Buena parte del debate sobre los conflictos de Oriente Medio se ha trasladado en estos dí­as al capítulo del armamento. Estados Unidos está haciendo el agosto en la región, los contratos de venta de armas a Arabia Saudí, Qatar, Israel, etc., le están proporcionando réditos multimillonarios a la vez que otorgan al eje sunita sionista una ventaja táctica sobre sus enemigos regionales. Tanques, aviones y, decenas de baterías de Patriots se están desplegando en Oriente Medio como parte de los arsenales de agresión. Se nos dice en los medios occidentales que estas últimas son para defenderse pero no es nada creíble cuando se trata de países belicosos o inmersos en guerras, como es el caso.

Si Israel despliega el Iron Dome en las fronteras de Gaza es sólo para poder atacar a Palestina a placer y dejar a las milicias de la resistencia sin capacidad de respuesta. Todo el mundo sabe que la mejor y más duradera defensa que Israel podría tener es llegar aun acuerdo de paz con sus vecinos, devolviendo todo el terreno robado por la fuerza durante los últimos años, pero no es ese el horizonte del sionismo expansionista, todo lo contrario, de ahí la necesidad de armas “defensivas”.

Lo mismo sucede con Turquía, no tendría nada que temer de Siria si no la estuviera atacando directa e indirectamente desde el inicio de la guerra. Tampoco se justifica la instalación de Patriots norteamericanos —como así han hecho— con la explosión de unos cuantos proyectiles de mortero perdidos que han disparado contra su territorio los propios rebeldes, ya que jamás podrían ser interceptados con este tipo de defensas, diseñadas para misiles de cierta envergadura y vuelo mucho más elevado. Es un caso similar al de Jordania, centro de entrenamiento de terroristas y lugar por donde van entrando oleadas de mercenarios extranjeros para machacar al país y sus gentes. Nadie ha criticado la instalación de baterías de misiles de la OTAN, todo lo contrario.

Sin embargo, cuando son los estados agredidos o amenazados los que reclaman desesperadamente sistemas defensivos, nuestros próceres y toda la falsimedia pone el grito en el cielo, incluso justifican y se arrogan el derecho de atacar militarmente a otros países para que eso no suceda. La excusa israelí para los recientes bombardeos sobre Siria era que la resistencia libanesa de Hezbollah no recibiera  un cargamento de misiles antiaéreos. Assad, en respuesta,  ha prometido armar a las milicias que tanto apoyo están prestando en la lucha contra al Qaeda y los mercenarios extranjeros que la atacan desde hace dos años con sistemas tierra-aire de las que incluso carece el ejército regular libanés.

Pero el caso más flagrante de este tipo de manipulaciones e hipocresías es el de los s-300 de fabricación rusa que, se rumorea, van a llegar a Siria en breve. En efecto, fuentes cercanas a la inteligencia israelí llevan diciendo varios días que oficiales sirios se están preparando en el manejo de uno de los sistemas más avanzados del mundo en la lucha antiaérea, que llegarán en los próximos tiempos a través del puente aéreo que Rusia tiene establecido con la nación árabe. Hasta hace bien poco, el sistema S-300 era el más avanzado del mundo para interceptar todo tipo de blancos, desde los más modernos tipos de aviones espía o de combate, hasta helicópteros o misiles balísticos y de crucero. Montados sobre camiones, puede transportar misiles de tierra-aire de corto, medio y largo alcance coordinados con un potente sistema de radares móviles, de manera que es perfectamente capaz de rastrear múltiples objetivos a la vez y destruirlos simultáneamente con una rapidez de despliegue inusitada, de sólo 5 minutos.

El portal militar israelí anuncia hoy mismo que Netanyahu va a volar urgentemente a Moscú para convencer a Putin de que no instale los S-300 en Siria. No es la primera vez que lo hace, entre él y Obama han conseguido paralizar el despliegue en Irán a pesar de existir un contrato que obligaba a Rusia a proporcionarlos hace ya algunos años. El halcón sionista sabe que, si se instalan los tierra-aire no tendrá a merced a Siria para atacarla cuándo y dónde les apetezca, todo lo contrario. Por eso amenazó a Moscú con hackear el sistema y inutilizarlo comercialmente si llegaba a venderlos a Irán. No obstante, ahora ya los S-300 son tecnología casi obsoleta para Rusia, que tiene desarrollado dos sustitutos más modernos, los S-400 y, sobre todo, los totalmente renovados S-500 Autocrat, así que tampoco tendrían tanto que temer aún cuando la bravata de Netanyahu fuese cierta, claro.

El caso es que Israel trata a toda costa de que Irán, Siria y Líbano (Hezbollah), sus enemigos regionales, estén totalmente desprotegidos de tal manera que puedan ser destruidos en el momento en que ellos crean oportuno. No puede negarse que no entra en los planes sionistas devolver los Altos del Golán robados a Siria, las Granjas de la Shebaa robados a Líbano o Cisjordania y Gaza y Jerusalén Este, robadas a Palestina. Para anexionarse definitivamente todos los territorios ocupados a sus vecinos, es necesario que jamás tengan la fuerza necesaria como para poder reclamar lo que por ley le corresponde. Ese es el plan de Israel (y el de su vasallo norteamericano) y eso es lo que debería ayudar a desbaratar Rusia y sus S-300. Ya están tardando en suministrarlos…