El mismo solemne juramento que pronuncian los católicos en sus “indisolubles” enlaces es el que parece unir al trío de las Azores. Parece que lo único que puede romper su vínculo es la pérdida de las elecciones generales o presidenciales provocada por uno de los temas que más ampollas están levantando en cada uno de sus mandatos: las muertes de sus paisanos en la guerra de invasión de Irak y las mentiras que se lanzaron para justificar tamaña dilapidación de recursos financieros y humanos.Pero ¿qué pasaría si uno o varios de ellos perdiesen las elecciones? ¿en qué situación dejaría al resto del trío?

Si fuese Aznar, o mejor, el Partido Popular quien perdiese los comicios ante un improbable tirón socialista de última hora, es bien posible que, como ya ha avanzado Zapatero, tras el cumplimiento de la misión comprometida por las tropas españolas que expira en junio, los soldados vuelvan a casa. Sin embargo, dado lo exiguo de la representación española frente al total de efectivos invasores y la escasa consideración que merece Aznar desde el punto de vista político por sus compañeros de aventura, no sería un gran golpe a los intereses de la coalición, aunque sí un espaldarazo a los intereses europeos, reforzados con la vuelta del hijo pródigo.

Por el contrario, si la derecha renueva la mayoría, la presencia militar se multiplicaría por dos, para así arrebatar a Polonia el mando de la zona que actualmente ocupan, algo que ha molestado sobremanera a los belicistas españoles.

Pero ¿qué sucedería si es Bush el que tiene que abandonar la Casa Blanca como le sucedió a su padre tras ganar la I Guerra del Golfo?. Kerry parece que acorta distancias día a día, aunque es probable que se agote antes de llegar a meta por el empuje de los dólares del actual presidente. Para entonces es probable que la transferencia nominal del poder se haya producido, aunque quedarán todavía muchos miles de desmoralizados soldados apatrullando unas inseguras calles iraquíes. La OTAN habrá tomado el mando de algunas porciones del país y seguramente algunos pequeños ejércitos testimoniales se habrán marchado por la puerta falsa.

Kerry ha afirmado en muchas ocasiones que apoyó la guerra engañado por las mentiras de Bush, pero tampoco es probable es que abandonen sin más las segundas reservas mundiales de crudo, máxime cuando no se sabe cómo pueden acabar las relaciones con Arabia Saudí y después de lo mal que les salió la aventura golpista venezolana. Seguramente tratarían por todos los medios dejar bases militares —como ya hicieron en las repúblicas ex soviéticas que circundan Afganistán— para compensar la pérdida de presencia en la península arábiga, relajar la ocupación de Kuwait y cerrar el cerco a Siria. La excusa, un ejército apenas creado es incapaz de defender sus fronteras, tensiones étnicas, resistencia organizada, la “presencia” de Al Qaeda, etc.

El problema vendría si el gobierno democráticamente elegido los invita a abandonar el país, ¿se quedarían sólo en el kurdistán autónomo con una parte del total del pastel?. Me cuesta creerlo. Antes de permitir tal situación, nunca habrá elecciones democráticas, como no las hay ni en Kuwait ni en Afganistán, por poner un par de ejemplos de países liberados a sangre y fuego en los últimos tiempos por los Estados Unidos.

Kerry ha manifestado que no se retirará de Irak, en todo caso dará más relevancia política a la ONU, compartirá soberanía y con sus aliados clásicos para así compartir igualmente gastos, muertes y desgaste político. Poca cosa pues, desde el punto de vista del pueblo ocupado aunque el marco de las relaciones internacionales se abriría una etapa bastante más multilateral.

Si los laboristas opositores logran desbancar a Blair de Dawning Street con el concurso de los sindicatos, el ala izquierda del partido y gentes del peso de Robin Cook, es posible que se hiciera realidad uno de los peores escenarios para Bush. Estarían seguramente en la misma línea que Zapatero, lo que sería un revés bastante duro para la política y le obligaría a dar pasos adelante para recuperar marcos de consenso internacional. Sin embargo, es mucho más probable que, de perder Blair el poder, lo haga en favor los conservadores, con lo que todo seguiría como hasta ahora.

Las encuestas en las próximas elecciones que enfrentarán los populares en España y los republicanos en los EEUU apuntan por el momento a la victoria de Kerry y a la pérdida de la mayoría absoluta del PP. Las acusaciones de deserción que inició Michael Moore contra Bush le están haciendo mucho daño frente al veterano de Vietnam condecorado en varias ocasiones, John Kerry. Pero acaba de ser mezclado en un asunto de infidelidad conyugal y eso, en la mojigata sociedad americana, es peor incluso que haber mentido sobre Al Qaeda o las armas de destrucción masiva.

La verdad es que los tres de Azores deberían correr igual mala suerte, las mentiras, el desprecio a la legalidad internacional, los irreparables daños causados a la ONU, la destrucción de un estado, la muerte de miles de personas inocentes… no merecen otra cosa.

La entrega inmediata a los iraquíes de su soberanía robada, la celebración de elecciones directas lo antes posible y el abandono definitivo de la presencia militar extranjera o en su defecto la conversión en cascos azules bajo mandato de la ONU, sería la única manera de apaciguar los encrespados ánimos de chiíes y suníes. Hasta la fecha, la mayoría de los presupuestos que se barajaban antes de la invasión se han mostrado totalmente erróneos

Copyleft Juanlu González
13/02/2004