chavezfake

Prisa siempre ha presumido que su periódico estrella, El País, era el más prestigioso del mundo de entre los de lengua castellana. Probablemente fuera así en tiempos, pero desde que el grupo inició sus aventuras americanas en editoriales, prensa y radio, el presunto prestigio de que disponía el diario se ha ido diluyendo hasta límites insospechados. El País, fundamentalmente en política internacional y particularmente en Latinoamérica, forma parte inequívoca de la corriente neoconservadora más retrógrada del panorama mundial, alineándose con las políticas de países conocidos por las vulneraciones masivas de los derechos humanos o con las políticas de patio trasero norteamericanas.

Es por eso, que el garrafal error que han cometido en el día de hoy no debe ser contemplado como un mero gazapo, sino como la consecuencia de la inquina tan irracional que profesan sus propietarios contra los regímenes que en el continente están tratando de zafarse del dominio de su todopoderoso vecino del norte. El error de hoy es poco menos que el de un bloguero aficionado que trabaja apasionada y desinteresadamente en pos de una causa o idea. Un patinazo de este tipo no puede ser cometido por quien se autoconsidera una publicación seria y de referencia mundial. Lo mínimo exigible es el contraste de las fuentes de lo que parece ser una exclusiva relevante.

Cada día se publican miles de fakes, de hoaxs, de correos virales con malévolos intereses disfrazados bajo un velo de asepsia… en los que tropiezan miles de incautos. Recordemos a modo de ejemplo algunos de los que ayudamos aquí a desvelar, como esas supuestas bodas masivas de Hamas en Palestina con niñas de 4 o 5 años que en realidad eran damitas de honor que representaban a sus madres viudas casaderas que esperaban en la mezquita cuyos maridos habían muerto asesinados a manos de Israel; o aquella falacia de los 500.000 políticos que vivían del erario público en nuestro país, que en realidad eran infinitamente menos y en un número coherente con el resto de los países de nuestro entorno. Un plantel de periodistas, documentalistas, redactores… como el que tiene El País debería cerciorarse suficientemente antes de publicar en portada una foto como la de un Chávez entubado y agonizante.

El entusiasmo en anunciar noticias sobre el mal estado de salud de una persona que le ha impedido amasar pingües beneficios empresariales en Venezuela, unido a la avidez por publicar una primicia mundial en exclusiva, ha podido con ellos. La mala baba y la avaricia les ha roto el saco y les ha practicado un nuevo descosido en la credibilidad y en el prestigio que decían poseer. Imagino la cara de satisfacción que debe haber puesto el presidente Chávez cuando se ha enterado del entuerto, seguro que hasta le ayuda a mejorar su recuperación…