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Para quienes acostumbren a leer medios alternativos y de contrainformación no será nada nuevo, es más, no será ni noticia, pero la virtud del anuncio es que, al partir del núcleo más duro de al Qaeda, ha alcanzado los titulares de los mass media por unas horas. La internacional terrorista ha proclamado un estado islámico en Irak y Siria, cuyo emir es Abu Bakr al Baghdadi. Un brindis al sol, diréis muchos, una bravuconada más de los terroristas en dos países donde hay sendos gobiernos establecidos aunque enfrenten dificultades.

Sin embargo, luego lo veremos, no son palabras tan inocentes, es toda una declaración de intenciones. En el mismo comunicado, Abu Bakr reconoció lo que también era un secreto a voces, que el Frente al Nusra forma parte de al Qaeda y se fusiona con el Estado Islámico de Irak (ISI) para dar origen al Estado Islámico de Irak y Siria. Abu Mohamed al Golani, líder del grupo terrorista sirio al Nusra, juró fidelidad en fechas recientes a Ayman al Zawahiri, jefe actual de Al Qaeda y reconoció su integración en el ISI aunque informó que seguirán combatiendo con bandera propia. Como hemos dicho muchas veces en los biTs, la organización principal de los rebeldes armados sirios sobre el terreno, la mejor armada y numerosa, forma parte integrante de red al Qaeda. Sin al Qaeda, la sublevación siria, se diluiría como un azucarillo en cuestión de semanas, por eso la dirección política, a pesar de estar orquestada por Estados Unidos, se opuso a que el Departamento de Estado catalogara hace meses como grupo terrorista a al Nusra, como finalmente ha quedado demostrado sin ningún género de dudas por el reconocimiento que han hecho de ello sus propios protagonistas.

Abu Bakr, no obstante, le pide a los fieles que desconfíen del estado islámico que podría llegar a Siria y a Irak de la mano de Estados Unidos y que se unan a su causa, ya que no resulta razonable que un estado islámico se materialice de líderes infieles. Probablemente se trate básicamente de retórica, ya que la confluencia de ambos aliados en la guerra es más que evidente, cada uno se dirige a un público diferente que converge en los objetivos finales. Sin embargo, es justo ese reconocimiento el que me gustaría resaltar: un emir de al Qaeda reconoce públicamente que EEUU y Occidente trabajan para implantar un estado islámico en un país laico como Siria mediante la injerencia y la guerra. ¿A alguien le puede quedar aún alguna duda? ¿Todavía quedan gentes sensatas que crean de veras en una revolución democrática y popular en Siria?

Vayamos a Irak, donde el imperio se inventó una excusa para intervenir y destruir un país. Su ensañamiento con las estructuras estatales fue tal, que prácticamente no dejó títere con cabeza y hubo casi que montar un país desde sus inicios. Como correspondía a la mayoría confesional del país, finalmente quedó en manos shiies, afines a Irán, cosa que no agradó especialmente a Estados Unidos. ¿Se ha conformado EEUU con el actual status quo? Obviamente no. Basta con leer el comunicado de al Qaeda para darse cuenta de que estos fanatizados suníes seguirán haciendo su guerra santa particular contra el gobierno de Nuri al Maliki, apoyados —como siempre— por los países del Golfo que intentaron en vano hace unas semanas dar un golpe de estado. No nos extrañemos, pues, si vemos derrumbarse de nuevo a Irak en un futuro próximo…