablar un diálogo con los palestinos. Justo el día que Biden andaba por aquellas tierras para rubricar el acuerdo, el ministro del interior y miembro del Shas, Eli Yishai, anunció la próxima construcción de 1.600 viviendas para judíos ultra-ortodoxos en tierras de Jerusalén. Un zas-en-toda-la-boca de proporciones monumentales.

Estos días muchos medios hablan del disgusto de Obama, de la posibilidad de que tome represalias, de que incluso tome alguna medida unilateral con respecto al conflicto… pero mucho más allá de obligar a Biden a llegar tarde a la cena que Netanyahu había preparado en su honor —la valentía de Obama no tiene parangón—, nadie espera que EEUU se salga del tiesto. Clinton ha criticado la medida sionista de «insultante» pero no porque discrepe del fondo de la misma, sino porque se anunció justamente cuando Joe Biden andaba por aquellas tierras tratando de mediar entre las partes. Abbas y compañía han anunciado que las negociaciones indirectas quedan en suspenso a pesar de las promesas del negociador Mitchell de que la bravuconada anunciada por Yishai no va a llevarse a la práctica mientras dure el proceso de diálogo.

Netanyahu ha convocado de urgencia a buena parte de su gabinete para afrontar esta pequeña crisis con su eterno aliado norteamericano. Ha contactado igualmente con el fascista Berlusconi y con la incondicional sionista Merkel para que contengan al resto de países europeos para que no insistan en el reconocimiento a la declaración unilateral del estado palestino. En principio quiere dar una respuesta que recupere la confianza de EEUU para que pueda seguir intoxicando al mundo con la esperanza de un proceso de paz y con que la solución de dos estados es todavía posible. Manteniendo el engaño global, puede calmarse a las opiniones públicas que demandan una salida más o menos justa al conflicto árabe israelí, origen de buena parte de otros muchos focos de inestabilidad que atenazan al mundo. De momento tienen que neutralizar algunas de las frases más duras que se han pronunciado contra Israel en suelo norteamericano:

señal muy negativa sobre el enfoque de Israel en las relaciones bilaterales que ha socavado la confianza en el proceso de paz

el Gobierno israelí necesita demostrar con acciones específicas, no sólo con palabras, que están comprometidos con esta relación y con el proceso de paz

no se puede comprender la actitud de Israel, en particular a la luz del fuerte compromiso de Estados Unidos con su seguridad

Aceptamos lo que ha dicho (en su disculpa) el primer ministro Netanyahu, pero igualmente él es el jefe del Gobierno israelí y en última instancia es responsable de las acciones de ese Gobierno

La construcción de las viviendas el mismo día en que el vicepresidente estaba allí fue insultante. Fue realmente muy desafortunado y un difícil momento para todos, para Estados Unidos y para nuestro vicepresidente, que había ido a reafirmar el firme apoyo del país a la seguridad de Israel. Lamento profundamente que esto ocurriera

La semana que viene tendrá que contentar de alguna manera al enviado Mitchell, quien se dirigirá a la zona para relanzar el mal llamado proceso de paz. También a los representantes palestinos, quienes tendrán que justificar ante su población previamente a la más que segura próxima bajada de pantalones de Abbas. Así toda la representación teatral podrá seguir su curso. Dentro de casi otros 20 años, la paz aún no estará declarada y se seguirá negociando sobre los restos de lo que quede de tierra palestina que, con suerte, no será menos que la que cabrá en dos o tres macetas.

La única solución posible sería la retirada israelí de todas las tierras palestinas ocupadas en 1967, la declaración del estado palestino y la protección de las fronteras internacionales por una fuerza de interposición bajo la tutela de la ONU. Después se podrían establecer negociaciones de cualquier tipo sin la amenaza de la ocupación o del uso recurrente a la fuerza. Cualquier otra cosa equivaldría a negociar una rendición que perpetúe la ocupación y que haga virtualmente imposible un estado viable y geográficamente continuo. Por eso es hora de ir pensando en generalizar el boicot para presionar al estado teocrático y racista de Israel para que se democratice realmente incluyendo a toda la población palestina bajo su tutela de la misma forma que sucedió en la Sudáfrica del apartheid con aquella minoría blanca que pretendió confinar a la gente de raza negra en una especie de confederación de mini estados (bantustanes) muy parecidos a lo que va quedando de Palestina bajo la brutal e inhumana colonización judía.

10 Comentarios

  1. Cada día tengo más claro que es Israel quien diseña la política exterior de EE.UU., al menos en todo lo concerniente al Medio Oriente, y, por tanto, el gobierno estadounidense es un pelele en manos del Gobierno más fachorro, si cabe, de la historia de Israel.

  2. Israel recurre al lobby sionista de Washington para cerrar la crisis

    Gara

    El Gobierno de Benjamin Netanyahu, que se enfrenta a la peor crisis de confianza con la Administración de EEUU desde hace décadas, ha iniciado su contraataque apoyándose en el influente lobby sionista con sede en Washington.

    El anuncio israelí, durante la visita que la semana pasada realizó a Jerusalén el vicepresidente de EEUU, Joe Biden, de que construirá 1.600 viviendas en la ilegal colonia sionista de Ramat Shlomo, en Jerusalén Este, ha desencadenado una tormenta diplomática entre los dos estados, tradicionalmente aliados incondicionales.

    El embajador de Israel en EEUU, Michael Oren, citado por los medios, considera que se trata de «la crisis más grave desde hace 35 años», cuando Washington apremió a Israel a retirarse del Sinaí egipcio que ocupaba tras la guerra de los Seis Días.

    Oficialmente, Netanyahu se abstiene de criticar abiertamente al presidente estadounidense Barack Obama, considerado proárabe por los sectores sionistas más radicales, para evitar agravar la polémica. Ha dado órdenes a sus ministros de que eviten expresarse sobre el asunto.

    Esto no ha impedido que un ministro de su partido, el Likud, entrevistado sin revelar su identidad por el diario «Maariv», acuse a Obama de «intentar hacer caer al Gobierno de Netanyahu» y de intentar aprovechar la crisis para obtener concesiones por parte de Israel en el «proceso de paz».

    En EEUU, el lobby sionista Aipac (American Israel Public Affairs Committee), en contacto estrecho con Israel, ha criticado las recientes declaraciones de la Administración Obama sobre las relaciones entre EEUU e Israel y la exigencia que se detenga la ampliación de las colonias.

    El presidente de Liga Antidifamación, una importante organización judía de EEUU, Abe Foxman, se declaró «estupefacto» por el hecho de que la Administración Obama «abroncase a Israel por la cuestión de la construcción en Jerusalén».

    «A nuestros dos países les interesa arreglar esta diferencia lo antes posible y estoy convencido de que lo lograremos, como lo logramos en el pasado», declaró a France Presse el ex embajador de Israel en Washington Zalam Shaval, miembro del gobernante Likud.

    Shaval alertó contra el riesgo de que «críticas estadounidenses demasiado severas hacia Israel, realizadas para lograr un consenso que permita relanzar el proceso de paz, tengan el efecto contrario, colocando a los palestinos en una postura aún más intransigente».

    La politóloga Eytan Gilboa piensa que «la crisis de confianza es mutua, porque Israel duda de la determinación de Obama para detener el programa nuclear iraní».

    desaire a lula
    El ministro israelí de Exteriores, Avigdor Lieberman, no acudió a la sesión parlamentaria en la que el presidente brasileño, Lula da Silva, pronunció un discurso, porque previamente no visitó la tumba de Theodor Herzl, el fundador del sionismo.

    Netanyahu dice que seguirá construyendo en las colonias
    El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, declaró ayer que «la construcción continuará en Jerusalén», pese a la crisis con EEUU.

    «La construcción en Jerusalén, y en cualquier otra parte, continuará como en los últimos 42 años», dijo Netanyahu en alusión al tiempo que lleva ocupado Jerusalén Este, así como Cisjordania y Gaza.

    Según el servicio de noticias Ynet, Netanyahu hizo esta declaración en una reunión con el grupo parlamentario de su partido, el Likud, en respuesta a la pregunta de una diputada sobre el efecto de la crisis diplomática con Washington.

    Tras referirse al caso de Jerusalén, el primer ministro israelí precisó que las construcción también proseguirá en las ilegales colonias sionistas del resto de la Cisjordania ocupada al concluir la moratoria parcial por diez meses, decretada en noviembre.

    «La decisión del Gabinete de reiniciar la construcción en Judea y Samaria [denominación sionista de Cisjordania] transcurridos los diez meses de moratoria sigue en pie», dijo Netanyahu a los diputados de su formación.

  3. Petraeus descubre que la Tierra es redonda

    ¡Rayos y truenos! Pues si que va a ser cierto que EEUU se está llenando de antisemitas. Hasta el ¿neo Cesar? general Petraeus dice que el apoyo a Israel es un pesado lastre las relaciones de EEUU con los países de Oriente Medio y Asia Central.

    Speaking to the Senate Armed Services Committee, Petraeus explained that “enduring hostilities between Israel and some of its neighbors present distinct challenges to our ability to advance our interests in the area of responsibility.” “Arab anger over the Palestinian question limits the strength and depth of U.S. partnerships with governments and peoples [in the region],” Petraeus said.
    http://www.haaretz.co.il/hasen/spages/1157108.html

    Parece nuevo este general payo-gringo ¿Que no?
    ¿Es que no sabe que, como te salgas de sus discursos, eres antisemita de libro con label?

  4. Yo no tengo tan claro que los USA ataquen,(O permitan que ataquen) a Iran…Empezando por que su hombre de “paja” en bagdag se sustenta gracias al apoyo de los iraníes.Si se produjera un desmoronamiento del régimen de los ayatolas,el régimen de Bagdag también caería,y mal rollo para los Yankies.Más bien creo que juegan con avivar la tensión,pero nada más..De hecho,los únicos que apoyarían a Israel en caso de una hipotética guerra son los Saudíes,que temen perder su influencia sobre el islam sunní,y en consecuencia se propague el chiismo.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here