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El palestino Arafat Jaradat ha sido asesinado este viernes en la prisión israelí de Meguiddo justo en el momento en que se han intensificado las acciones de protesta en solidaridad con los presos detenidos en los campos de concentración israelíes, especialmente por los llamados detenidos administrativos, mantenidos encarcelados durante años sin cargos, juicios o garantías legales de ningún tipo. Jaradat, de 30 años y padre de dos niños, fue detenido por los servicios de inteligencia del Shin Bet por tirar piedras a los militares ocupantes el pasado día 18 de febrero. Según los responsables de la prisión, murió por causas naturales de un ataque al corazón, mientras que la familia y ministerio palestino para Asuntos de los Presos sostienen, autopsia en mano, que fue asesinado mientras era torturado en los interrogatorios. Netanyahu, por medio de su portavoz, sostiene que aún es pronto para determinar la causa de la muerte, aunque los resultados preliminares de la autopsia indican que no hay señales de violencia externa, pero sí que ha ordenado a la Autoridad Nacional Palestina a que detenga de inmediato todos los brotes de violencia y para ello ha liberado el dinero que tenía retenido para que pueda pagar así a los carceleros encargados de mantener la paz israelí en los guetos palestinos. Cree que cien millones de dólares puede ser suficiente para detener lo que podría ser el germen de la tan temida III Intifada que algunos ya anuncian a bombo y platillo.

Hoy, 4.500 presos en cárceles sionistas se han puesto en huelga de hambre en solidaridad con Arafat Jaradat, pero también con los 4 palestinos que están al borde de la muerte tras más de 200 días en huelga de hambre, en particular Samer Issawi —que es quien está más grave y postrado en una silla de ruedas— Ayman Sharawna, Tareq Qa’adan y Ja’far Izzidine. En cualquier momento alguno de ellos podría morir, lo que, seguramente, desataría una ola de protestas de carácter más permanente o una nueva Intifada que recupere la dignidad de los palestinos de Cisjordania, absolutamente plegados bajo la bota israelí y de una ANP inoperante a la espera de unas concesiones o unas negociaciones que nunca llegarán, como ya han reconocido abiertamente algunos dirigentes israelíes.

Por de pronto, las protestas se han  generalizado por toda la Cisjordania ocupada, especialmente en Hebrón, zona de la que era originario Arafat Jadarat, como puede verse en el siguiente vídeo: