atentadoDamasco

Una vez más, se ponen de manifiesto las vinculaciones de EEUU y la OTAN con el terrorismo internacional. No es un secreto para nadie que Occidente está usando a grupos terroristas en Siria para alcanzar sus objetivos militares y políticos. Por un lado, les provee de armas, municiones, logística e informaciones de inteligencia; de manera directa o a través de aliados regionales y del Consejo de Cooperación del Golfo. Pero por otro lado y no menos importante, también facilita a al Qaeda (frente al Nusra y otros) un paraguas diplomático en Naciones Unidas y en los medios de comunicación. Estados Unidos, una y otra vez, está impidiendo que se alcance una condena de los execrables actos de terrorismo indiscriminado que los «rebeldes» sirios intensifican cuanto peor les van las cosas en el terreno de la guerra convencional.

Ayer los contras sirios perpetraron un doble atentado junto a la embajada rusa en el centro de Bagdad en el que murieron más de medio centenar de personas, muchos de ellos niños y niñas estudiantes de primaria y secundaria. Un camión y un coche bomba fueron explosionados por terroristas suicidas en una de las zonas más populosas de la ciudad, buscando claramente causar el mayor daño posible entre ciudadanos inocentes que frecuentaban el lugar. Pues bien, hoy EEUU ha bloqueado de nuevo los intentos de denuncia del atentado impidiendo alcanzar un consenso en el seno del Consejo de Seguridad.

Como siempre, el gobierno norteamericano se muestra aliado y promotor del terror cuando este sirve a sus intereses, mostrando una peligrosa política de doble rasero, no por tradicional más lamentable y denunciable.