{"id":10332,"date":"2013-08-09T13:58:39","date_gmt":"2013-08-09T11:58:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/?p=10332"},"modified":"2013-08-12T22:37:03","modified_gmt":"2013-08-12T20:37:03","slug":"ensayo-modos-de-produccion-y-sus-ideologias-superadoras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/?p=10332","title":{"rendered":"Ensayo para la reconstituci?n ideol?gica"},"content":{"rendered":"<p><strong><a href=\"http:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"10335\" data-permalink=\"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/?attachment_id=10335\" data-orig-file=\"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis.jpeg\" data-orig-size=\"600,421\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"metropolis\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-large-file=\"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis.jpeg\" class=\"alignnone size-full wp-image-10335\" alt=\"metropolis\" src=\"http:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis.jpeg\" width=\"600\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis.jpeg 600w, https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis-300x210.jpeg 300w, https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/metropolis-78x55.jpeg 78w\" sizes=\"auto, (max-width: 600px) 100vw, 600px\" \/><\/a><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Modos de Producci?n y sus ideolog?as superadoras ?<\/strong><\/p>\n<p><strong>1. Descomposici?n capitalista, necesidad de revoluci?n: creadoras de una conciencia de necesidad adaptativa<\/strong><\/p>\n<p>Vivimos en un pa?s firmado para el desguace y el cementerio productivo a la orden dictada por el Proyecto imperialista de concentraci?n de capitales hacia los v?rtices nacionales dominantes en su propia Cadena<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. En un pa?s tal, y a partir de dicho dato Pol?tico englobante<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>, el correlato al nivel de la estructura econ?mica resulta ser, nada menos, que el hecho siguiente:<\/p>\n<p><i>El Capital ?interno? (subalterno) opera cada vez m?s divorciado de incorporar en su propio seno a la Fuerza de Trabajo, ni en el plano laboral ni en el plano funcional relativo a reproducir las condiciones capitalistas de habilitaci?n (o de existencia) para esa precisa Fuerza de Trabajo<a title=\"\" href=\"#_ftn3\"><b>[3]<\/b><\/a>. <\/i><\/p>\n<p>Ello es debido, en ?ltima instancia, a que tal funci?n capitalista ?normal? no entra en los planes del Capital ?externo? (hegem?nico), de cuya financiaci?n, integraci?n inversionista y permisividad pol?tica es dependiente<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a> aquella clase (la oligarqu?a financiera y monopolista ?nacional?) que rige, regula y ordena en una racionalidad instrumental <i>para s?<\/i> al polo ?interno? en su conjunto, debiendo ser entendido, ese polo, como Totalidad<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p>En dicho contexto, se cumple aquella primera condici?n permisiva revolucionaria que Lenin mencionara: ?Las clases dominantes no pueden seguir gobernando como antes?. ?Por qu??. Porque, por imperativo exterior imperialista exigiendo un colosal tributo de plusval?as hacia s?, los principales detentadores <i>internos<\/i> del Estado espa?ol renuncian a seguir intentando mantener en equilibrio el castillo de naipes y pasan al ejercicio de romperlo por su estrato medio y medio-alto. Hecho ?ste que, al talar directamente la estructura laboral por su polo dominante, al tiempo que la merma indirectamente al ser atacada la aristocracia obrera, es decir, el ?sujeto de consumo?predilecto como base sociol?gica necesaria para el ?mercado? y por tanto para la ?econom?a de empresa?, es un hecho que <i>a fortiori<\/i> quiebra la conexi?n obrero-estructura social capitalista (obrero en tanto que Capital Variable), que ya hab?a venido siendo impactada y puestas las sucesivas generaciones obreras paulatinamente ?al filo?, tanto como quiebra tambi?n la conexi?n Pueblo-estructura social capitalista<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n<p>O sea: al ser crecientemente desalojados el proletariado, parte de las clases populares e incluso el grueso de los residuos de burgues?a media, respecto de la estructura productiva y social-reproductiva en tanto que <i>clases para el Capital<\/i>, resulta que sustentar y estabilizar la ?inclusi?n social? ser?a factible solamente con una revoluci?n que aniquilara el Estado del imperialismo mientras hubiera ido desarrollando un Nuevo Poder pol?tico. Poder ?liberador? de toda la materialidad secuestrada al tiempo que capaz de consumar toda una virtualidad de factores productivos <i>potenciales<\/i> pero irremediablemente alienados (negada su propia producci?n) por el actual Poder. ?nicamente de la mano de la revoluci?n tendr?an ?salida social? millones de sujetos que, cosificados en sus actuales clases respectivas de pertenencia, tendencialmente van desapareciendo de cuanto no sea la estrechez de reproducir un d?a m?s su supervivencia m?s lata, sus deudas, su esclavitud, su dependencia, su ?adelgazamiento?, su mal-nutrici?n, su aislamiento y su limbo de a-funcionalidad.<\/p>\n<p>Sin embargo -y aqu? viene lo parad?jico del caso-, ocurre que, precisamente por efecto de esos mecanismos capitalistas excluyentes respecto de la conjunci?n poli-clasista en un artefacto complejo-?ideal? <i>para el Capital<a title=\"\" href=\"#_ftn7\"><b>[7]<\/b><\/a><\/i>, la ?necesidad? subjetiva tiende a ir en la direcci?n inversa a la necesidad objetiva revolucionaria; de manera que, cuanto m?s descompuesto el suelo social al que se engarza la clase de pertenencia, tanto m?s los sujetos de clase elevan la adaptaci?n<a title=\"\" href=\"#_ftn8\">[8]<\/a> a la categor?a de primera necesidad<a title=\"\" href=\"#_ftn9\">[9]<\/a>.<\/p>\n<p>La regla procesual es, pues, la que sigue:<\/p>\n<p>A mayor grado de resquebrajamiento de la estructura de clases entendida como un sistema jer?rquico, m?s se desarrolla cuantitativa y cualitativamente el proceso de alienaci?n social <i>irresoluble al interior de la misma Totalidad en Fallo, <\/i>siendo mayor, ?paralelamente?, el desarrollo subjetivo de la necesidad ?de encajar? como prop?sito de superaci?n ?personal?, familiar, vecinal, ciudadana (<i>boom<\/i> de movimientos y de ?mareas? reivindicativas para la reconstituci?n de condiciones y de oportunidades sociales en disoluci?n)&#8230;, respecto de la amenaza o de la deriva de desintegraci?n.<\/p>\n<p>Somos as? testigos de que, volvi?ndose la tragedia social<a title=\"\" href=\"#_ftn10\">[10]<\/a> cada vez m?s afectante a escala masiva, de m?s hondo calado, y m?s ?cuadrada? en su propia irreversibilidad por la directriz Pol?tica que la define, el concepto clasista o popular de la misma resulta no comportarse como reflejo. Resulta comportarse, en cambio, como el reverso -inversi?n en la conciencia- dentro de cuya esfera de pensamiento y de prop?sitos a la actuaci?n, la auto-disoluci?n subjetiva como pieza ?electa? y ?premiada? es el aut?ntico ?sumo Horizonte?. El concepto de ?<i>superaci?n de? <\/i>es suplantado, en el ?mbito de las disposiciones sociales generales,? por el concepto de ?<i>auto-superaci?n<\/i> <i>en?<a title=\"\" href=\"#_ftn11\"><b>[11]<\/b><\/a>. <\/i><\/p>\n<p>Dicha suplantaci?n de un concepto por otro pertenece a lo fenom?nico natural-social. Es decir, pertenece al campo de las <i>determinaciones<\/i> dimanadas de ese discurrir objetivo autonomizado que es la estructura substancial del Modo de Producci?n mientras el proletariado no ha sido producido todav?a como actividad pr?ctico-cr?tica (<i>Tesis sobre Feuerbach<\/i>). Puesto que, obviamente, el concepto de ?<i>superaci?n de?<\/i> no se fragua ni va a fraguarse en el fuero interno de ning?n supuesto ?esp?ritu? hegeliano en su camino aut?nomo hacia la universalidad<a title=\"\" href=\"#_ftn12\">[12]<\/a>. Sino que el concepto requiere, para mostrarse, de una materialidad consciente y organizada que introduzca en la perspectiva del objeto (haci?ndolo, as?, sujeto hist?rico) un destino social o un Horizonte fuera del marco dimensional de su empiria y por tanto de lo pensable-inmediato. De lo contrario, continuaremos sobreviviendo bajo esta inversi?n -bajo esta irrealidad-, pues, cuanto m?s necesario es <i>en s?<\/i> lo posible, menos entra <i>por s?<\/i> en las masas como necesario. E, inversamente, lo imposible (la conciliaci?n del sujeto social con sus necesidades social-capitalistas), deviene cada vez m?s solidificado ?a la orden del d?a? en ?la agenda social? (ocupando la centralidad del imaginario y del <i>leit-motiv<\/i>).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>2.<\/b> <b>El <i>Homo economicus<\/i> y sus apriorismos de finalidad<\/b><\/p>\n<p>En esto que podemos llamar <i>la paradoja de lo Imposible social-capitalista triunfando como falsa conciencia de ?lo necesario?, <\/i>vemos juntarse al hambre con las ganas de comer. Puesto que la inercia subjetiva de acoplarse al ?campo social de recursos restringidos? en su rodar hacia la auto-desintegraci?n<a title=\"\" href=\"#_ftn13\">[13]<\/a>, es un movimiento-reflejo de esa constituci?n antropol?gica general hija de las Relaciones de Producci?n capitalistas: el <i>Homo Economicus<\/i>. Y ello m?s all? de c?mo act?a el elemento <i>particular<\/i> de descomposici?n del espectro relacional-social en Espa?a desde el ?ngulo de cortocircuitar un tipismo-ideal capitalista tanto productivo como reproductivo; proceso que, en relaci?n a la realidad concreta que nos ocupa, ciertamente involucra <i>a fortiori<\/i> a competir para ganarse cabida en una selecta salvaci?n<a title=\"\" href=\"#_ftn14\">[14]<\/a>.<\/p>\n<p>Siendo cierto que el <i>Homo Economicus<\/i> no dimana su actuaci?n <i>del<\/i> arrojo ni del <i>Principio<\/i>, sino que obra <i>para<\/i> la consecuci?n de un ?ptimo de resultados a cierto ?riesgo de auto-inversi?n? calibrado, al menos hay que agradecerle a esta precisa alienaci?n hist?rica del ser gen?rico, el librar a los proletarios, cada vez m?s, de caer en los barrosos berenjenales que suponen las movidas presuntamente ?pragm?ticas? de tipo laboralista. Ya que, puestos a encarrilarse a la obtenci?n de fines mis?rrimos ?de plantilla empresarial? a un riesgo brutal de ser excluido, de sufrir represi?n, de ser dejado fuera de juego por los expedientes que transitan al INEM y luego a empresas cualesquiera&#8230;, entonces el c?lculo del coste\/oportunidad es sencillo:<\/p>\n<p>Lo m?s pragm?tico para estos miserables casos es, al fin y al cabo, ser relativamente miserable y obtener as? cierto r?dito de equilibrio, en lugar de perseguir miseria de objetivos y quedar encima en la miseria de la cuneta. Todo mientras los sindicatos se dedican a co-definir condiciones jur?dicas en el Derecho de empresa de validez particular para las franjas salariales cuyo estatuto diferencial aseguran ?las Centrales?. O bien para su ?universo de validez? conformado por el gran monopolio empresarial regularizado bajo la matriz del neo-corporativismo estatal.<\/p>\n<p>Esto es lo ?nico alentador del proletario enrejado en esa reificaci?n que el <i>Homo Economicus<\/i> representa: que es un ser ducho en el manejo de aquello que la Escuela de Frankfurt hubo llamado despectivamente <i>la raz?n pragm?tica. <\/i>Que, por eso mismo, es un ser ya a muchas leguas de dejarse emborrachar o de meterse ?l en las camisas de once varas que teje para su consciencia el viejo economismo trade-unionista o dizque ?comunista?; en luchas que le son presentadas por ?realistas?, ?remitidas a lo posible?, y que no le reportan m?s que, como poco, ser fichado, en no pocos casos por los sindicatos sin ir m?s lejos.<\/p>\n<p>As? vacunado contra el ?realismo obrerista?, el proletariado -y m?s ampliamente el Pueblo- se ve tambi?n insensibilizado <i>a priori<\/i> en relaci?n a ?abrazar la teor?a? en el sentido marxista de la premisa<a title=\"\" href=\"#_ftn15\">[15]<\/a>. Esta reactividad no deja de deberse de nuevo a su propia cosificaci?n de ser social-particular como <i>Homo Economicus<\/i>. Dicha ?ltima forma-sujeto es el reflejo utilitarista de la formaci?n social capitalista, donde ha culminado ya por completo el recorrido hist?rico hecho por la substancia gen?rica humana (la producci?n consciente en tanto que don, o gasto de socialidad) hacia su enajenaci?n como trabajo instrumental (<i>abstracto<\/i>) servil a un ?producto?; materializaci?n alienada en su desdoblamiento como valor de uso\/valor de cambio, y que ha dejado de ser ?efecto?, ?objetivaci?n humana? o ?resultado conseguido?, para ?elevarse?, por contra, a la categor?a de ?finalidad superior a la actividad <i>en s?<\/i>?. As?, las relaciones sociales en su multiplicidad fueron encarnando y duplicando aquella teleologizaci?n de la pr?ctica productiva, y fueron uniformizando un sentido objetivo que las situaba en calidad de medios dispuestos hacia la obtenci?n de resultados.<\/p>\n<p>Tal alienaci?n concreta del ser gen?rico y de su actividad hace especialmente complicado hablarle al Pueblo de un Horizonte revolucionario. Ya que, por definici?n, el resultado a alcanzar aparece de un modo inextricable como un<i> apriori<\/i> en la mente del sujeto utilitarista, quien barrunta el ?para qu?, la finalidad, de su pr?ctica (?alfa y omega? de su delinear actividad social); pero, justamente, refiri?ndonos a la consumaci?n social del proceso revolucionario estamos hablando de una dimensi?n hist?rica cuya composici?n es inescrutable para cualquiera que sea la representaci?n\/objetivo aprior?stica constituida desde la empiria y sus retales ?pr?cticos?.<\/p>\n<p>De esto se sigue que, si queremos producir el sujeto revolucionario en el proletariado (y es ello una necesidad, condici?n permisiva de la revoluci?n), <i>deberemos<\/i> elevarlo a ?ste hasta el nivel te?rico de abstracci?n; ardua tarea justamente porque el ?l?quido amni?tico? del <i>Homo Economicus<\/i> es el ?practicismo? (luego se trata de un ser refractario de entrada). Y, por si fuera poco, desde ?se su practicismo el sujeto carece de todas las categor?as que conjugar para poder auto-negarse en la consciencia y auto-concebirse, dial?cticamente, como negaci?n de la negaci?n que ?l encarna. Lo que es decir, en tanto que prefiguraci?n pensada siquiera esbozada e incompleta de ese ?hombre nuevo? cuya brutal puesta en contraste volviera, en palabras de Marx, ?la verg?enza a?n m?s vergonzosa?, haciendo as? saltar la chispa de la alteridad pensada y del Mundo que ganar, sin cuya materialidad no puede alumbrarse esa alteridad.<\/p>\n<p>La tarea inmediata futura del comunismo una vez generado como Fuerza Productiva ideol?gica reconstituida, habr? de centrarse, en definitiva, en generar clase <i>para s?<\/i> entre la masas, actuando planificadamente por desencajarlas de su reificaci?n en <i>Homo Economicus<\/i>; proceso que debe partir de postular un Horizonte de posibilidad y de necesidad enraizado en otra vida.<\/p>\n<p>Nada m?s lejano a la ?l?nea de trabajo? profesada por el economismo, consagrada a apelar constantemente a esa <i>raz?n adaptativa<\/i> que ya es por s? misma uno de los grandes ejes que vertebran a la cosificaci?n como <i>Homo Economicus<\/i>. La idealizaci?n economista de la ?lucha obrera? (de las luchas laboralistas) en tanto que supuesto ?punto de partida? abocado a ?revolucionar? la conciencia, estimula, <i>de palabra<\/i>, constantemente la raz?n adaptativa. Ello al incitar, en la forma y en el fondo, a una ?maximizaci?n cualitativa del espacio? obrero al interior de esa relaci?n propiedad-trabajo donde el obrero compite <i>en calidad de clase capitalista <\/i>frente al polo dominante en la empresa (el capitalista, el peque?oburgu?s y\/o el Aristobrero); su(s)? antagonista(s) emp?rico(s).<\/p>\n<p>?Intern?ndose?<a title=\"\" href=\"#_ftn16\">[16]<\/a>por este laberinto de vericuetos, de expectativas incumplidas y promesas torcideras, de ef?meras ?conquistas? y de escu?lidos r?ditos, cuando no nulos o hasta adversos, el proletario no ha hecho otra cosa que ir auto-petrific?ndose bajo la matriz ideol?gica burguesa en relaci?n al proletariado: ?El burgu?s no ve, en el proletario, m?s que al obrero? (Marx). Sin embargo se trata, por el contrario, de contribuir a negar la auto-asunci?n inercial que las masas hacen de s? mismas como constructo humano <i>objetivo<\/i> alienado (presidido por el c?lculo de gratificaciones m?s o menos inmediatas como premisa constitutiva de la acci?n). Pues no hay revoluci?n sin <i>el sujeto revolucionario, <\/i>cuya revoluci?n ser? obra de s? mismo, o no ser?: ?Ser radical es tomar las cosas por la ra?z, pero, para el hombre, la ra?z es el hombre mismo? (Marx).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>3.<\/b> <b>Las clases transformadoras: empujadas por y portadoras de Ideolog?a<\/b><\/p>\n<p>Precisamente, buscando Constantes hist?ricas, observamos enseguida la evidencia de un rasgo com?n a las clases revolucionarias del pasado, o que fueron al menos portadoras de nuevos Modos de Producci?n:<\/p>\n<p><i>Todas esas clases se representaron su revoluci?n respectiva o las nuevas relaciones productivas, nucleando su ideolog?a entorno a convicciones, a ?magnos pasos?, a una obra de ?elevaci?n social?.<\/i> El ejercicio se pronuncia era tras era, sin que pueda decirse que el mismo haya sido, en lo fundamental, un acto maquiav?lico de ?auto-propaganda? (es decir, siendo sincera la auto-idealizaci?n).<\/p>\n<p>En lo que se refiere al Modo de Producci?n asi?tico o hidr?ulico (China, Sumeria, Valle del Indo, Egipto, etc.), observamos que el Te?crata, el Rey, el sacerdote-guerrero o el Emperador, dependiendo del caso, se presenta como ?el portador del agua?, o ?el Maestro? de los fen?menos atmosf?ricos, clim?ticos y estacionales. Aqu? ?Maestro? se comprende en la acepci?n de ?gran conocedor? <i>inextricablemente<\/i> fundida con la acepci?n de ?dominador pr?ctico? respecto de un sistema arm?nico de <i>sacralidad<\/i> conformada por lluvia, sol, sombra, viento, tempestad, torrentes, etc., cuya Substancia (de ning?n modo metaf?sica<a title=\"\" href=\"#_ftn17\">[17]<\/a>) comparte el monarca.<\/p>\n<p>As? por ejemplo, el Emperador fue en China ?el hijo del cielo? (<i>Tien, <\/i>significando este t?rmino <i>sint?ticamente<\/i> ?cielo f?sico?, ?cielo? como coordenada de lo Divino y ?La Divinidad? <i>misma<\/i>), mientras que en algunas ciudades-Estado mesopot?micas la escritura pictogr?fica cuneiforme hallada atribuye al Rey ser poco m?s o menos que el ?dome?ador?, ?regulador? o ?conductor? del agua. ?l es la encarnaci?n terrenal de Dios (El, En, Il, Elah, Al-Ilah&#8230;), es decir, de la Unidad dial?ctica que contiene <i>en s?<\/i> al <i>Hadad<\/i>? (la vida, el germen, el principio de creaci?n y de productividad) y lo ordena a ?ste, transformando en agencia de fertilidad aquella fuerza que, en salvajismo, no har?a m?s que desbordarse como turbulencia y devastaci?n. Toda esta deslumbrante Superestructura ideol?gica -en sus variopintas modalidades formales- salta a la vista como correlato del desarrollo productivo agrario, posibilitado t?cnicamente desde una ciudad intramuros de la especializaci?n, la planificaci?n, la fiscalidad y la condensaci?n y direcci?n de Fuerza de Trabajo; dispositivos indispensables a las vastas obras de canalizaci?n acu?fera y de conexi?n viaria para un intercambio mercantil campo-ciudad en complejizaci?n.<\/p>\n<p>Ahorrar? al lector leer esta descripci?n para cada uno de los saltos cualitativos hist?ricos, pero pi?nsese que cada nueva clase transformadora ha irrumpido en escena con una Pompa de similar calibre:<\/p>\n<p>El Modo de Producci?n esclavista incorpora en su seno ideol?gico todo un bagaje remoto, inherente a la fragmentariedad de comunidades primitivas y a la puesta de las mismas en relaci?n de mutua oposici?n a medida que iban desarroll?ndose las necesidades materiales y, con ellas, las incursiones de saqueo a la alteridad tanto como la captura de seres humanos. Quienes no comparten, con el grupo, <i>comunidad<\/i> de producto, de medios de vida ni de medios productivos, no comparten tampoco <i>Humanidad, <\/i>al quedar fuera de la relaci?n gen?rica (de la <i>com-unidad<\/i> humana). Ese es el hecho material subyacente a una forma de nombrar t?pica comunista primitiva (tanto en la banda como en la <i>gens<\/i>) que se auto-identifica de modo exclusivista con lo Gen?rico (ejemplo en <i>!Kun: <\/i>?los hombres?, ?los humanos?). A determinado nivel de agudizaci?n de las contradicciones inter-comunitarias, ese Otro ?extra-gen?rico? dominado por la violencia, y a quien se ha perdonado la vida, deviene esclavo. A ?ste le tildar?n los romanos, milenios despu?s, de ?<i>instrumentum vocale<\/i>? (herramientas hablantes), ya que, en el esclavismo, el esclavo <i>es por s?<\/i> Medio de Producci?n. Y, centenios antes, nada menos que Arist?teles hab?a ideologizado el esclavismo exponiendo c?mo, con vistas a la producci?n social del m?s alto desarrollo y la culminaci?n de las cumbres de cultura, de pensamiento, de arte, de econom?a&#8230;, las sociedades civilizadas se hab?an <i>determinado<\/i> a dividir a sus miembros entre libres y esclavos, y siendo la esclavitud condici?n permisiva de dar a luz ?lo mejor? (lo aristocr?tico; lo producido y donado a la sociedad de la mano de ?los mejores?, o <i>Aristoi<\/i>). Esta filosof?a no deja de ser el eco mec?nico de unas condiciones de ?poca, que las justifica y naturaliza, si bien fue una captaci?n verdadera de aquella divisi?n del trabajo que <i>hist?ricamente <\/i>correspond?a con un estadio de las fuerzas productivas materiales<a title=\"\" href=\"#_ftn18\">[18]<\/a>.<\/p>\n<p>As? mismo, la base ideol?gica clerical y se?orial de la feudalidad afirmar? su Modo de Producci?n negando la posibilidad de esclavitud, y ello a trav?s de la Doctrina de ?la igualdad de las almas ante Dios?, con necesaria contrapartida en la desigualdad de Destino mundano (temporal) de los cuerpos.<\/p>\n<p>Ni que decir de los ditirambos en cuyos regalos al o?do la burgues?a se reconocer?, y que trasmutan parte del bagaje judeo-cristiano tanto pre-capitalista como capitalista mercantil: el Dogma del ?libre albedr?o? trabajado y desarrollado por el protestantismo hasta llegar a su propia <i>Aufheben<\/i> conceptual como ?la Libertad? en t?rminos de discrecionalidad para cada clase en sus movimientos y en sus inversiones y usos con su ?propiedad? y ?patrimonio? particulares, que en el caso proletario se reducen a la Fuerza de Trabajo. Por lo dem?s, las alforjas llegan cargadas con genuinas ideas-fuerza como la ?Virtud del pr?stamo con inter?s a emulaci?n de los hebreos antiguo-testamentarios, o Pueblo de Dios? (Calvino); la perfectibilidad infinita del Ser Humano (Montesquieu); la Asamblea Nacional pudi?ndose auto-transformar en el Poder pol?tico ?de todos los ciudadanos por igual? al fin imbuido de <i>la Voluntad General objetiva<\/i> en cada deliberaci?n y ejecutor de la misma en cada decisi?n (Rousseau); la Mano Invisible armonizante del nexo entre necesidades y universo de intercambios mercantiles (Econom?a Cl?sica); las Luces (Ilustrados); el ?Vicios privados, beneficios p?blicos? (Mandeville); la Raz?n y su al fin implementado Reino; la <i>Libert?, Egalit?, Fraternit?;<\/i> la divisa ?Orden y Progreso? que iba a regir en el esperado Estadio social positivo (Auguste Comte), donde la mejora social no tendr?a techo siempre que fuera sin salirse de la Jauja social burguesa; etc.<\/p>\n<p>Y, siendo esto as?, ?qu? pasa con el proletariado; quien no rescata, de la historia pret?rita derrotada, de la historia perdida&#8230;, los Principios resecos de su ideolog?a, presto a fortalecerlos, a desarrollarlos deduciendo de ellos sus implicaciones a la orden del d?a y anticipando tambi?n deductivamente sus frutos de futuro?. Porque, en efecto, la paradoja en esta cuesti?n es clara:<\/p>\n<p>Tal y como he repasado, el movimiento <i>distintivo<\/i> de cada clase pasada pujante -cada proceso hist?rico de transformaci?n cualitativa-? ha ido sucedi?ndose siempre presidido por la Convicci?n mistificada de estar elevando a una humanidad ?indistinta?, mientras que el proletariado no es capaz (en tanto que entidad ?externa?, ?autonomizada?, dejada ?a su libre albedr?o?) de empu?ar esa antorcha ideol?gica hoy calcinada y prenderla de nuevo. Y esa incapacidad se apoltrona aun siendo el proletariado &#8211;<i>y es ?sta la gran paradoja-<\/i> la primera y ?ltima clase cuya praxis consiste, en el fondo, en dar <i>consigo<\/i> la salida hist?rica a esa humanidad que, bajo el imperialismo, ha devenido presa de un callej?n tapiado que la pudrir? y pudrir? sobre sus huesos (?Comunismo o barbarie?).<\/p>\n<p>A trav?s de este ensayo he intentado mostrar por qu? el proletariado como ente de clase socio-econ?mico est? <i>determinado<\/i> a no poder desarrollar su ideolog?a <i>desde s?<\/i>. Indesligablemente de dicha cr?tica, he tratado de explicar por qu? tampoco le lleva a desarrollarla, sino a todo lo contrario, el artificio de introducir, azuzar, catalizar o dirigir una presumida -y quim?rica, aristot?licamente exenta de potencialidad- irradiaci?n de luchas laboralistas, desde uno u otro corp?sculo o fuerza de ?vanguardia? economista.<\/p>\n<p>Tampoco, por ?ltimo, sirve el laboralismo para inspirar en el proletariado un movimiento revolucionario ?ciego?, a-ideol?gico, fulminantemente destructivo del viejo aparato pol?tico y de la vieja organizaci?n social productiva. Planteamiento, este ?ltimo, que en rigor no pasa de ser un mal-entendido respecto de la tarea revolucionaria. Pues <i>la revoluci?n, o es la pr?ctica de la consciencia, o no es nada<\/i>. La revoluci?n como un acto en dos tiempos netos -como gesto <i>a priori<\/i> negativo, destructivo, y despu?s <i>?veremos?<\/i> (?Destruir para poder construir?, dec?a Bakunin)- existe solamente en el imaginario del insurreccionalista, quien no comprende <i>la unidad de contrarios<\/i> entre <i>viejo objeto<\/i> de relaciones materiales a revolucionar, <i>y sujeto<\/i> revolucionario -entre violencia y Direcci?n, entre la formaci?n del nuevo sujeto y su nueva pr?ctica misma, o Nuevo Poder. En efecto, el hipot?tico sujeto insurreccional aniquilador presuntamente ?sin conciencia expresa? no puede hacer la revoluci?n: la revoluci?n es un proceso y, como tal, es, no s?lo ajena, sino antag?nica a la falsa hip?tesis de un <i>a priori<\/i> subjetivo ?carente de conciencia? y sumido en una ?tierra de nadie ideol?gica?<a title=\"\" href=\"#_ftn19\">[19]<\/a>: el sujeto, o contiene la ideolog?a revolucionaria, o bien contiene la ideolog?a de la burgues?a, presidiendo unos actos que no pueden m?s que retro-alimentar la ideolog?a reaccionaria a partir de s? misma. ?El proletariado, o es revolucionario, o no es nada? (Lenin).<\/p>\n<p>Tampoco existe el hipot?tico proletariado que ?no sabe lo que sabe?, es decir, quien no puede formularse conscientemente ante s? un saber fraguado en su pr?ctica social, y que a pesar de ser in-aprehendido (de entrada) dirigir?a rectamente la ?acci?n proletaria? desde ?su residencia? en un fondo de ?inconsciente colectivo?, guiando secretamente un camino en cuyo transcurso, la asunci?n subjetiva de las lecciones extra?das van volvi?ndolo visible (van haci?ndolo un saber consciente). Esta idea es en realidad deudora de toda una l?nea que se remonta a la teor?a plat?nica del conocimiento a modo de recuerdos reposantes ?inactivos? a los que se accede recordando, y que enlaza con la burgues?a naturalista (ejemplo ilustrativo en la Pedagog?a rousseauniana), para acabar desliz?ndose hasta el obrerismo, tanto al m?s misticista id?latra de ?la luz y sabidur?a obreras? (por ejemplo en el primer Negri) como al obrerismo ?comunista? que se auto-postula en rango de <i>medium <\/i>entre ?la lucha obrera? y la presumida ?consciencia de clase? inconsciente. Si tales presunciones existieran, entonces <i>ese tipo de<\/i> pr?ctica acumulada se habr?a verificado ya como lo que dice ser (2? Tesis sobre Feuerbach) y no nos encontrar?amos analizando su fracaso como parte del proceso de Reconstituci?n del comunismo<a title=\"\" href=\"#_ftn20\">[20]<\/a>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>4.<\/b> <b>Desarrollo de las contradicciones en el orden: materialidad permisiva para la ideolog?a de superaci?n (un ejemplo hist?rico)<\/b><\/p>\n<p>Engels nos da, en <i>Anti-D?hring<\/i>, un resorte s?lido desde donde pensar esta ?paradoja de la no-inmanencia del sujeto revolucionario en el proletariado y de la no generaci?n procesual <i>de s? mismo para s?<\/i> a partir de su propia pr?ctica social como clase capitalista?. Invitaci?n, hallamos en Engels, a un pensamiento por supuesto irresolutivo de dicha paradoja en tanto que pensamiento separado respecto de la lucha de ideas y dem?s tareas de reconstituci?n ideol?gica. <i>Inaptitud de resoluci?n a partir de la fuente<\/i>, que, por si fuera poco, viene una vez m?s a demostrarnos que <i>la ideolog?a del proletariado no est? hecha, <\/i>ni por Engels ni por todas las bases juntas que nos han dejado nuestros cl?sicos. Asienta el germano el siguiente principio para su desarrollo con el debate:<\/p>\n<p>El idealismo -y no menos el que profesaba el se?or D?hring- siempre ha considerado la reiteraci?n de ?progreso?, o del movimiento hist?rico, como la consecuencia inapelable de que el esp?ritu humano, o la Raz?n, o la conciencia, o el Pueblo&#8230;, descubr?a y re-descubr?a lo Justo en cada momento clave y proced?a entonces a intentar implantar ese reino de Justicia, bien en versiones de atemporalidad o bien tomando la Justicia ?en concordancia al momento?.<\/p>\n<p>Engels dice que en realidad la correspondencia transcurre al rev?s: la percepci?n colectiva m?s o menos generalizada en pro de identificar lo Injusto con una instituci?n social, o con el orden vigente&#8230;, de equiparar la Injusticia con la <i>parte<\/i> social en el Poder o con la organizaci?n del Poder&#8230;, etc., no es m?s que el reflejo (la conciencia colectiva) a que da lugar una materialidad organizada cuando ?sta ?ltima se ha vuelto ya inoperante para seguir dando cierta respuesta a las necesidades sociales <i>en desarrollo bajo esa misma organizaci?n social<\/i>.<\/p>\n<p>Al haberse desarrollado las necesidades en su contradictoriedad, habiendo tambi?n surgido otras nuevas sin cabida dentro de los l?mites impresos por el orden, o, sin ir m?s lejos, al ir quedando desabastecido de respuesta un <i>corpus<\/i> de necesidades constantes, <i>aquello que produce su clima de opini?n adversa correspondiente<\/i> es siempre la propia no-necesidad de permanencia del orden. O, yendo m?s lejos, es siempre la neta <i>innecesariedad <\/i>del orden<i>, <\/i>su<i> <\/i>disfuncionalidad, su antagonismo objetivo con una reproducci?n de la sociedad que el orden ya no cumple, o bien su encorsetamiento a la satisfacci?n de unas necesidades y aspiraciones de clase s?lo consumables desde la asunci?n del Poder por esa clase espec?fica asfixiada o cuyas alas est?n cortadas<a title=\"\" href=\"#_ftn21\">[21]<\/a>.<\/p>\n<p>Puede ocurr?rsenos brindar un ejemplo de esta secuencia real (identificable desde el manejo de una filosof?a materialista) dando una breve nota sobre la erosi?n autoritativa que experiment? la figura pol?tica patriarcal del padre o del Gran Hombre: En la comunidad aldeana gentilicia o de familias extensas imbricadas entre s? <i>al menos<\/i> por el uso y disposici?n com?n sobre la tierra, eran unas figuras dotadas de autoridad compartida quienes se encargaban por ejemplo de ?anudar? los matrimonios y de darles el visto bueno (al menos en relaci?n al grupo de parentesco propio); de distribuir determinadas funciones productivas seg?n una objetividad de aptitudes o de facultades; de proponer a consenso ciertas pr?cticas punitivas; de sancionar positivamente la transmisi?n hereditaria de parcelas privadas de terreno atendiendo a los usos sociales de herencia vigentes con arreglo a unas u otras l?neas de parentesco; de secuenciar y ?ritmar? la integraci?n de los j?venes en la comunidad; de la gesti?n sobre ciertas cantidades y variedades en el plusproducto comunitario; de intervenir o de proponer en el transcurso de la escenificaci?n epis?dica de intercambio mercantil con grupos humanos terceros (o de tomar a cargo propio los intercambios colectivos de producto sobrante tanto como las negociaciones que pudieran implicar); etc. Lo cierto es que, con el tiempo, el grueso de sujetos y <i>a fortiori<\/i> una mayor?a de j?venes ?dependientes? de las disposiciones mencionadas, llegaron a evaluar ese ?paternalismo comunitario? a modo de cors? asfixiante, opresivo, irrespirablemente injusto. De ?gran hombre? que hubo sido, el patriarca devino, a ojos de los sujetos, encarnaci?n de lo irracional y, sus ?tradiciones? y prescribires, la arbitrariedad <i>sin significado social<\/i>.<\/p>\n<p>Pero, en el fondo, ?se disent?a respecto del <i>funcionamiento<\/i> de aquella instituci?n gentilicia, o, por contra, aquello rechazado en el pensamiento era su <i>irrealidad<\/i>, es decir, su no-funcionamiento?. La respuesta es: lo segundo. En efecto, si el padre, el <i>big man<\/i>? o el cabecilla se hab?an quedado vac?os de significado social<i> subjetivo <\/i>era porque desde hac?a tiempo su pivotaje sobre la reproducci?n de las relaciones comunitarias estaba dejando de funcionar, es decir, se derret?a su significado social <i>objetivo<\/i>. Mientras la figura hab?a posibilitado el discurrir de una serie de instituciones sociales (normativas, de reciprocidad con otras comunidades, distributivas, rituales, consuetudinarias&#8230;) garantes de la ?armon?a? del sujeto para con las estructuras productivas y social-reproductivas, la cuesti?n de la ?opresividad? literalmente no ten?a cabida ?en la raz?n? (tomando lo racional en su sentido hegeliano). Ser? cuando irrumpen y van madurando una serie de procesos burgueses invasivos de la <i>Gens<a title=\"\" href=\"#_ftn22\"><b>[22]<\/b><\/a><\/i>(l?anse en <i>El Capital<\/i>, c. XXIV), que la <i>Gens<\/i> va sufriendo trastocamiento hasta un punto en que los padres quedan <i>fuera de lugar<\/i>.<\/p>\n<p>No es, pues, la autoridad (percepci?n social positiva del poder, o comuni?n social con el poder) entra?ada por el patriarcado gentilicio aquello que se transforma en objeto de superaci?n y desprecio al despertar los sujetos de un ?sue?o de ceguera?, procedi?ndose, en consonancia, a defenestrar sus atribuciones de decisi?n (objetiva). Sino que, al haberse convertido las diligencias del patriarca en un l?mite interpuesto entre el sujeto y sus nuevas necesidades social-concretas, este novedoso sujeto ahora dependiente de pasar por el aro de la burgues?a mercantil, problematizar? la antes sagrada y Virtuosa autoridad de la figura. Y no a ella solamente, sino a toda una vieja organizaci?n gentilicia que, con su disonancia pr?ctica, volv?a imposible la adaptaci?n al nuevo marco forzado de existencia, ya harto dif?cil y duro de por s?.<\/p>\n<p>El sujeto y en especial el joven, si es que se hallaba en proto-proletarizaci?n, deb?a poder ?decidir? si se iba a villa o a ciudad ?a probar suerte? o a desempe?ar trabajos de temporada, ?abandonando a los suyos?. Lo mismo con el asunto de casarse o no, cu?ndo, con qui?n&#8230;, y otras vicisitudes que pudieran depender de si a ?l le era favorable ?abrir? la virtualidad de alianza a grupos o familias for?neas al ?universo de destinatarios? sancionado aprior?sticamente? por el padre. A su vez, numerosas familias pertenecientes a una misma comunidad aldeana, quienes hab?an pasado a trabajar para un mercader que les encargaba un pedido y se lo compraba para luego llevarlo hasta el comerciante urbano, ahora empezaban a saber lo que era necesitar dinero que usar acto seguido en la compra de factores de producci?n, de nueva maquinaria productiva dom?stica, etc. As? que pusieron a la orden del d?a la privatizaci?n de terrenos comunales gentilicios a fin de no depender de terceros en su idea de orientar cultivos hacia el mercado y as? cobrar un dinero que emplear en los talleres. ?Paralelamente?, las pr?cticas de reciprocidad entre comunidades como rectoras de distribuci?n de plusproducto, perd?an fuelle en favor del intercambio mercantil. Igualmente, el desempe?o de plustrabajo, que hab?a sido <i>social<\/i> en su integridad al tiempo que regulado por los cabecillas desde una ?ptica de lo com?n o de ?mbitos de necesidad o de sujetos de necesidad, iba torn?ndose en una ?inversi?n? en uno mismo y en una ?familia propia? en v?as de ?privatizaci?n?. En fin, el desarrollo de las necesidades sociales, la historia, les pasaba por encima a aquellos viejos grandes hombres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>5. Acu?aci?n de Ideolog?a y su absorci?n sociol?gica (hasta el capitalismo)<\/b><\/p>\n<p>Trasplantando este razonamiento<a title=\"\" href=\"#_ftn23\"><i><b>[23]<\/b><\/i><\/a> al ?mbito <i>de<\/i> la historia misma, percibimos que todas las clases con un papel nuclear en servir a la sucesi?n entre Modos de Producci?n, han extra?do, esa ideolog?a que en cada caso les iba a animar en su pr?ctica social transformadora -y a ?darle el Norte? a dicha pr?ctica y a orientarla- <i>en tanto que representaci?n sint?tica derivada de su propia pr?ctica social. Es decir, derivada de su dial?ctica como clase en lucha<a title=\"\" href=\"#_ftn24\"><b>[24]<\/b><\/a><\/i> por mejor conciliarse con sus intereses y responder a sus necesidades diferenciales en el regazo del viejo Modo de Producci?n, ?ajeno? a su dominio.<i> <\/i>En otras palabras, hasta la emergencia del proletariado (<i>y no incluido ?ste mismo<\/i>), toda clase hist?rica hubo adquirido consciencia <i>para s?<a title=\"\" href=\"#_ftn25\"><b>[25]<\/b><\/a><\/i> y por ende hubo ido represent?ndose su ideolog?a <i>en un tr?nsito de determinaci?n hacia el epifen?meno<\/i>; tr?nsito ?dado? <i>por<\/i> (desprendido <i>de<\/i>) su Ser social de clase mismo -inmerso en dial?ctica de clases, por supuesto-, al haber llegado la vieja formaci?n social a un ?<i>punto contradictorio de inflexi?n<\/i>? entre Relaciones de Producci?n y Fuerzas Productivas<a title=\"\" href=\"#_ftn26\">[26]<\/a>. Pues siempre lleg? un momento en que, toda la materialidad que de un modo condensatorio\/expansivo -desarroll?ndose <i>in crescente-<\/i> hab?a ido siendo <i>progresivamente<\/i> orquestada, organizada y ?puesta a girar? en torno a su propia racionalidad de clase, no pod?a proyectarse hacia su propia superaci?n, y ni tan siquiera conservarse, al margen de afrontar con todo el arsenal un ?juego de suma cero? (una negativa a la conciliaci?n, o ?insumisi?n?) contra aquella clase que encarnaba en su pr?ctica la reproducci?n funcional de las viejas relaciones productivas<a title=\"\" href=\"#_ftn27\">[27]<\/a>.<\/p>\n<p>Esta ?ltima es la Constante hist?rica que subyace al hecho de que la mec?nica comportamental <i>de s?<a title=\"\" href=\"#_ftn28\"><b>[28]<\/b><\/a><\/i> fundara, a la postre, ?clase para s?. Pero tal premisa resulta ser verdadera ?nicamente a lo largo del arco hist?rico caracterizado por clases que, a partir de su Ser social particular, hab?an ido acumulando ?beneficios?, funciones organizativas de la producci?n y\/o posiciones pol?ticas, materiales, de explotaci?n, sobre el producto social o en la divisi?n del trabajo social&#8230;, etc. Intereses y atribuciones, en definitiva, tarde o temprano conjugados bajo una perspectiva Pol?tica trascendente <i>por necesidad<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Complementariamente, y si deseamos completar este cuadro ?l?gico?<a title=\"\" href=\"#_ftn29\">[29]<\/a>, hay que subrayar c?mo siempre la ideolog?a supera con creces, en su incidencia social, el per?metro de la clase portadora, justamente por estar expresando (si bien idealizadamente) y anunciando un Ser social de clase que solventa -o por lo menos contribuye a arreglar- toda una problem?tica social enquistada en el atolladero socio-hist?rico del orden en crisis. Sirvan de ejemplo los labriegos y colonos del siglo IX centro-europeo, quienes hac?an la genuflexi?n ante los <i>Seniore<\/i> y se vinculaban a ellos por Contrato de servidumbre, en un contexto de retracci?n dr?stica del tr?nsito mercantil, descuido de los caminos, proliferaci?n del bandidaje, invasiones magiares, impedimento berberisco a los aprovisionamientos portuarios, terrenos bald?os, escasez de subsistencias, hambrunas y epidemias resonando todav?a como prolongados y marcados ecos de la remota descomposici?n del Estado esclavista. Tal era el marco material junto con la inexistencia de estructuras centralizadas ni pol?ticas ni defensivas, sum?ndose a ello el ensimismamiento local de una distribuci?n e intercambios de producto por lo dem?s epis?dicos.<\/p>\n<p>Inmerso en ese marco, el campesino se entregaba a la prestaci?n de los <i>Servicios<\/i> en el <i>Dominium<\/i> se?orial (de ah? ?siervo? y ?tierra dominial? o ?dominical? respectivamente), a tributaci?n y a prestaci?n b?lica, a cambio de recibir protecci?n para el Alodio (extensi?n de tierra campesina), custodia de pasos, ahuyentado de n?madas o de itinerantes infectados, licencia al uso periodizado de factores productivos y recursos como molinos o r?os, cierta redistribuci?n de vol?menes de producto <i>dominial<\/i> en coyunturas cr?ticas, y cordialidad con las ?islas pol?ticas? vecinas o al menos contenci?n de las mismas y trazado de alianzas. Es evidente, pues, que esta sujeci?n de masas enteras a las relaciones sociales de proto-feudalidad o de feudalidad primera, no respond?a <i>fundamentalmente<\/i> a un ejercicio de la coacci?n ni a una imposici?n violenta por parte de quienes devienen <i>Seniore<\/i> a partir de su condici?n de potentados, de caballeros, de guerreros, de viejos peones territoriales perif?ricos de estructuras estatales d?biles o de caudillos gentilicios. Se trata, en cambio, de una reacci?n tomada por el propio campesinado, quien asume? nuevas Relaciones de Producci?n capaces de reproducir los elementos materiales que conformaban la base permisiva de la propia existencia campesina.<\/p>\n<p>Por lo mismo, el campesinado colono se adhiere <i>a la Ideolog?a<\/i> correspondiente a esas nuevas relaciones que enra?zan a los campesinos en su auto-reproducci?n como tales, a trav?s de proveer condici?n de funcionalidad a <i>su<\/i> pr?ctica social. Ideolog?a de la ?auto-organizaci?n? campesina en el limitado ?mbito de su Unidad productiva, del Contrato, del v?nculo de <i>presunta<\/i> ?reciprocidad? con el Se?or, de la igualdad <i>de las almas <\/i>antit?tica a aquel paganismo plat?nico consubstancial al esclavismo hel?nico, de la ?fidelidad?, del ?cada uno en su lugar? y del ?Destino estamental?, etc. Ideolog?a que, en resumidas cuentas, traspon?a al reino de una fantasmag?rica ?hermandad de la cristiandad? ese sistema de condiciones materiales superadoras de la producci?n esclavista y de su legado de vac?o determinado por la sub-producci?n relativa. Una sub-producci?n convertida en letal a determinado grado de expansi?n imperial romana, y por tanto demogr?fica, necesitada a su vez de cierto volumen de efectivos esclavos, de m?s legionarios para atender el territorio imperial en expansi?n, de ampliar el territorio de cultivo para el mantenimiento de la fuerza productiva y militar en aumento, etc.; c?rculo vicioso retro-alimentado que atrapaba y apretaba a un Modo de Producci?n con fundamento en una FT (esclavos) de bajo rendimiento y por consiguiente fundamentado en la producci?n extensiva.<\/p>\n<p>Ateni?ndonos a esta misma l?nea l?gica, queda explicado por qu? en el siglo XVIII, cuando son las relaciones de feudalidad las tocadas en su coraz?n mismo por las crisis end?micas de sub-producci?n, y as? por inflaci?n hipertr?fica, hambrunas, especulaci?n con el producto y retenci?n de ?ste en los <i>stocks <\/i>de la burgues?a comercial y en las despensas del latifundista, entonces hallamos a ese mismo sujeto de clase sublev?ndose en los campos (la <i>Vend?e<\/i>) a escuchas del proceso parisino, y, muy poco despu?s, entonando <i>La marsellesa <\/i>con fervorosa adhesi?n a la <i>Libert?-Egalit?-Fraternit?<\/i>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No me extiendo m?s en este asunto de la genuina <i>constante hist?rica<\/i> que representa la pronunciada absorci?n social de la ideolog?a que el elemento transformador hab?a venido desarrollando. Pueden escribirse obras enteras en torno a esta permeabilidad <i>de la parte social<\/i> dominada, fen?meno que no se funda ni en la fuerza bruta ni en una abstracta ?comida de olla? (concepci?n idealista-vulgar del funcionamiento de la ideolog?a); sino que anida -tal y como he explicado- en la consonancia relativa ?espont?nea? (refleja, reflexiva-emp?rica, <i>pragm?tica<\/i>) dominador-dominado, que llega como <i>Aufheben<\/i> respecto de la disonancia con que el anterior orden, en su caducidad, atenaza a las relaciones inter-clase. Me bastar? recordar en cinco frases alg?n otro caso:<\/p>\n<p>Pongamos por caso a las pir?mides egipcias como materializaci?n de la ideolog?a exaltadora de la estructura social (evocaci?n de la jerarqu?a), que es una auto-apolog?a del Modo de Producci?n hidr?ulico y cuyo v?rtice presenta al Fara?n tocado por un sol que es, a su vez, el propio ?elemento sustancial? fara?nico, vivificador del mundo agrario<a title=\"\" href=\"#_ftn30\">[30]<\/a>. El v?rtice puede ser visto desde varios puntos de las llanuras bajas aluviales, donde las comunidades campesinas, dado la relativamente limitada geograf?a de las franjas f?rtiles, pudieron densificar los rendimientos de suelos (paso de la agricultura extensiva a la intensiva). Este desarrollo de Fuerzas Productivas devino posible solamente gracias al afianzamiento de unas Relaciones de Producci?n capaces de implementar infraestructuras de regad?o. Relaciones, en tal medida, asentadas sobre una divisi?n del trabajo que era necesario financiar y mantener arrancando vol?menes de excedente al campo (ordenaci?n coactiva de plustrabajo, transferencias tributarias, Ley de los intercambios desiguales en el comercio campo-ciudad). Fruto inevitable de esta precisa organizaci?n social productiva ser? la centralizaci?n pol?tica, en tanto que la ?ltima es condici?n para la perdurabilidad de las extorsiones a la Fuerza de Trabajo, tambi?n mantenida a base de transferir plusproducto hacia el orden urbano (espacio del Estado).<\/p>\n<p>Queda visto que la comunidad campesina es obviamente, desnudamente, explotada con vistas a aportar el mantenimiento excedentario del ?Estado hidr?ulico?. Pero ocurre que esa mediaci?n social reproduc?a aquella divisi?n del trabajo que hac?a a la ciudad funcionar como espacio especializado de la producci?n t?cnica aplicada al campo y organizativo de colosales cantidades de trabajo colectivo; divisi?n del trabajo social que se mostraba como la ?nica alternativa para la reproducci?n de la sociedad dado el desarrollo espec?fico alcanzado por las fuerzas productivas. Como en aquel entonces su explotaci?n era un dispositivo instrumental cara a alimentar unas ?instituciones? pol?ticas y tecnocr?ticas provisoras de la pervivencia demogr?fica campesina, se sigue que la masa social celebrara, incluso ritualmente, la ideolog?a sacralizadora del estamento dominante, quien re-aparec?a en calidad de dador supra-terrenal de las condiciones (vitales, elementales) para la producci?n y para el producto. Ni que decir tiene que esta representaci?n no deja de ser una <i>inversi?n <\/i>de la materialidad, puesto que los sujetos provistos de plusproducto <i>privado<\/i> a la gesti?n social eran ellos, a trav?s del plustrabajo a que forzaban al productor directo (explotaci?n). Pero, como esa particular divisi?n social era ?real? en sentido hegeliano (<i>necesaria, <\/i>impuesta dado el nivel relativo de conocimientos sociales, de tecnolog?as y de capacidad social de organizaci?n del trabajo), resulta de ello que, en aquel contexto de apogeo del modo productivo hidr?ulico, la ideolog?a dominante fuera ?racional? en sentido hegeliano (pensable para el sujeto social, por ser consonante con su necesidad-refleja de reproducci?n de s? <i>como concreto-social de clase, es decir, como alienaci?n del ser gen?rico<\/i>).<\/p>\n<p>Por lo dem?s, no voy a explicar la asunci?n social de la Ideolog?a burguesa irruptora, pero piense el lector que la burgues?a bate <i>records<\/i> en el desarrollo de las cosmovisiones de clase, surcando siglos de ?curtimiento ideol?gico? desde la pronunciaci?n de la Doctrina de la Predestinaci?n (Calvino) y la Doctrina de la salvaci?n por la Fe y no por las obras (Lutero), junto con la Doctrina del libre albedr?o (la otra cara de esa moneda auto-exculpatoria de la actividad capitalista mercantil y usuraria), hasta el famoso <i>??Qu? es el Tercer Estado?: Todo?. <\/i>?Qu? ha sido bajo la tiran?a absolutista?: Nada (formulado por el <i>Abate<\/i> Siey?s), y pasando por la Fisiocracia francesa cuando el Valor todav?a se extra?a eminentemente transformando la tierra y no materia manufacturera, por la Teor?a de los ?dolos postulada por Hume y por el contractualismo de Hobbes, de Locke&#8230;, en su protagonizar la lucha de ideas durante el revolucionario siglo XVII ingl?s. A la postre, esa nueva ?clase de la Ideolog?a? hallar? y reclutar? su ej?rcito social de proletarios y semi-proletarios. De campesinos a quienes ?<i>le Grand Peur<\/i>? no hab?a logrado encuadrar en las filas de la feudalidad. De Cortesanos y ?hombres del Rey? (Necker, Turgot&#8230;) cuya Pol?tica de Estado <i>juega para la Econom?a<\/i> de la clase burguesa aunque con el intento fatuo de conciliar la propia Pol?tica burguesa con un edificio Pol?tico mon?rquico ?arbitral? entre Estamentos privilegiados y no privilegiados. De Aprendices y Compa?eros (u Oficiales) artesanos <i>necesitados de<\/i> libertad para abandonar a su declinante Maestro y buscar explotador.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>6. Las clases anteriores, y el proletariado<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esta reiterada din?mica de clase cambia radicalmente cuando llegamos al proletariado. ?ste es, entre el conjunto de clases <i>hist?ricas<\/i>, la primera clase <i>de la alienaci?n. <\/i>Encarna en su Ser social <i>la s?ntesis<\/i> ?superior? de todas y cada una de las enajenaciones precedentes. No est? alienado respecto de la propiedad real sobre tal o cual medio de vida o medio productivo<a title=\"\" href=\"#_ftn31\">[31]<\/a>, sino <i>de su<\/i> <i>Totalidad<\/i>. Tampoco es <i>en s? mismo<\/i> un medio productivo de la manutenci?n de un Amo, tal y como lo era el esclavo antiguo, dial?cticamente mantenido por el Amo igual que ?ste ?ltimo cuidaba de cualquier otro Medio de Producci?n (el arado romano, una vaca, determinado utillaje por ejemplo de confecci?n textil empleado en el <i>domus<\/i>, o los almendros de su propiedad)<a title=\"\" href=\"#_ftn32\">[32]<\/a>. ?se su Ser social de clase es lo que <i>enajena, en consecuencia<\/i>, al proletariado, de poder cursar una ?deriva apropiativa y rentabilizadora? de clase con sus correspondientes reflejos de ?empoderamiento?<a title=\"\" href=\"#_ftn33\">[33]<\/a>. El proletariado permanece fuera de configurarse toda una Propiedad, toda una asunci?n y manejo de porciones de plusval?a, un detentar bienes de amortizaci?n rentable, de imponer o acordar una divisi?n social del trabajo que le sea favorable (que le reporte sub-trabajo a costa de transferir sobre-trabajo), etc., y ello precisamente porque se trata de <i>proletariado<\/i>.<\/p>\n<p>As? pues, el proletariado es la <i>negaci?n absoluta<\/i>, bajo el capitalismo, del concepto de ?clase para s? al nivel de la materialidad: No va progresivamente produci?ndose, bajo el capitalismo, como cuerpo inmerso en unas relaciones favorables inter-clase que le agencien posici?n econ?mica e incluso pol?tica, y que, al llegar a un punto de ?progreso y acumulaci?n? chocante contra las Relaciones de Producci?n vigentes, le encendieran al proletariado su <i>consciencia para s?<\/i> (revolucionaria). Estado de consciencia desde cuya inmersi?n ir pens?ndose y auto-concibi?ndose como clase ideol?gica en sus distintas dimensiones -dimensi?n conceptual de la antropolog?a Gen?rica, dimensi?n cognitiva o epistemol?gica, dimensi?n conceptual de la violencia, dimensi?n aprehensiva de la dial?ctica entre ser social y Naturaleza, etc.-. Y entre ellas tambi?n la <i>dimensi?n ideol?gico-pr?ctica<\/i>, solamente realizable, por otra parte, a trav?s de la revoluci?n comunista:<\/p>\n<p>(a) La producci?n gen?rica entendida como pr?ctica social no-instrumental, esto es, la superaci?n del trabajo como un mero ?medio de vida?; (b) la <i>Aufheben<\/i> de la Econom?a en la producci?n, al ser superado <i>materialmente<\/i> el valor de cambio y con ?l superado tambi?n la otra cara de la moneda mercantil, o valor de uso preminentemente utilitario; (c) la alienaci?n del trabajo manual respecto del trabajo mental, es decir, la re-afirmaci?n del ser gen?rico en su dimensi?n de <i>Homo faber<\/i> o productor con consciencia que supera aquello que le aliena de hacer lo que piensa desde la perspectiva de socialidad tanto como le aliena de pensar lo que hace por s? mismo como ser social -?gesti?n social de la producci?n?; (d) la <i>Aufheben<\/i> de la alienaci?n campo-ciudad al ser demolida esta divisi?n del trabajo que es su causante; etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por lo expuesto en este ?ltimo punto (6) dice Marx que el proletariado es la primera clase social <i>pol?tica<\/i> de la historia. Al contrario de cuanto sugieren sus interpretaciones inmanentistas -a las que Marx dedicara en vida aquello de ?Si esto es el marxismo, yo no soy marxista?-, ah? Marx no est? se?alando una pol?tica proletaria producida ?vocacionalmente? a trav?s de la pr?ctica social, lo que es decir: a trav?s de la dial?ctica entre clases capitalistas de la que el proletario forma parte como Capital Variable; a trav?s de su trabajo y actividad cotidiana orientada a sus necesidades a la vez que estimulada por necesidades objetivas y subjetivas; y a trav?s de su lucha de clase <i>en s? <\/i>y de ?conquistas? obreras, laboralistas, de derechos sociales, en materia de Pol?tica Econ?mica y Social.<\/p>\n<p>Al rev?s de lo que el inmanentismo pregona, el calificativo marxista que alude al proletariado como primera clase <i>pol?tica<\/i> en la historia est? subrayando que, in?ditamente en el curso hist?rico, el proletariado llega a tomar\/producir su Ideolog?a transformadora solamente desde su puesta en dial?ctica con sus destacamentos pol?ticos, quienes deben, a este fin, ir transform?ndose en Fuerza Productiva con suficiente potencia como para ?envolver? a la clase en su propia Racionalidad; y siendo la clase el polo subalterno y la fuerza pol?tica de clase el polo hegem?nico en dicha Unidad dial?ctica resultante. Este camino no es susceptible de ir haci?ndose al andar, en un sentido de reflexividad entorno a las necesidades de clase, en la medida en que este m?todo fenomenol?gico-especulativo (con objeto en el fen?meno de clase, directamente traducible a imagen especular<a title=\"\" href=\"#_ftn34\">[34]<\/a>) se compone de una mirada proletaria ante su espejo, que as? le devuelve su propia imagen de clase cosificada. Y es que, por primera vez en la historia de las clases, la <i>Aufheben<\/i> encarnada por el proletariado <i>no consiste en una necesidad de su liberaci?n de clase<a title=\"\" href=\"#_ftn35\"><b>[35]<\/b><\/a><\/i>, hip?tesis absurda en tanto que el proletariado no obtiene un ?ser positivo? con su actividad material en la sociedad capitalista, y que le invistiera de tener ?algo de s? que emancipar<a title=\"\" href=\"#_ftn36\">[36]<\/a>. Sino que consiste en la necesidad de liberarse <i>de su reificaci?n en clase<\/i> (emanciparse de s? mismo como proletariado, o de su Ser de clase, en definitiva)<a title=\"\" href=\"#_ftn37\">[37]<\/a>.<\/p>\n<p>Obs?rvese que, en aquello que pasa por ser la dial?ctica de clase ?alternativa? (pseudo), la pr?ctica social obrera <i>en s?<\/i> y m?s particularmente la lucha de clase <i>en s?<\/i> (como Capital Variable con su existencia e intereses propios) no puede jam?s generar consciencia <i>para s?<\/i> <i>por la sencilla raz?n de que<\/i> las ?victorias?, experiencias, lecciones, mejoras, golpes, uni?n, empat?a&#8230;, que se le derivan, jam?s pueden acumularse y transformarse como un ?r?dito? posicional objetivo <i>de clase<\/i> <i>para s?<\/i> dentro de la estructura social capitalista, justamente porque el Ser proletario es definible como la reificaci?n humana en la Nada en <i>materia<\/i> econ?mico-pol?tica, y, ?de la Nada, nada sale? (Parm?nides). Pues, por primera vez en la historia, no se larva en las entra?as del Modo de Producci?n una especie de ?proto-modo de producci?n? que vaya evolucionando a trav?s de sus relaciones econ?micas diferenciales, entrando con el tiempo en un periodo de antagonismo irreconciliable con la macro-estructura econ?mica, pol?tico-jur?dica&#8230; ?de pertenencia?, y yendo a determinar la subjetivaci?n ideol?gica de una clase que, en lo objetivo, ya era <i>para s?<\/i>. Seguro que el lector est? pensando en el paradigma de estas clases-tipo (que ha sido la burgues?a), de modo que me ahorro explicar c?mo entr? la burgues?a en un antagonismo econ?mico-pol?tico que deb?a resolver mediante ?la dial?ctica de las armas? a fin de continuar desarrollando <i>sus<\/i> relaciones productivas, ya socialmente vigentes, cuando no imperantes en contextos espec?ficos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero si la producci?n de una ?consciencia de proletariado? revolucionaria no es potencialidad de la pr?ctica social de la clase, ello responde, as? mismo, a un segundo factor (que no secundario). En efecto, hay que pensar tambi?n al proletariado como la primera clase en la historia que es sometida (y re-enviada) en el tiempo a relaciones de explotaci?n <i>fundamentalmente<\/i> a trav?s de las relaciones de producci?n mismas, y no ya a trav?s de una u otra Superestructura. Este hecho diferencia radicalmente al proletariado respecto del campesino tributario, del esclavo y del siervo, ya que, bajo el despotismo hidr?ulico, el esclavismo y el feudalismo respectivamente, la sociedad de clases era reproducida -y, la explotaci?n, consumada- principalmente gracias a la acci?n estructural pol?tica (en el esclavismo), militar e ideol?gica (en el despotismo hidr?ulico), o ideol?gica (en el feudalismo). La alienaci?n <i>relativa<\/i> que nucleaba las condiciones de existencia de esas clases anteriores, precisamente por el hecho de ser relativa, no se bastaba a s? misma para <i>realizar<\/i> la Racionalidad objetiva de aquellos Modos de Producci?n (Racionalidad que acababa materializ?ndose en forma de plusproducto y de prestaci?n laboral). Pues la reproducci?n material, <i>no<\/i> de la sociedad de clases, sino de la clase dominada considerada <i>por separado<\/i>, era fruto de la relaci?n econ?mica ?natural? que el propio productor manten?a con el binomio conformado por <i>su<\/i> producci?n\/consumo. De ah? que en tales viejas sociedades de captaci?n de producto, de extorsi?n, de tributaci?n&#8230;, al ser tan sumamente limitado el papel jugado por la coacci?n econ?mica a la reproducci?n b?sica, el hecho de ?atar? y ?re-atar? al explotado tuviera que depender de una coacci?n, una violencia o una amenaza ejercidas ?aparte? y ?con posterioridad? al hecho econ?mico b?sico reproductivo (producci?n de subsistencias campesinas o manutenci?n del esclavo). O bien (caso del feudalismo), que procurar y ?fijar? las relaciones de clase tuviera que depender de la provisi?n clerical constante de una cosmolog?a exhaustiva que todo (los ciclos naturales, la festividad, la procreaci?n, la guerra&#8230;) lo daba ya interpretado, valorado y puesto en significaci?n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La recaudaci?n de impuestos por el ?d?spota? sito en ciudad no trastoca el r?gimen de propiedad caracter?stico del poblado neol?tico comunista, as? como el trabajo colectivo forzoso en infraestructuras no priva al campesino de <i>su<\/i> pr?ctica productiva con <i>sus<\/i> factores de producci?n, cuando ?ste es llamado por la autoridad seg?n los ?rdenes censales. Ello les hace indispensable, a la ciudad-Estado o a las ciudades imperiales, la presencia burocr?tico-armada difusa tanto como el ensalzamiento de lo que de por s? es sacralizaci?n pol?tica tendencial en la <i>weltanschauung<\/i> colectiva. Indispensabilidad si es que el Estado quiere regularizar y ?normativizar? su apropiaci?n de una fracci?n del plusproducto social que no va destinada a reproducir estrictamente su funci?n particular (t?cnica, de movilizaci?n, pol?tica, organizativa&#8230;) en la divisi?n social del trabajo, sino destinada a ser materia <i>de su diferencia vital como clase<\/i>. No en vano, la comunidad campesina, al disponer de <i>su<\/i> propiedad a una escala de suficiencia auto-reproductiva, no tiene necesidad <i>econ?mica<\/i> de prestar sobre-redimientos <i>a tales cuotas amortizadas, ya no por la obra social y la manutenci?n de los agentes organizadores de la obra, sino por el consumo privado del estamento dominante. <\/i>Eso da sentido objetivo a la figura del s?trapa (Imperio persa) como arquetipo de ?despotismo delegado?, as? como al surgimiento de complejos y exhaustivos c?digos jur?dicos que se proyectan desde la ciudad hacia el campo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte, y contra el t?pico, el mantenimiento subsistencial del esclavo antiguo no pod?a depender del capricho o la pusilanimidad del Amo<a title=\"\" href=\"#_ftn38\">[38]<\/a>, quien necesitaba de su ?habilitaci?n? <i>a priori<\/i> y con independencia a niveles de resultado, igual que no va a sacrificar a su ganado porque en temporadas ?ste le d? escaso producto. A su vez, la imagen del Amo s?dico agitando el l?tigo no deja de ser un estereotipo, pero metaforiza con exactitud c?mo el imaginario traduce esta realidad espec?fica que estoy mostrando: la violencia estructural que fuerza al esclavo no puede ser de naturaleza econ?mica, de modo que son mecanismos extra-econ?micos los que afianzan la relaci?n de producci?n esclavista. Me estoy refiriendo a mecanismos pol?tico-jur?dicos: la Ley pone muy complicado llegar a ser liberto, situaci?n que precisa de la voluntad del Amo o de la compra de la libertad por parientes o interesados en liberarlo, quienes no sol?an ser muy solventes&#8230;; al esclavo se le marca y, si escapa del <i>domus<\/i>, adem?s de ser l?cito matarle, por Ley no se le puede emplear laboralmente; el esclavo que escapa tiene vedado el pie en casi cualquier lugar, salvo en peque?as islas e islotes agrestes y m?s o menos incomunicados con tierra firme, impidi?ndosele as? la subsistencia sostenida; etc. Entre estas violencias y estos andamiajes que ?bloqueaban las salidas al esclavo? y sus perspectivas, se lograba ?resignar? al esclavo hasta extremos de fatalismo<a title=\"\" href=\"#_ftn39\">[39]<\/a> y ?ponerlo a trabajar?. Aun as?, los rendimientos siempre fueron bajos, por parte de quien no ten?a el est?mulo de trabajar una propiedad que fuese suya y adem?s era ?l mismo la propiedad conservada, hecho que determinar?a, en ?ltima instancia, la ca?da del Imperio esclavista por <i>insuficiencia<\/i> (re)<i>productiva <\/i>con arreglo a la financiaci?n de las estructuras de Estado.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se dar? cuenta el lector de que, en el caso feudal, tambi?n es de naturaleza extra-econ?mica la violencia permisiva de explotaci?n: el campesino dispone <i>realmente <\/i>(uso, gesti?n, provecho&#8230;) de cierta porci?n de terreno, sea ?l mismo su propietario <i>jur?dico<\/i>, o vaya dejando de serlo a medida que el Se?or?o econ?mico va transform?ndose en Se?or?o jurisdiccional. Tambi?n son suyos dem?s Medios de Producci?n agraria b?sicos: arado y otros aperos de labranza, semillas, pozo. As? que la coacci?n organizada adquiere en cierta medida cariz pol?tico: va hilvan?ndose un intrincado organigrama pol?tico piramidal por el que cada vasallo es ?la espada presente? en su respectivo se?or?o o dominio, de cuantos van componiendo el feudo al que se rinde vasallaje. Adem?s, pesa sobre el campesino una amenaza se?orial no ya de violencia, sino de ?abstinencia de armas? por as? decirlo ante la hostilidad potencial de otros Se?ores. Finalmente, el Se?or puede incumplir el Contrato de servidumbre en lo que se refiere a construcci?n o rehabilitaci?n de estructuras defensivas para los terrenos externos al castillo y a la reserva se?orial (a menudo fortificada). T?ngase en cuenta que para amurallar o para muros es necesaria mamposter?a s?lo extra?ble de canteras se?oriales.<\/p>\n<p>No obstante, la debilidad del Estado o la neta inexistencia del Estado feudal durante siglos, sumada a un contexto de poliarqu?a o, en periodos extensos, de mera ?nominalidad? formal del Estado (como ocurr?a con vastos territorios en la periferia del Imperio carolingio), supondr? un relativo vac?o pol?tico, o bien frecuentes neutralizaciones de fuerza entre Nobles en disputa, o incluso la configuraci?n y perpetuaci?n de ?tierras de nadie?. Simult?neamente, procesos b?licos de re-poblamiento acabar?n por dar tierras a colonos libres tributantes; vasallos, no siervos, que quedan fuera de Dominio y geogr?ficamente alejados de su Se?or. Todo este d?ficit pol?tico relativo determinar? que la estructura reproductiva dominante sea, en el Modo de Producci?n feudal, la Superestructura ideol?gica, con su escrupulosamente p?a distribuci?n del trabajo y de la ceremonia festiva en el calendario gregoriano, con su ?<i>Ora et labora?<\/i>, su respaldo a la m?stica nobiliaria de?? las distintas cualidades de sangre, su ?Te ganar?s el pan con el sudor de tu frente?, su examen y direcci?n de conciencia, entre otros dispositivos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el caso del capitalismo, y contrariamente a lo visto, la reproducci?n de las relaciones productivas est? determinada b?sicamente por s? misma. Ello porque el proletariado es hijo de aquel proceso, largo, brutal y cruento, de <i>apropiaci?n privativa de ?toda? propiedad pre-capitalista<\/i> a manos de la burgues?a, ya que as? podr?amos definir la g?nesis del r?gimen burgu?s de propiedad privada y la acumulaci?n capitalista primigenia. Por primera vez en la historia, la explotaci?n deja de comportarse como un acto de sustracci?n hecho a un sujeto de clase que dispone de un sustrato productivo ?previo? o ?paralelo? (no alienado). El proletario es el resultado humano de la total sustracci?n hist?rica burguesa, y esto hace que la explotaci?n capitalista ya no pueda ser percibida por mec?nica emp?rica a modo de una interposici?n opresiva frente a <i>la propia<\/i> actividad de subsistencia, <i>porque objetivamente ya no es eso<\/i>. El trabajo capitalista -el proceso de explotaci?n- resulta ser, desde su propia matriz, el agente provisor de subsistencia proletaria, proceso en que el verdugo es el resorte del que se depende. Esta cosificaci?n objetiva s? se desdobla en su reflejo mec?nico de cosificaci?n subjetiva; fetichismo de la dependencia supervivencial respecto de las relaciones capitalistas, hecho determinante en lo que se refiere a la inaptitud de clase para concretar y definir mentalmente, a partir de la pr?ctica social propia como sujeto de necesidades concretas capitalistas, la negaci?n de aquello que le niega (la Dictadura del proletariado con horizonte comunista).<\/p>\n<p><b>7. El circuito retro-alimentado de la cosificaci?n<\/b><\/p>\n<p>Esta imbricaci?n entre los lados objetivo y subjetivo de la cosificaci?n queda patente en el caso espa?ol actual, donde, contra las apariencias, el clima general proletario de pensamiento se conservaduriza de fondo. Y es que las mediaciones capitalistas fluctuantes entre el sujeto y sus necesidades sociales y reproducci?n subjetiva, devienen cada vez con mayor ansia obrera el objeto de deseo, bien lejos de ser puestas en la picota. Lo problematizado por el sujeto <i>en privaci?n<\/i> esencial -en alienaci?n respecto de los Medios de Producci?n y respecto de definir la organizaci?n productiva misma-, resultan no ser esas mediaciones, sino, <i>al contrario<\/i>, <i>las carencias presenciales<\/i> de esas mediaciones. Carencias tanto cuantitativas con arreglo al espectro social, como cualitativas en tanto que hablamos de agentes (mediaciones) de ?solventaci?n? de las contradicciones entre, de un lado, las condiciones <i>de<\/i> existencia proletaria y, del otro lado, el propio Ser social de clase, escindida respecto de la cualidad Gen?rica de dominio social sobre producci?n y producto.???????????????????????? <i>?<\/i><\/p>\n<p>Tal fetichismo de las mediaciones capitalistas (o conectores), en su lado subjetivo de mitificaci?n e idealizaci?n -o, como m?nimo, de canalizar la ?inquietud de s? hacia la consecuci?n m?s o menos desencantada o ?resignada? de mediaciones tom?ndolas por un <i>non pus ultra-<\/i>, es un fetichismo que proviene, en ?ltima instancia, de la propia deriva cr?tica que el marco material experimenta. <i>?ste ?ltimo, como no podr?a ser de otra manera<\/i>, va fortaleci?ndose ?espont?neamente? como ideal normativo al comp?s de su debilitaci?n como abastecedor de s? mismo y como re-creador de sus condiciones. Pues las necesidades concretas capitalistas <i>son f?cticamente<\/i> un ?Hecho social? -en el peor sentido conceptual, propio del estructuralismo sociol?gico: <i>fatalista<a title=\"\" href=\"#_ftn40\"><b>[40]<\/b><\/a>&#8211;<\/i> <i>para el sujeto desvalido<\/i> de un horizonte ideol?gico genuinamente <i>alternativo; <\/i>necesidades ?stas que, en un contexto de crisis, si van resquebraj?ndose y volatiliz?ndose en su dimensi?n caduca de <i>obviedad<\/i> cotidiana m?s o menos <i>abastecida<\/i> y <i>no pensada<\/i> (elemento del ?mundo de la vida? subjetivo), ello solamente ocurre para ir solidific?ndose cohet?neamente como horizonte en s? mismas: ?Cuando lo sagrado se profaniza, lo profano se sacraliza? (Hegel).<\/p>\n<p>Se suspira y se reclama, en el fondo, dinero, trabajo asalariado, prestaciones de dependencia, m?s y mejores estructuras de Estado (escuela, desempleo&#8230;), la preservaci?n y saneamiento de los medios televisivos ?p?blicos?, <i>racionalizaci?n<\/i> administrativa estatal, vacaciones y tiempo de ocio con que <i>romper con y reponerse de <\/i>la alienaci?n en el trabajo instrumental, ?seguridad? y ?protecci?n?, educaci?n ciudadana y c?vica para domesticar <i>y adaptar<\/i> al ?salvaje? producto de la socialidad alienada, Psicolog?a y ?atenci?n mental?, etc. Algunas de estas mediaciones experimentan una pujanza retro-alimentada de Valor por el hecho de hallarse engarzadas en una doble contradictoriedad en agudizaci?n: se trata de mediaciones llevadas, en el marco de ?crisis?, a escasear cada vez m?s, mientras, precisamente en tal marco cr?tico, su demanda resulta cada vez mayor: salario; prestaciones y estructuras asistenciales; ?seguridad? y vigilancia en los barrios proletarios a partir de la contradicci?n en alza entre proletariado y lumpen, tanto como a partir de procesos objetivos en ciernes de exclusi?n social y de lumpenizaci?n de la clase; necesidad acuciante de ?estabilidad laboral? como ant?doto al desprendimiento del suelo social, que degenera en un ?floreciente? fuego de oferta\/demanda de trabajos reaccionarios y parasitarios -tal y como denota, por ejemplo, el <i>boom<\/i> de un proletario opositar a polic?a, o el notable desplazamiento de las motivaciones estudiantiles desde las carreras ?cient?fico-sociales? hacia la Psicolog?a o el trabajo y educaci?n sociales.<\/p>\n<p>Este sentir general puesto a los pies de la archi-ideolog?a burguesa de la conservaci?n de ?el Progreso? -de los derechos, el Bienestar, el nivel de consumo, la cohesi?n social, etc.-, por lo dem?s un sentir materialmente obligado si la Ideolog?a proletaria sigue descompuesta, obtiene su m?s fiel duplicado entre el sedicente ?pensamiento alternativo? y hasta ?de Vanguardia?, quien est? dedic?ndose, sonrojantemente, a expender al pensamiento-reflejo (ya hemos visto que natural-social bajo el capitalismo) su certificado de ?naturalidad?, haciendo, de la necesidad <i>determinada<\/i>, virtud. Y aun hasta haciendo, de la necesidad, risible ?signo de disidencia? o ?prueba en las masas? de una alucinatoria ?crisis ideol?gica del sistema?. En medio del marco ?cr?tico? la involuci?n ideol?gica parece ser general. Y, m?s espec?ficamente, en la medida que el proceso de ?crisis? ha ido lesionando los intereses ?materiales?, de privilegio y corporativos m?s latos entre la ?intelectualidad progresista?, vamos siendo testigos de sucesivos vuelcos hacia el ?pragmatismo?. Pues al aristobrero, por su misma posici?n aventajada que blindar y que blindarle a sus herederos, deja de interesarle ?el color del gato? y pasa a importarle solamente que cace ratones, a partir de cierto grado en el proceso de <i>recomposici?n<\/i> de la estructura social clasista. En Espa?a tenemos por caso a la curia artistas que han ido rebajando el tono de su imagen de ?radicalidad?, abandonando el manique?smo a la hora de elegir sus compa??as pol?ticas, buscando indefinir algo m?s sus audiencias, o derivando sus trabajos hacia ?lo personal?.<\/p>\n<p>A su vez, vamos asistiendo al re-posicionamiento de muchos entre ?las viejas glorias acad?micas enrolladas?, hasta hace poco distinguidos exponentes, en sus an?lisis, ediciones, participaci?n en foros y en campamentos&#8230;, de cierta vanguardia cr?tica para con las mediaciones social-capitalistas (y no con su mero agotamiento funcional), si bien desde una vertiente contra-cultural o ?etnogr?fica? plena de limitaciones y en s? <i>superficial. <\/i>Groseramente a-dial?ctica, por ir y venir de la superestructura a la superestructura, ?oponiendo? al ser la narraci?n de un supuesto ?deber ser? m?s cl?sicamente definido seg?n el canon peque?oburgu?s en ciertos discursos, o m?s posmodernamente ?libre? e ?indeterminado? en otros.<\/p>\n<p>A la vez, escuchamos c?mo entre los libertarios se vira hacia una l?nea de trabajo sindicalista, y c?mo anarcosindicalistas se pasan a organizar campa?as por ?la unidad sindical? a la sombra de las Centrales de Estado. Hab?a quienes escrib?an -repito que desde un limitado prisma de ?la contra-cultura?- cierta cr?tica de la identificaci?n y <i>con-fusi?n<\/i> entre sujeto de necesidades (salud, conocimiento, propiedad social sobre la materia y el trabajo objetivado, pr?cticas de producci?n, agregaci?n, h?bitat&#8230;) y las mediaciones\/alienaciones capitalistas de esas necesidades y por ende del sujeto (sanidad, aparato de ense?anza, urbanismo, ?vivienda? por llamarla generosamente, presupuestos, trabajo instrumental, etc.). Ahora resulta que esos mismos cr?ticos se dedican a convocar, desde sus despachos departamentales, por la ?defensa y recuperaci?n del gasto <i>social<\/i>? (en abstracto).<\/p>\n<p>Sabemos con inter?s de la existencia de movimientos y de grupos dedicados a tender puentes con la okupaci?n tom?ndola como acto subversivo problematizador de la vivienda ?normal? en tanto que ?sta es reflejo material de toda una estructuraci?n relacional de la poblaci?n, alienante por s? y al mismo tiempo correlato de terceras alienaciones al nivel m?s esencial de la divisi?n social del trabajo: alienaci?n campo-ciudad, distribuci?n y fijaci?n del proletariado sobre el territorio como acto satelital girando alrededor de la planificaci?n urban?stica del espacio laboral y econ?mico, panoptismo pol?tico ejercido sobre el proletariado, etc. Esos canales de reflexi?n en torno al sentido objetivo que subyace a la okupaci?n y a su vez la desborda son ya <i>de facto<\/i>, independientemente a cu?l sea su propio grado de auto-conciencia, canales de producci?n de Ideolog?a, si bien dichas sensibilidades plantean la tem?tica del espacio desde una perspectiva anti-pol?tica y a veces hasta pretendidamente ?anti-ideol?gica? que renuncia a concebir este movimiento mismo en una racionalidad mayor de germinaci?n f?sica de Nuevo Poder.<\/p>\n<p>Pues bien: ahora muchos de estos puentes populares a m?s amplia escala con la okupaci?n, han ido subsumi?ndose en ?forzar? al Estado a mediar en la problem?tica de la vivienda. Intentan hacer, de esa mediaci?n, un ant?doto a la descomposici?n del derecho a la par que la gran clase propietaria -la burgues?a financiera- re-concentra <i>su<\/i> propiedad real con vistas a encararla hacia mercados solventes que puedan servir de acicate a proseguir con la concentraci?n monopolista de las plusval?as.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No deja de ser ?interesante? esta mec?nica de las clases por la que, aristobreros y proletarios, se consagran en su entrega a echar ra?ces en el subsuelo capitalista, pasando cada vez m?s a concebir las mediaciones sociales como ideales de referencia. Esto ocurre precisamente cuando sobre ambas clases pesa amenaza (y curso) de ?desahucio?, es decir, de desclasamiento de m?s y m?s de sus elementos, proletariz?ndose o lumpeniz?ndose respectivamente. Ambas clases confluyen as? con la din?mica de reacci?n oscilante entre la airada reclamaci?n y el anhelo, que es caracter?stica de la peque?a burgues?a. S?lo que ?sta ?ltima clase desarrolla su angustia por emplazarse con solidez y ?sin ataduras? en lo anhelado, en calidad de clase-<i>survival<\/i> pre-capitalista privada, por la historia, de base material para pervivir libre de la dependencia y el amordazamiento anudados entorno a ella por el Estado capitalista y el cr?dito financiero.<\/p>\n<p>Por su misma posici?n objetiva inestable y amenazada dentro del R?gimen burgu?s de propiedad, pero a la vez una posici?n participativa del ?pastel total? de la plusval?a (con su particular porci?n representada por el ?beneficio comercial?<a title=\"\" href=\"#_ftn41\">[41]<\/a>), la peque?a burgues?a tiende a generar ideolog?as auto-defensivas con que hacer frente a la din?mica hist?rica capitalista de su desapropiaci?n. Esas ideolog?as varias comparten, por tanto, la esencia com?n de invocar la auto-inmunidad frente a la concentraci?n de capitales (gritan un ?<i>?No me li tangere!<\/i>?, un ?D?jame en paz con lo m?o; ?Vete a tu Mundo y d?jame en mi rinc?n? -como en cierta pieza musical). Por eso es que, en ?tiempos normales?, la peque?a burgues?a profesa un proudhonianismo de fondo (todo lo metamorfoseado y ?actualizado? que se quiera en cien mil versiones libertarias, anti-autoritarias, individualistas&#8230;) que busca respirar en paz, desentenderse de ?multitudes?. Que pretende, para ser exactos, encontrar en el supuesto ?apoliticismo? la manera de exorcizar de s? el monstruo que la posee con tiran?a y absorbe su alma -su propiedad- precarizando a esa clase o incluso proletariz?ndola. ?La propiedad es el robo?, escribir?a Proudhon en <i>Filosof?a de la miseria<\/i>, aludiendo, claro est?, a la propiedad privada <i>capitalista, <\/i>que enajena la propiedad mercantil pre-capitalista de quienes realizan su ciclo econ?mico caracter?stico: Mercanc?a-Dinero-Mercanc?a.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuando al fin, en un momento u otro, pintan bastos para el peque?o burgu?s -cuando ya no puede seguir conciliando, aplicada y contablemente, tanto su naturaleza pre-capitalista como su funcionamiento objetivo <i>para el Capital<\/i>, con las leyes que rigen la Acumulaci?n ampliada de Capital-, en ese momento el peque?o burgu?s se gira hacia la Pol?tica como jadeando por agarrar su tabla de salvaci?n. De golpe deja de ser ?anti-autoritario? y ?esc?ptico?, y empieza a desfilar para organizar su propia Pol?tica entronizadora de una ?Super-Autoridad? que rija sobre el Capital en el plano pol?tico y lo desarme en la particular lucha de clases de ?ste contra sus competidores directos por el pastel del plusvalor (conserv?ndole as? la vida a la peque?a burgues?a). Pero habiendo de ser ?sta una ?Super-Autoridad? que, a su vez, potencie el monopolio capitalista en el plano econ?mico, bonanza que el peque?o burgu?s requiere como su ox?geno, pues ?l se alimenta de la plusval?a producida <i>previamente <\/i>y, por otro lado, la salud del banquero a la hora de financiar la actividad industrial revertir? en la salud de su negocio al permitirle hacerse con buenos precios-intermedios, aunque el banquero sea a la vez su propio opresor prestamista.<\/p>\n<p>As?, la peque?a burgues?a no puede m?s que agarrarse a su suspiro por paralizar el proceso hist?rico y hasta so?ar con revertirlo. El proletariado, en ausencia de sujeto pol?tico productor de la clase en calidad de sujeto revolucionario, se cosifica a imagen de aquella clase no-hist?rica por excelencia, aferr?ndose de perspectiva a esas mismas mediaciones social-capitalistas que a la peque?a burgues?a no le es posible <i>objetivamente<\/i> desde?ar puesto que su m?s o menos tortuosa y lisiada propiedad que preservar y que rentabilizar es el elemento objetivo que la define a ella como clase. Y, sin embargo, el proletariado aquello que necesita es arrojar esas mediaciones al cubo de la basura de la historia, pues ni en el Modo de Producci?n capitalista ni en la superaci?n hist?rica de ?ste (el comunismo) tiene el proletariado futuro como clase. Tan s?lo tiene futuro como el enterrador de la ?ltima sociedad de clases.<\/p>\n<p align=\"right\">Tamer Sarkis Fern?ndez,<\/p>\n<p align=\"right\">Vice-Director de <b>DIARIO UNIDAD<\/b><\/p>\n<div><\/div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>Principalmente los Estados Unidos, secundariamente Alemania, en tercer lugar Francia, y en menor grado el polo imperialista emergente qatar? m?s otros Estados europeos del norte.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a>????????? ??? Pues, con Mao, sabemos que en la ?poca imperialista el factor determinante ?ltimo es el Poder, es decir, qu? clase detenta el Estado seg?n su naturaleza y necesidades.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a><i>????????? ?? <\/i><i>El obrero, esa forma especial de Capital, en definitiva, <\/i>parafraseando a Friedrich Engels.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a>?? Caso paradigm?tico es el Banco Santander: habiendo multiplicado en un 400% su volumen de Capital durante el Gobierno de Zapatero, en 2009 la entidad contaba con unos 3 millones de accionistas. Se repart?an estos sobre todo entre Espa?a y la Europa septentrional, a quienes a?adir en menor medida accionistas latinoamericanos. Hace unas semanas el Banco Santander ha sacado a compra p?blica de acciones a su nueva filial en los Estados Unidos: Santander Consumer USA, especializada sobre todo en cr?dito empresarial. El 65% de la propiedad de este capital se la auto-fija para s? el Santander, mientras el 35% quedar? en manos estadounidenses, especialmente en Fondos de Inversi?n. Durante estos ?ltimos a?os, el Banco Santander ha absorbido varias entidades financieras brit?nicas y se ha convertido en el capitalista mayoritario de otras de ellas, hecho relevante si tenemos en cuenta que los ?bancos de bancos? que financian a una porci?n notable de la banca estadounidense radican en la City londinense m?s a?n que en Wall Street. Hace poco m?s de una semana, la hija de Emilio Bot?n ha sido incorporada por Coca-Cola nada menos que como consejera del Consejo de Direcci?n de ese monopolio.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>????????? ?? Una composici?n que contiene, adem?s de a las finanzas y los monopolios de Estado, Pymes, monopolios industriales, la Aristocracia obrera y sus sindicatos, las organizaciones patronales y empresariales, burgues?a media productora, Capital comercial, agro-industria, ganader?a, estructuras de Estado como la escuela, la sanidad, el salario diferido como jubilaci?n, fundaciones, etc.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a>????????? ?? Todo ello si tomamos en consideraci?n que la estructura empresarial queda en Espa?a compuesta por pymes a raz?n de m?s del 80%, y satelizadas muchas de ellas, por la figura del cr?dito, en torno al Capital financiero. Adem?s, hay un gran factor erosionador complementario consistente en que una porci?n notable de esas pymes trabajan como ?ap?ndices?, ?extensiones? o ?proveedores? de una u otra ?empresa matriz?, de modo que el baj?n de inversiones ?matriciales? o la par?lisis e incluso retirada de escena por parte de estas matrices, provoca una ca?da ?en domin? de estas redes de pymes.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\">[7]<\/a>????????? ?? Ya desechado por las finanzas y por su Estado, por su pol?tica&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\">[8]<\/a>????????? ?? La inclusi?n, ?la salvaci?n?, el reporte de mediaciones sociales de sustento personal capitalista&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\">[9]<\/a>?? El desarrollo material de la Variable ?condici?n revolucionaria como ?nica posibilidad de resoluci?n hist?rica para la problem?tica del sujeto social? y el desarrollo ideol?gico de la Variable ?consciencia de clase para s? guardan entre s? una relaci?n de proporcionalidad inversa; mientras que el desarrollo material de esa primera Variable y el desarrollo ideol?gico y comportamental de la Variable ?adaptacionismo individual, corporativo, de pandilla, gregario regional, ciudadano, neo-tribal, etc.? guardan entre s? una relaci?n de proporcionalidad directa.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\">[10]<\/a>??????? En el sentido hel?nico cl?sico de <i>realidad<\/i> <i>irresoluble<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\">[11]<\/a>??????? Auto-superaci?n, por lo dem?s, no concebida necesariamente como asunto individual, sino ?social?, ?ciudadano?, ?nacional?, ?popular?, o, por supuesto, ?de clase?, entendida ?sta, eso s?, como ente con un terreno a reconquistar, que le es propio por derecho ?circunstancialmente sustra?do?.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\">[12]<\/a> En el idealismo hegeliano, el esp?ritu piensa la alienaci?n de s? mismo (su auto-objetivaci?n parcial) como ?un pensado concreto? falto de sus ant?tesis concretas, es decir, carente de sus formas de no-ser que ordenar?an un ?epifen?meno externo de existencia? distinto al epifen?meno existente. Este pensamiento ?de ant?tesis? es el esp?ritu elev?ndose por encima de sus ?derivados de existencia? y que, por tanto, eleva (de s? misma) a una tras otra alienaci?n de s? mismo como esp?ritu.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\">[13]<\/a>??????? Hacia ?la barbarie? plena en ?ltima instancia, o hacia el Tiempo del lobo devorador del lobo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\">[14]<\/a> No olvidemos la relativizaci?n que Engels formula respecto del supuesto papel motriz capitalista jugado por el credo calvinista -llam?ndose presbiteriano en las Provincias Unidas-, nucleado en torno a la Doctrina de la Predestinaci?n (minor?a de elegidos, o <i>electi<\/i>, cuya salvaci?n ser?a atestiguada en base a alcanzar ?xito palpable en los negocios y en la acumulaci?n dineraria). Engels capta con acierto la esencia de ese pensamiento postul?ndolo como representaci?n, en las cabezas de aquella bugues?a manufacturera, bancaria y mercantil, de su propia alienaci?n material con respecto a las ciegas Leyes de la competencia y del mercado.<\/p>\n<p>Obs?rvese el parentesco entre aquel albor y la ?ideolog?a de masas? manifest?ndose en el actual contexto espa?ol de descomposici?n: la solidez alcanzada en la alienaci?n relativa a un presente y un futuro que se nos escapan, siembra y aploma el fetichismo ?de la escasa oportunidad? que habr?a que rastrear bajo las piedras y aprovechar, del ?golpe de suerte?, del ?espabilarse?, de la anti-?tica utilitarista, etc. ?Cuando no la mitificaci?n para con los pilares rectores del sistema reproductivo de las Relaciones de Producci?n capitalista! (administraci?n, funcionariado, aparato de ense?anza, sanidad masiva, gesti?n estatal de las formas salariales indirecta y diferida&#8230;), idealizados hoy m?s que nunca como si estos fueran ?los valuartes populares a restituir al Pueblo de la mano de su propia lucha? (movimientos ciudadanos articul?ndose desde el planteamiento conservador del Estado de Bienestar).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\">[15]<\/a> ?No basta con que la teor?a abrace correctamente a la realidad, sino que es la realidad la que debe abrazar tambi?n a la teor?a, tom?ndola en sus manos y realiz?ndola? (Marx).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\">[16]<\/a>??????? Hipot?ticamente, pues ya hemos visto por qu? el planteamiento laboralista es un canto de sirenas cada vez m?s separado de hallar actos de refrendo y seguidismo en el seno de nuestra clase.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\">[17]<\/a> Puesto que no hay un <i>desdoblamiento<\/i> conceptual entre una serie de fen?menos-<i>actuados<\/i> y un <i>actor<\/i> m?s all? de los mismos, sino que, por contra, la f?sica de lo producido <i>es<\/i> el sujeto Dios (El).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref18\">[18]<\/a> Historicidad que cae fuera de la dimensi?n de pensamiento en cuyos par?metros estaba determinado a moverse, no ya Arist?teles, sino su ?poca hist?rica como tal, de id?ntico modo al descubrimiento Aristot?lico del Valor (y de la substancia y magnitud de Valor), que dio con las preguntas, pero que ten?a eclipsado dar con las respuestas (respectivamente, trabajo y tiempo de trabajo socialmente necesario).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref19\">[19]<\/a> ?De la Nada, nada sale? (Parm?nides).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref20\">[20]<\/a> ?[?] El ser humano ha de acreditar la verdad, esto es, la potencia y realidad, la cismundaneidad de su pensamiento en la pr?ctica misma. La disputa acerca de la realidad o irrealidad del pensamiento -un pensamiento aislado de la pr?ctica- es una disputa netamente <i>escol?stica<\/i>? (Marx, 2? Tesis sobre Feuerbach).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref21\">[21]<\/a>??????? Hegel hab?a captado en lo sustancial esta secuencia verdadera, si bien, como idealista que fue, la desubic? respecto de sus motores materiales. Para Hegel, las contradicciones y su lucha resolutiva se desarrollan, <i>en ?ltima instancia<\/i>, al interior del sujeto, quien va libr?ndose consecutivamente de cada una de sus auto-objetivaciones (llamadas alienaciones) caducas, tanto mundanas (exteriores, o epifenom?nicas) como de s? (determinantes ?ltimas de las exteriores). Cuando <i>determinada<\/i> alienaci?n deja de serle necesaria al ?Esp?ritu? en calidad de su propia auto-conformaci?n, entonces, esa alienaci?n innecesaria (<i>irreal<\/i> en palabras de Hegel) es rebasada por la auto-conciencia (por el pensamiento de s? como principio constante de transformaci?n). La innecesariedad de la alienaci?n particular es, <i>inextricablemente<\/i>, su <i>irracionalidad<\/i>, ya que el sujeto ?eleva su pensamiento? a auto-figurarse en otra alienaci?n; en la alienaci?n actualizada (necesaria ya, <i>real<\/i>). Y como tal alienaci?n se manifiesta conformando su mundo a imagen del alcance de ese <i>concepto que se piensa a s? mismo <\/i>y que por ende <i>va produci?ndose. <\/i>Es decir, va haciendo la historia al hacerse y va haci?ndose, auto-trascendi?ndose, inmerso en una objetivaci?n hist?rica tras otra hasta consumarse <i>a s?<\/i> como Esp?ritu y consumar la Sociedad Civil en calidad de su propio medio.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref22\">[22]<\/a> Pero que tuvieron tambi?n una vertiente motriz interna comunitaria aldeana, siendo procesos que supusieron intentos campesinos por dar respuesta a necesidades sociales en desarrollo y en complejizaci?n, ya in-abastecibles desde una econom?a puramente ?natural? en el sentido de Marx, y resolubles, en cambio, s?lo desde ampliar <i>en sentido cualitativo<\/i> el papel desempe?ado por la mercanc?a. Esta ?ltima, cuya Categor?a hab?a permanecido pr?cticamente reservada a un producto sobrante <i>aparte<\/i> de aquella conexi?n directa ?natural? entre producto y consumo, va consolid?ndose poco a poco <i>en cualidad de<\/i> forma-producto (y no ya forma-plusproducto).<\/p>\n<p>Es ?curioso? (pura dial?ctica de la historia) comprender c?mo la subsunci?n paulatina del orden comunitario aldeano bajo la racionalidad del capitalismo mercantil, fue en cierto grado una consecuencia reactiva de la extensificaci?n e intensificaci?n de la feudalidad. Muchas comunidades, en mantenimiento de relaciones espec?ficas tributarias o bien de rendimientos peri?dicos o puntuales de trabajo para con un Se?or, se vieron obligadas a tributar en moneda, hecho que aceler? la diseminaci?n de la llamada ?producci?n dom?stica? (o <i>domestic system<\/i>) en el campo.<\/p>\n<p>Tambi?n hay dial?ctica en el hecho de que, en la feudalidad tard?a, no son pocos los Se?ores que tratan por su mano de agudizar, extender y ?brutalizar? las relaciones feudales de producci?n como medio catalizador en su auto-conversi?n a burgues?a terrateniente, acumulando, por v?a de afirmar <i>su<\/i> viejo orden, toda una masa de proto-capitales (tierra, pastos, moneda, Fuerza de Trabajo, medios y factores de producci?n como prensas, almazaras, molinos, ganado, masa forestal, canteras&#8230;).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref23\">[23]<\/a>??????? Que queda circunscrito, en el ejemplo de arriba, a una escala de ?meros? procesos <i>en la historia.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref24\">[24]<\/a>??????? Enti?ndase ?lucha? en un sentido amplio: en el plano ideol?gico, econ?mico, pol?tico-militar y territorial, jur?dico, etc.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref25\">[25]<\/a> Es decir, consciencia de que la contradicci?n principal que deb?a afrontar, en la perspectiva de darse salida hist?rica como clase, era la de demoler una organizaci?n social de la producci?n que la alienaba de consumar sus necesidades de clase, en expansi?n ?stas pero, precisamente debido a ese desarrollo suyo, en antagonismo insalvable con la pervivencia de la vieja sociedad <i>y de su caracter?stico ordenamiento pol?tico<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref26\">[26]<\/a> ?En cada periodo de la historia, la humanidad s?lo se plantea las tareas que puede realizar? (Marx). Pero, ?a qu? obedece esta Constante?. A que, en rigor, tanto el hecho de hacerse pensable la tarea, as? como el ?planteamiento motivacional? de la misma, no son ni m?s ni menos que la expresi?n ideal correlativa a unas fuerzas materiales cuya forma de estar ?trabajando? por su propia afirmaci?n es a trav?s del sujeto, la iniciativa de quien, aunque supuestamente ?aut?noma? y ?separada?, es parte en esta dial?ctica de la desenvoltura de unas fuerzas en propia capacitaci?n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref27\">[27]<\/a> ?La violencia es la partera de la historia? (Marx).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref28\">[28]<\/a>??????? Como elemento al interior de las distintas estructuras que conforman el Modo de Producci?n: ideol?gica, pol?tico-jur?dica, productiva&#8230;<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref29\">[29]<\/a> Enti?ndase ?L?gica? hegelianamente hablando: como integridad de partes en unidad din?mica e inmanente de auto-transformaci?n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref30\">[30]<\/a> Tanto en el Levante mediterr?neo, ba?ado por el Orontes, el Barada, el Jord?n&#8230;, como en el llamado ?Creciente F?rtil? mesopot?mico, la g?nesis de la noci?n de Dios entre los primeros agricultores (El, Il, etc. en el Levante y En, An&#8230;, en Mesopotamia) se debe a la aparici?n <i>objetiva<\/i> de la naturaleza clim?tica y celeste como gran Fuerza Productiva material de la que depend?a la vida neol?tica. El primer Dios monote?sta fue, en dicho contexto, la Fuerza Productiva; s?ntesis arm?nica que en s? reun?a al Hadad (Principio de vida, de fecundidad, de afloramiento) y a Mot (Principio de muerte, de desecaci?n, de consumici?n). Sin la ?fuerza compensatoria? o ?limitativa? de Mot, el propio Hadad, parad?jicamente y por su propio exceso, no es fecundo, sino destructor. Piense el lector en la tempestad que arruina los cultivos o provocadora de inundaciones, o en el vendaval que arranca a los terrenos de su estabilidad, y, con ellos, se lleva por delante la sujeci?n de lo plantado.<\/p>\n<p>El sol fue pensado como uno de los ?concretos? o ?auto-concreciones? de Dios por antonomasia, reuniendo en s? a la substancia de afloramiento (fertilizante, nutriente, fotos?ntesis, foto-tropismo positivo de las plantaciones y de la flora) tanto como ?interferido? por el Principio divino de la extinci?n (Mot en tanto que noche, oscuridad, nubosidad, declive diario de la luz), ant?tesis sin la que ?el Hadad solar? abrasa, marchita, deshidrata la materia, desertiza. Lo mismo se aplica para el agua, otra auto-concreci?n de El.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref31\">[31]<\/a> Tal y como la comunidad campesina bajo el Modo de Producci?n hidr?ulico (incaico o asi?tico) est? alienada de determinadas cantidades de plusproducto; el esclavo est? alienado respecto de su propia fuerza productiva y actividad social; el siervo respecto de la tierra, de ciertos Medios de Producci?n a gran escala (aceite, harina&#8230;) y del tiempo de plustrabajo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref32\">[32]<\/a> Interdependencia din?mica estudiada por Hegel como ?dial?ctica del Amo y el esclavo?.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref33\">[33]<\/a>??????? Y no me refiero aqu?, obviamente, a la otra gran clase salarial: la aristocracia obrera.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref34\">[34]<\/a><i> Phenomenon<\/i> significa en griego cl?sico ?apariencia? pero no como ?falsedad? o ?falsa impresi?n?, sino en un sentido de ser ?lo visible?, de imagen, aparici?n, manifestaci?n de una esencia, formando parte de ella pero NO siendo ella <i>en s?<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref35\">[35]<\/a> Contrariamente a la clase de los <i>Equites<\/i> (o ?Caballeros?) bajo el esclavismo, o al caso de la burgues?a bajo el feudalismo.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref36\">[36]<\/a> ?El proletariado no tiene m?s que sus cadenas que perder? (Marx).<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref37\">[37]<\/a> Compr?ndase c?mo Marx, en el fondo, est? tocando esta cuesti?n diametral cuando aborda, en <i>La cuesti?n jud?a <\/i>y <i>contra<\/i> la socialdemocracia alemana incipiente, las ideas burguesas de ?libertad religiosa?, ?libertad del Estado?, la burguesa ?libertad de conciencia? (abstracta), ?libertad pol?tica?, ?libertad del <i>citoy?n<\/i>?, ?Derechos Humanos?, la hegeliana ?sociedad civil?, etc. Marx analiza estas libertades en t?rminos de libre discurrir de estos productos alienados sobre sus productores humanos sujetos a los mismos. Es el caso de la idea de ?Estado pol?tico? (no religioso), como proyecto de Estado al fin des-sujeto a la Iglesia (librado de la misma) para consumar as? su propia substancia de aparato de poder independiente.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref38\">[38]<\/a> Obviamente dejo aqu? fuera, por ser harina de otro costal, a la esclavitud cuando ?sta se integra, como relaci?n productiva concreta, en el Modo de Producci?n capitalista y en su racionalidad acumulativa por medio de la mercantilizaci?n <i>capitalista<\/i> de las cosechas, tal y como ocurri? con los Estados sure?os norteamericanos a partir de cierto periodo. Este proceso cambi? cualitativamente la relaci?n del Amo -ya capitalista- con sus esclavos. El primero no dudaba en golpear al esclavo y as? hasta matarlo, si comprobaba su rendimiento insuficiente de cara a realizar la acumulaci?n ampliada de Capital en un marco ya de competencia entre plantaciones que hab?an devenido en Unidades productivas empresariales.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref39\">[39]<\/a> Por supuesto, la tasa de suicidios entre los esclavos antiguos era elevada, al punto de que la Sociolog?a cl?sica incluye, en su m?s renombrada Tipolog?a (?mile Durkheim, <i>El suicidio<\/i>), la Categor?a de ?suicidio fatalista? designando el suicidio causado por una conciencia de total impotencia para torcer el curso de una realidad tan alienada como aplastante.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref40\">[40]<\/a> La etimolog?a latina de ?fatalismo? parece remontarse a la dualidad entre ?<i>fatum<\/i>? (fatal, de cumplimiento inevitable) y <i>factum<\/i> (hecho). El fatalismo ser?a, pues, la sumisi?n a los hechos o su aceptaci?n contemplativa, al ser tomados por fatalidad irremediable. N?tese que la aceptaci?n no tiene por qu? significar ?pasividad?, sino que puede traducirse en posturas muy activas, adaptativas, ?luchadoras?, encaminadas a extraer provecho, etc., del <i>factum<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref41\">[41]<\/a> Seg?n el esquema de divisi?n del plusvalor mercantil en ganancia industrial, inter?s bancario y el citado beneficio comercial. Sobre las implicaciones de esta composici?n y su desarrollo de proporciones correlativo a las leyes de la Acumulaci?n ampliada de Capital, l?ase Marx, <i>El Capital<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Modos de Producci?n y sus ideolog?as superadoras ? 1. Descomposici?n capitalista, necesidad de revoluci?n: creadoras de una conciencia de necesidad adaptativa Vivimos en un pa?s firmado para el desguace y el cementerio productivo a la orden dictada por el Proyecto imperialista de concentraci?n de capitales hacia los v?rtices nacionales dominantes en su propia Cadena[1]. 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