El presente articulo pretende poner de manifiesto en su primera parte los procesos de manipulación de la información que desde oscuros y reaccionarios lugares, se llevan a cabo a todos los niveles valiéndose de la buena voluntad de muchas personas y de la vulgarización del reenvío de correos electrónicos, en éste caso nos centraremos en el tema de la estructuración política y territorial de España.

En una segunda parte se quiere poner de manifiesto que existen alternativas desde el federalismo progresista a la supuesta imposibilidad de pagar la estructura del actual Estado Autonómico y que esto no es así, sino el deseo de volver al más negro reaccionarismo centralista.

Alfredo Carralero

Queridos amigos:

Desde hace tiempo vengo pensando en poneros sobre aviso de lo que algunas veces rebotáis, en los correos electrónicos, porque impulsados de cierto “buenismo”, se puede estar haciendo el caldo gordo a la mas negra reacción que se cubre con piel de oveja. Al punto que esta historia de los correos me recordaba la novela de Galdos La fontana de Oro y los manejos de los absolutistas en tan famosa taberna de Madrid. Pues en ésas estaba cuando recibí un correo, de un amigo que se llama Germinal y que me obsequia con unos correos que son verdaderas joyas, del análisis político.

Él si, había escrito un correo denominado: Antes de “rebotar” un e-mail piensa a quién va a  favorecer; en el de una forma brillante abordaba el tema que mi pereza no había realizado, en la forma, que en parte, veréis mas abajo.

Comienza a escribir nuestro amigo Germinal:

Copio su comienzo:

“PASA este mensaje, que arrase en Internet. ”

Luego el mensaje continúa: España debe bajar su déficit  9,4 puntos porcentuales  en la próxima década. Bueno, pues cuando se emitió el mensaje el déficit estaba en el  6,5 %, es decir un 31 % por debajo del que el mensaje decía. ¡Primera cosa para desconfiar!

Y creen haber descubierto no sé si el bálsamo de Fierabrás o la pócima de Asterix: “la supresión del Senado. Su argumento es que, no sirve para nada.

¿Seguro? Dice quien hizo el mensaje único que lo dicen los propios senadores. ¿Da el nombre de algún senador que haya dicho eso? ¡Ca! También da el nombre de 3 países nórdicos – Noruega, Suecia, y Dinamarca –  que no tienen Senado, pero se calla que Francia, Gran Bretaña –Cámara de lo Lores-, e Italia, si lo tienen.

Para arrimar el ascua a su sardina el autor del pasquín compara a España, un país con una Constitución cuasi federal, que tiene más de 46 millones de habitantes, con 3 países cuya población conjunta es del 40 % de la española y que 2 de ellos tienen menos población que la Comunidad de Madrid.

Solo un enemigo de las autonomías puede suscribir esa petición de suprimir la Cámara que las representa. Solo un partidario del centralismo franquista puede ser el autor de tamaña vesania. Pregunte el autor del pasquín a los ” ciudadanos de las autonomías si quieren volver a los tiempos del centralismo franquista. He remarcado ciudadano porque ahora los de provincias lo son sin restricción alguna; no tienen que depender de Madrid para asuntos tan cotidianos como es la obtención de un pasaporte, por ejemplo.

Y ahora cabe preguntarse, ¿qui prodest?. A quien le interesa la creación de un estado de opinión contra las Autonomías envuelto en ropajes de ahorro: a  la derecha. Es la derecha española, y particularmente su ala de extrema derecha, quienes tienen aún unos circuitos neuronales específicos para la “unidad de la patria”, y su concepto de unidad es el concepto  franquista de “unidad imperial”, concepto erróneo, curiosamente, ya que en la época del Emperador Carlos V España estaba dividida en Reinos, y no había ningún organismo central, celebrándose cortes en distintas poblaciones de España.

Todo parece apuntar que el autor es alguien cercano a Intereconomía y La Gaceta, esos medios “del fascismo real.

Veamos que representa el Senado: la plasmación de que España no es un estado centralista. Es la Cámara que en los países federales representa a los Estados, y que en España representa a las Autonomías, esas partes del Estado.

¿Qué sus funciones no son adecuadas? Bien, démosle contenido. Hagamos que en el Senado  se traten con luz y taquígrafos todas las cuestiones que afecten a más de una Autonomía. ¡Hay tantas!

Un solo ejemplo: el reparto del dinero que el Estado Central ha de entregar a las Autonomías para atender las competencias que tienen transferidas.

Hasta ahora tal debate se substraía al Senado. Se hacía en una Comisión en la que estaba el ministerio de Hacienda y los presidentes de las Autonomías; se hacía a puerta cerrada: recuérdese el grotesco incidente protagonizado por el presidente de La Rioja que cometió la deslealtad de utilizar su teléfono móvil para contar a alguien que estaba en el exterior lo que allí se trataba.

Es cierto que gobernaba el PSOE, y que el PP tenía mayoría absoluta en el Senado, pero tal Comisión fue uno de esos errores estratégicos que ahora pagamos. En ese caso la  valentía era una estrategia: poner a los ciudadanos de cada Autonomía ante lo que sus representantes eran capaces de debatir y acordar.

Pidamos funciones concretas para el Senado, pero no lo suprimamos. Suprimamos las diputaciones, que son albarda sobre albarda de las autonomías, aunque lo de que sean albarda no es extraño dado el jaez de algunos caciques que  han hecho de ellas un nido de nepotismo. Le suenan, amable lector, estos apellidos: Baltar, Cacharro, Fabra. Pues todos ellos fueron, o son, presidentes de Diputación.

Si suprimimos las diputaciones el ahorro obtenido sería casi 8 veces el que se pide para el Senado. ¡Ah, pero en las Diputaciones gobernamos nosotros, gobierna el PP! ¡No vamos a pedir su supresión! ¡Seremos “fascistas reales pero no somos tontos!

De lo que sigue a estos antecedentes

Hasta aquí lo que escribe nuestro amigo Germinal con el que globalmente estoy en todo de acuerdo, con determinados matices, pero de acuerdo.

¿Y que siguió?, algo de libro si se desprestigia a nuestro Estado Autonómico por ineficaz y dilapidador, sin mas, el siguiente paso es facilísimo, es pedir su eliminación.

Pues “voila”, la musa de la ultraderecha, del españolismo rancio Esperanza Aguirre da el primer paso y so pretexto de falta de dinero propone devolver las competencias de educación y sanidad al Estado de la Nación. ¿Tiene interés la ultraderecha en realizar un discurso que tenga que ver con la racionalización del Estado Autonómico? En absoluto, a la ultraderecha no le interesa la coordinación de la Sanidad Publica, quieren destruirla convirtiéndola en un rentable negocio para sus “amigos”.

A la ultraderecha tampoco le importa en absoluto la Enseñanza Publica quieren convertirla en el refugio de los pobres de solemnidad. Piensan que para la “gente bien”, la enseñanza concertada, si es de curas tanto mejor o si es de los amigos que montan una universidad privada, pues pongamos contra las cuerdas cortando el grifo a las Universidades Publicas.

Es conveniente aclarar que los presupuestos de sanidad y educación son aproximadamente el 45% de los presupuestos de todas las CCAA, que sin la gestión de ésto y los servicios sociales, que por cierto una parte de ellos están siendo abandonados y boicoteados, como es el caso de la Ley de Dependencia, las CCAA no pasan de ser meros órganos de descentralización administrativa.

¿Y es la liquidación del Estado Autonómico lo que pretende la ultraderecha?, ¿ya no son partidarios del proyecto político que se inicia en la Transición por el postfalangista Suárez? Y es que estas gentes, y en aquella época, ante la situación del fascismo agónico en el que estaban, deciden aparcar (como vemos de forma provisional) la España Imperial y desempolvar el proyecto que Ortega y Gasset plantea en La redención de las provincias y la decencia nacional, en el que se prefiguran de alguna forma el Estado Autonomico.

Pues la respuesta a todas éstas anteriores preguntas es si, la ultraderecha españolista persevera en su proyecto de centralismo, de asfixia de las Españas, de odio al vasco, al catalán, de destrucción y desmantelamiento de nuestro “Estado Federal” y todo ello además le hace ganar votos entre una población que no ha sido formada, a pesar de tantos años de democracia, en los valores democráticos en el interés de preservar la diversidad de las Españas.

¡Pero, ojo!, el volver a planteamientos dignos del fascismo, no quiere decir que la ultraderecha sea tonta y repita mecánicamente la Historia, no. Muy al contrario, están obrando con gran inteligencia y de forma aviesa: se apoderan de hitos históricos indudables: en Madrid la “inteligenzia” en torno al PP pretende hacernos creer que ellos son los sucesores del liberalismo transformador de las Cortes de Cádiz y para ello han derrochado dinero publico a espuertas: exposiciones, series de televisión, edición de un libro conjunto de Galdos y Carpentier. Enfin se trata de erigirse en sucesores de los liberales, de engarzarse en algún tipo de tradición histórica transformadora; para finalmente reclamar la Restauración como un tiempo ideal de la sociedad española. Así si se ve claro su proyecto político: la Restauración un tiempo de algunas libertades formales y de represión real.

Este proceso no deja de tener, como todos los procesos de la sociedad contradicciones. El Estado Autonómico y sus instituciones a día de hoy están parasitados por unas burguesías locales mas o menos poderosas que necesitan de su mantenimiento para su existencia: estoy pensando en Galicia, en Valencia, Rioja, Murcia, pero también en Castilla León que lleva muchísimos años en manos del PP.

¿Y que debieran defender las izquierdas, en vez de dar pábulo a libelos intoxicadores de la ultraderecha?, ¿se desea modificar en profundidad el Estado Autonómico a la par de darle coherencia, sensatez y economía? Adelante, propongamos, hagámoslo.

Anselmo Carretero es un brillante intelectual, casi olvidado por la cultura “oficial”, pero aparte de ser un luchador por la Republica -fue jefe del Servicio de Información Secreto en Francia, durante la Guerra Civil- es un estudioso del problema de las nacionalidades de España y mas concretamente de la naturaleza y personalidad de Castilla. Tiene varios libros, escritos creo desde su exilio mejicano, dos de los cuales: las nacionalidades españolas y la personalidad de Castilla define a Castilla por análisis y coherencia histórica, como La Montaña (Santander), Tierras de Burgos, La Rioja, Tierras de Soria, Las Alcarrias, Tierras de Ávila, Tierras de Cuenca, Tierras de Toledo y Madrid capital federal.

Anselmo Carretero fue muy critico cuando en la Transición se fueron creando las diversas CCAA, que según él no obedecían a mas criterios que la conveniencia política de pequeñas burguesías locales ansiosas de poder político sobre el que asentarse y los dirigentes políticos estatales dispuestos a expender lo que en aquel momento se llamo “café para todos”, en referencia a la creación de CCAA, sin ninguna raigambre. Él por su parte basa su análisis histórico y político en la crítica a considerar Castilla el elemento central del imperialismo español y en la articulación histórica castellana en torno a las Comunidades de Villa y Tierra.

Pues bien aquí se tiene una propuesta histórica y culturalmente coherente de, disminuir estructuras políticas, legislativas, judiciales y administrativas, de las CCAA actualmente existentes. Ni mas ni menos, que se podrían fusionar cuatro CCAA, creando una y lo que Anselmo Carretero llama Madrid distrito federal.

¿Se quiere otras opciones, recogidas del rico legado del federalismo español?, pues tomémoslas. Por ejemplo el Partido Republicano Federal en 1869, impulsa el Pacto Federal Castellano.

Este es un documento, en el que tras el derrocamiento de la reina Isabel II, se pide que el sistema político que se constituya reconozca institucionalmente la identidad de Castilla como pueblo diferenciado, es decir con derecho a su propia articulación política.

La articulación territorial de Castilla según ellos correspondían a la suma de las actuales CCAA de Cantabria, Rioja, Madrid, Castilla León y Castilla La Mancha.

Y todo lo anterior no es una recensión pretendidamente erudita, sino el deseo de presentar opciones de eficacia y racionalización económica, al panorama político, caminar de forma decidida hacia el federalismo y Las Españas, denunciando por burdo, reaccionario y caciquil  el intento de acabar por “supuestas necesidades económicas”, con el actual Estado Autonómico.

Alfredo Carralero