trioazores

Nadie en su sano juicio puede creer que hace diez años, Bush, Blair y Aznar montaran una guerra por manejar datos erróneos de inteligencia militar. El trío de las Azores mentía, ellos lo sabían y todos nosotros lo sabíamos. Por eso ninguno de los protagonistas se arrepiente hoy ni pide perdón a pesar de haber destrozado un país, de haber asesinado a cientos de miles de personas y haber arrojado a Irak en brazos del terrorismo de al Qaeda. Un régimen poco amistoso fue eliminado y sustituido por un estado desvertebrado, con graves tensiones territoriales y confesionales, aunque su petróleo fue privatizado y puesto a buen recaudo, que era el objetivo que perseguían desde el principio. La invasión y destrucción de Irak fue, desde esa óptica, un gran logro y un gran negocio.

Lo peor de todo, es que el imperio aprendió bien aquella lección, pero nosotros no tanto. Dada la reacción popular general en contra de la guerra, cada vez que han optado por acometer operaciones coloniales similares, se han cuidado muy bien de montar previamente acciones de guerra mediática para impedir grandes movilizaciones sociales. La intoxicación propagandística en Libia, en Siria y en Irán pueden considerarse exitosas, a tenor de las noticias que circulan cada día por los medios de comunicación. La prensa y la opinión pública han sido mayoritariamente engañadas una vez más en todos y cada uno de los tres casos mencionados y se han alineado casi sin fisuras con la estrategia militarista de la OTAN y sus aliados. A pesar de las miles de páginas de contrainformación que pueblan la Red, nuestro mensaje no llega a calar como debiera entre la ciudadanía. Es cierto que sí se han logrado grandes avances, la gente no es idiota, la clase periodística anda bastante desprestigiada en todo occidente, tanto por su falta de libertad, como por su seguidismo a la ideología de los patronos por encima incluso de la propia veracidad de las informaciones. Es un terreno suficientemente abonado.

Sin embargo, aún queda mucho por avanzar, no podemos cejar en el empeño. Luchar con pequeñas páginas, blogs y redes sociales contra los media de multinacionales de la información que cuentan con todo el apoyo de la industria, la banca y los estados más poderosos del planeta no es misión imposible, pero casi. Sólo si multiplicamos nuestros impactos con todos los medios a nuestro alcance podremos hacer mella en el frente mediático de las próximas guerras imperiales, porque cuando hablan los aviones y se pone en marcha la máquina de la guerra, ya es prácticamente imposible hacer nada, sólo denunciar las atrocidades de las operaciones militares y las violaciones de los derechos humanos subsiguientes. Nuestro verdadero trabajo está en entorpecer los consensos previos necesarios sobre los que se sustentan las futuras guerras, proporcionando información veraz, separándola de la propaganda y la manipulación, explicando las razones profundas de todo lo que acontece, contextualizando los hechos en su justa medida, sacando a la luz lo que no quieren que se sepa. Desgraciadamente, siempre hay mucho que hacer, tenemos una ardua tarea por delante, no hay más que echar un vistazo a los titulares del día para comprender la magnitud de la que se avecina…