Raphael Schutz, el todavía embajador de Israel en España y viejo conocido por sus exabruptos contra los palestinos y con los solidarios con su causa, se va. Dejará su cargo en breve y será sustituido a primeros de agosto por Alón Bar, un diplomático mucho más comedido en sus declaraciones públicas ligado también, cómo no, a la derecha israelí.

Pero, fiel a su habitual proceder, Schutz ha preferido salir armando jaleo. En una carta publicada en la web de la embajada titulada ¡Hasta pronto España! se ha descolgado con la acusación de que los españoles son antisemitas.

Textualmente ha dicho que:

EL HECHO DE HABER VIVIDO EN CARNE PROPIA PARTE DEL ODIO Y DEL ANTISEMITISMO QUE EXISTEN EN LA SOCIEDAD ESPAÑOLA ES ALGO QUE ME LLEVO CONMIGO

Así, tan ricamente, acusa a las gentes del país en el que ha vivido estos cuatro años de racistas y se queda tan pancho. Este tipejo fue el que comparó a los activistas ejecutados por Israel en el Mavi Marmara durante la campaña de la primera flotilla a Gaza con las víctimas de tráfico los fines de semana para decir que no le importaban a nadie. Fue el que criticaba a nuestro país por la amplia cobertura que se da a lo que acontece en Israel y Palestina —los criminales impunes siempre prefieren que no se hable de sus crímenes—. Es el mismo que hablaba de la existencia de un ADN israelí o el que criticaba a nuestros periodistas y corresponsales a los que culpaba de la animadversión que las acciones de Israel provocan en la opinión pública del estado español. Fue el mismo que señaló a Alberto Arce como activista de Hamas para justificar así su posible asesinato por el simple hecho de informar sobre las atrocidades y los crímenes contra la humanidad que allí estaba cometiendo el ejército sionista durante la operación Plomo Fundido.

Es también el que se escandalizaba porque la izquierda en nuestro país fuera tan propalestina. Como lo del antisemitismo racista ya no sirve para engañar a nadie, entre otras cosas porque es un atributo tradicional de la derecha más o menos extrema y el antisionismo es una postura obligada para cualquier persona solidaria —algo mucho más apegado a las izquierdas— los sionazis como Schutz llevan tiempo tratando de equiparar pública y artificiosamente el antisionismo con el antisemitismo a pesar de que hay judíos en muchas partes del mundo que abjuran de esa comparación por incoherente y absurda. De hecho incluso algunos movimientos religiosos califican de incompatibles la existencia del estado de Israel con el judaismo.

Los nazis de ayer son los sionazis de hoy, la derecha se ha hecho, como siempre, aliada del nazismo pero como anda en el poder en medio mundo (media, gobiernos, sistema financiero, mutinacionales…) quieren hacernos sentir vergüenza y hacernos creer que no se puede sentir empatía con el pueblo indefenso de Palestina sin ser el peor de los racistas. Pero, al menos en nuestro país, esa burda propaganda, no cuela, ya no. Lo siento señor ex embajador, aquí no. Ha fracasado, no ha conseguido nada de nosotros durante su mandato, más bien todo lo contrario. Se va dejando más solidaridad con Palestina que nunca. Ahí le duele.