{"id":7844,"date":"2012-11-04T22:34:36","date_gmt":"2012-11-04T21:34:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/?p=7844"},"modified":"2012-11-04T22:34:36","modified_gmt":"2012-11-04T21:34:36","slug":"irrealidad-e-irracionalidad-del-laboralismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.bitsrojiverdes.org\/wordpress\/?p=7844","title":{"rendered":"Irrealidad e irracionalidad del laboralismo"},"content":{"rendered":"<p align=\"CENTER\"><strong>Irrealidad e irracionalidad del laboralismo<\/strong><\/p>\n<p align=\"RIGHT\">Tamer Sarkis Fern?ndez<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Psicologismo laboralista: Del fetichismo del ?accionar? autom?tico, al irracionalismo y el racismo<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>No pocas personas, colectivos y organizaciones tienen por costumbre prever cierta secuencia de multiplicaci?n, desarrollo e incluso articulaci?n y creciente compactaci?n de inusitadas luchas laborales en contextos precarizadores, imaginando un acoplamiento ?dial?ctico? parejo al de la sombra extendi?ndose con el sol. A medida que la realidad de las respuestas de clase va revelando no comportarse de acuerdo con aquel razonamiento, son precisamente personas como ?sas quienes pasan a invocar la cuesti?n de ?la consciencia?, pero de cierta manera muy particular y curiosa. Fij?monos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al inicio se estaba razonando desde un mero conductismo (Deterioro de condiciones &#8212;&#8212;&#8212;&gt; Respuesta laboralista) para finalmente, y ante el rev?s que da el incumplimiento conductual, acabar destripando biliosamente a ?ese obrero? carente de ?consciencia de clase? (<em>de conciencia laboralista<\/em>, claro est?).<\/p>\n<p>Esos livianos psic?logos se resisten a ver que aquello que est? fallando es ni m?s ni menos que la irrealidad de <em>su<\/em> ensue?o mecanicista fabril, viendo, por el contrario, el fallo en uno de los elementos del ensue?o. Elemento que ?no funciona bien?, y con cuyo enmendarse ?la realidad? recobrar?a ?el curso de su normalidad?. As? suspiran: ?el obrero no tiene conciencia?, ?se ha perdido el orgullo obrero?, ?no hay ya identidad obrera?, ?nadie se incomoda en arremangarse a luchar?.<\/p>\n<p>Vemos que nuestro antes euf?rico ex-conductista no ha trascendido el psicologismo en su serie de razonamientos, cuya culminaci?n tendencial son el irracionalismo y hasta el racismo m?s ramplones: ?obrero borrego?, ?obrero tonto?, ?el obrero desarrolla dependencia emo-mental del Amo?, ?el obrero desarrolla masoquismo y una especie de s?ndrome de Estocolmo? (Jean-Fran?ois Lyotard en <em>Econom?a libidinal<\/em>), ?casi todos los obreros se creen que son clase media?, ?el espa?ol es borrego?, ?el espa?ol no se complica y prefiere conciliarse con la existencia viviendo la vida loca?, y dem?s t?picos formando ya parte del acervo de ?postmodernismo vulgar?.<\/p>\n<p>Lo que aqu? tenemos es la figura del obrerista despechado, quien tan pronto se entrega a su Musa como le llama zorra indigna en un incesante penduleo, para recobrar de golpe el ?xtasis al m?s leve signo que nuestro idealista toma por amor declarado y as? toma por motivo de seguir versificando (por ejemplo el brote de una asamblea de empresa, un piquete a la puerta de la planta, el sonoro abucheo a un directivo a la entrada del pol?gono).<\/p>\n<p>El obrerista identifica as? contradicci?n entre, de un lado, <em>una presunta substancia racional<\/em> (el desarrollo del ?movimiento real a partir de su gestaci?n bajo matriz empresarial, laboral&#8230;, matriz que es regazo y alimento?) y, de otro lado, <em>una Irracionalidad accidental<\/em> (??malditos obreros serviles en el trabajo!?) enturbiadora. Gris borr?n, ?sta ?ltima, entorpeciendo y hasta bloqueando la auto-consumaci?n de aquella Racionalidad agitativa ?natural?, y no digamos ya su unificaci?n m?s avanzada como fuerza de clase por entroncamiento progresivo de sus ?miles de? fragmentos u hogueras plantillescas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>?Es la ausencia de respuesta laboralista el elemento irracional, o lo irracional es el pretenderla?<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y sin embargo, ?hay contradicci?n?. O, por el contrario, ?no ser?a m?s bien que aquello verdaderamente ?Racional? e inflexible -poco susceptible de ser desviado- es el desd?n obrero m?s o menos general por ?la lucha de empresa?, hecho que nuestra clase viene demostrando a pesar de hallarse bajo notable apuro econ?mico, <em>o quiz?s por eso mismo justamente<\/em>?.<\/p>\n<p>Si la consciencia de clase fuera equiparable a aquello que los acad?micos obreristas se representan de ella, es decir, poco m?s que <em>tener una conciencia de obrero<\/em>, entonces s? que la cuesti?n habr?a de ser estudiar por qu? el sujeto de clase no la desarrolla ?a pesar? de ?su vida de obrero? y de su posici?n y relaciones <em>en tanto que trabajador no privilegiado <\/em>en su marco f?sico de funciones (estudio, pues, de una supuesta contradicci?n).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Quiz?s todo el misterio resida en que el llamamiento y la expectativa obreristas son el ?nico elemento <em>irracional <\/em>para un contexto de pa?s saqueado bajo el capitalismo monopolista de Estado y el dominio de la finanza, candidato a la desertificaci?n productiva capitalista y querido como colonia para la transferencia de plusval?as principalmente hacia el exterior y la oligarqu?a, y secundariamente hacia los lugartenientes pol?ticos y burocr?ticos<em>. <\/em><\/p>\n<p>Conste que hablo de ?irracional? en un sentido hegeliano: ?irracional? como pensamiento disonante con resolver la necesidad producida por la realidad, pensamiento entorpecedor, alienante entre el sujeto y su necesidad y capacidad de culminaci?n dadas unas condiciones <em>con-tempor?neas<\/em> sobre las que desenvolver su Cualidad interna y <em>realizarla<\/em>.<\/p>\n<p>Y, si la virtual ausencia de respuesta obrera esperada <em>est? radicalmente determinada <\/em>por la <em>irracionalidad<\/em> hegeliana (no-realidad) del planteamiento obrerista, entonces la aparente par?lisis, que sirve al estudioso obrerista para denostar y despreciar al proletariado en sus elucubraciones elitistas, quiz?s sea en el fondo parte de la prosecuci?n silenciosa del movimiento interno de clase hacia auto-depurarse de trastos y lastres de otro modo desviadores. Un movimiento, pues, auto-ignorado en su significado y en su sentido, de un acontecer irreparado por el propio protagonista, o como m?nimo no-reflexionado, e inconsciente en cualquier caso. Pero un movimiento que, lejos de significar ?testarudo vac?o de conciencia?, es un signo de relativa superaci?n (inconsciente, eso s?) respecto <em>de la inconsciencia que es aquel paradigma de involucraci?n gestionista en los asuntos ?propios del obrero?. <\/em>Paradigma que al obrerista se le aparece como colmo de ?consciencia de clase? y hasta nada menos que como materia prima para la auto-disposici?n revolucionaria con hacer ?<em>click<\/em>? y desatar su ?esencia potencial?, bien por s? misma habiendo pasado por el taller de cultivo sindical, bien por instrucci?n ?comunista?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As? pues, evasi?n obrera por encima de la esterilidad del obrerismo; desligamiento determinado, a fin de cuentas, por unas condiciones materiales de existencia a las que el obrerista hab?a supuesto, err?neamente, determinantes de todo lo contrario. ?Significa esto que est? desarroll?ndose <em>por s?<\/em> una tendencial puesta en auto-consciencia proletaria en t?rminos de sujeto pol?tico, y una auto-conformaci?n en tanto que sujeto pol?tico <em>capaz<\/em> de resolver en la realidad esa cuesti?n de consciencia?. Desde luego no. Todo lo que significa la repudiada disidencia obrera respecto de ?su? aparente ?lucha propia?, puede ser sintetizado en la premisa que sigue:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La responsabilidad esencialmente <em>pol?tica<\/em> de autor?a y de ejecuci?n sobre toda la problem?tica obrera bajo el dominio del Capital financiero y de <em>su<\/em> Estado (y, en exacta dial?ctica, el cariz pol?tico de su soluci?n), va arrojando gradualmente al cubo de la basura de la historia el extrav?o proletario hacia un viejo terreno laboralista que, adem?s de representar ya una contradicci?n secundaria respecto del modo central (pol?tico-financiero) en que la explotaci?n y de la opresi?n de clase son ejercidas, se presenta objetivamente como un terreno en cuyo interior ni siquiera es tratable favorablemente (no digamos ya ?resoluble?) la propia contradicci?n obrero-empresario que ese espacio empresarial mismo alberga y escenifica.<\/p>\n<p>Pues tal contradicci?n y su tratamiento de clase son subsidiarios de la contradicci?n principal, o pol?tica: exigen al proletariado, bien protagonizar un cambio en el car?cter de clase del poder (como m?nimo cursar una revoluci?n pol?tica instituidora de una democracia popular), o bien hacer de ?combativo? pe?n para la aristocracia obrera, clase que s? tiene poder pol?tico. Luego: as? se auto-postula el proletariado en condici?n de condotiero, para, habiendo servido en cierta lucha <em>pol?tica<\/em> que libra la aristocracia obrera en las esferas estatales neo-corporativas, recoger frutos menores derivados de convenios con afectaci?n diferencial sobre una y otra <em>clase<\/em> de trabajadores.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Obs?rvese que esta segunda ?alternativa? es tambi?n pol?tica en lo objetivo: aunque al proletariado se le reserve para tal caso el ruido a emitir en la empresa, la huelga de planta, la manifestaci?n&#8230;, el resultado depender? del tino que la aristocracia obrera demuestre durante la aplicaci?n de su agenda de lucha en el seno institucional del poder pol?tico que esta clase comparte. El movimiento obrero est? siendo usado aqu? como <em>lobbie<\/em>, cuyo beneficio no estar? tanto en funci?n de su comportamiento, como s? de la representaci?n y de la imagen que ante sus interlocutores estatales y patronales ofrezca, respecto de ese propio comportamiento, la mano que lo maneja. Pi?nsese, y no en vano, en el t?pico ejemplo de los l?deres sindicales de Estado acompa?ando sus propuestas de Concertaci?n con la advertencia de que ?el ambiente est? muy caldeado?; es decir, dando a sus reclamaciones fuerza y estatuto de manguera contra incendios.<\/p>\n<p>Este modelo de ?participaci?n pol?tica? indirecta proletaria, por encargo y con intermediarios del mundo organizativo aristobrero, se ha ido erosionando en Espa?a a medida que la misma aristocracia obrera se ha visto golpeada por la intensificaci?n de la opresi?n a un pa?s en manos del imperialismo y de su subsidiaria oligarqu?a ?nacional? financiero-burs?til. Apretada por la gigantesca transferencia de capitales b?sicamente hacia las Potencias imperialistas estadounidense y alemana, la aristocracia obrera se ha concentrado en su auto-defensa, mientras sus sindicatos se concentraban no ya en defenderla a ella, sino en <em>su<\/em> propia auto-defensa de intereses como monopolios de Estado que son. La capacidad pol?tica aristobreril ha resultado mermada. Y de cualquier modo esta clase ha soltado de la mano al proletariado, quien as? queda ?desabastecido? (o emancipado) de unas din?micas y h?bitos de ?participaci?n pol?tica? (de rebote) que irremisiblemente lo conciliaban con su posici?n de clase econ?mica del capitalismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Saqueo imperialista y necesidad de combate del Pueblo por el Poder pol?tico: deriva sindical hacia la marginalidad<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por el contrario, se desarrolla paralelamente un marco de luchas populares por condiciones <em>extra-laborales <\/em>cuyo contenido de problematizaciones -pensiones, sanidad, educaci?n, desempleo, desobediencia frente a la ?deuda?\/saqueo, ligamen a la UE, distribuci?n de presupuestos, impuestos y tasas, gasto militar, despidos, bases militares hegemonistas en suelo espa?ol y el peligro que ?stas entra?an, reformas laborales dictadas desde Alemania y que rebajan la recaudaci?n sobre rentas de Capital, fraude fiscal monopolista, desfalcos y malversaciones pol?ticas, ausencia de modelo productivo, parasitismo e ?hipertrofia? de los aparatos burocr?ticos, dependencias creadas al pa?s por sus beneficiarios exteriores e interiores&#8230;-, es un contenido que no admite conciliaci?n con el orden existente v?a representaci?n sindical y beneficios subsidiarios obreros (a diferencia de lo que hemos visto en el terreno de empresa con respecto a los pactos sindicales).<\/p>\n<p>Identificamos la plusval?a como la fracci?n del Valor total generado que se acumula como Capital dinerario (para transformarse luego en otros tipos de capitales gracias a su re-inversi?n), es decir, plusval?a entendida como la fracci?n del Valor total generado que no es destinada a la reproducci?n social de la Fuerza de Trabajo (o Valor de la FT). Es evidente que, en el caso que me ocupa, la centralidad de la cuesti?n de la plusval?a ha estado consistiendo -y sigue consistiendo- en una cicl?pea operaci?n Pol?tica y jur?dica (lleg?ndose a la modificaci?n constitucional cuando hizo falta) cuya tramitaci?n ha venido agenciada a trav?s del Estado sirviente (con sus varias ramas territoriales) del Capital financiero-burs?til ?nacional? y exterior, del monopolismo de Estado europeo principalmente franco-alem?n, y por supuesto del Hegemonismo <em>yankie. <\/em>El blanco de extorsi?n, m?s all? de los salarios nominales (directos en n?mina), han sido los salarios ?reales? (salario nominal + salario indirecto + salario diferido + salario funcional\/materializado como provisi?n y mantenimiento de estructuras social-reproductivas y de servicios).<\/p>\n<p>No voy a enumerar los variopintos dispositivos que, en relaci?n a cada tipo salarial, est?n operando por nuestro saqueo y por transferir lo saqueado hacia las Potencias imperialistas y hacia sus est?magos dependientes\/agradecidos de la banca, del IBEX-35, de la casta de pol?ticos y de las burgues?as burocr?ticas. Lamentablemente, el lector lo sabe de sobra, desde el momento mismo en que recibe la factura del gas, o se enfrenta a la hipoteca, o piensa en su futuro como jubilado, o tiene que cerrar su tienda porque no hay resto salarial que fomente el consumo, o busca empleo en ?la playa de Europa? (que, como dijo cierto mandatario <em>yankie<\/em> durante una reuni?n de la llamada Comisi?n Parlamentaria OTAN, habr?a de valer ?nada m?s que para sol y para producir vinos?), o sufre un ERE del mismo monopolio al que el Estado espa?ol inyecta dinero, o muere sin llegar a ser operado mientras los fondos de inversi?n <em>yankies<\/em> van financiando la apertura de sus cl?nicas de salud, o intenta pagar la universidad ?p?blica?, o sufre el deterioro de la escuela ?p?blica? o se compra un bocadillo al 21% de IVA.<\/p>\n<p>Ante el p?treo aplastamiento de la vida social y de sus perspectivas, por parte de dicha contradicci?n principal pol?tica, a los sindicatos les pasa un poco como al protagonista de aquella pel?cula, quien empezaba literalmente a borrarse en cuanto desobedec?a alguna de las leyes rectoras de sus viajes a trav?s del tiempo. ?C?mo proceder a auto-ubicarse ?en escena??. ?Misi?n imposible?: en una exacta inversi?n del concepto hegeliano, podemos garantizar que el sindicato se <em>des-realiza. <\/em>El lector recordar? que, ?en los inicios de todo esto?, los sindicatos tuvieron una <em>reacci?n<\/em> freudianamente pueril: volcarse al m?ximo en ?ir a la suya? y en gritar m?s fuerte que la realidad de los procesos, a ver si consegu?an no o?rla ellos y, sobre todo, a ver si consegu?an disfraz?rsela a los obreros. Se pusieron a correr tap?ndose los o?dos y en huida hacia ?adelante?, pero resulta que, contrariamente al protagonista de aquella pel?cula, para impedir su propia des-realizaci?n el ?nico porvenir sindical es el pasado. Los sindicatos se pusieron a filmar una serie de videos ?c?micos? tratando de explotar, ante los ojos de ?los trabajadores?, la tan a?eja como manida contradicci?n entre ?el Empresario? (en abstracto) y el empleado (en abstracto).<\/p>\n<p>Las escenas filmadas, haciendo fuerte hincapi? en ridiculizar\/demonizar al empleador en abstracto, recreaban conflictos t?picos de trastienda, de oficina, de mostrador&#8230; El Capital burs?til espa?ol, por no hablar del Capital monopolista de Estado europeo, inversionista y exportador, tienen que desbrozar su terreno semi-colonial de toda competencia interna, o someterla a servirle como auxiliares insertas la estructura radial de empresas; para algo mantienen presupuestariamente a los sindicatos, quienes han de ganarse as? el sustento azuzando el apret?n de soga sobre la peque?a burgues?a y sectores de la burgues?a media.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo, este frente abierto de lucha de clases estaba expresando tambi?n intereses en primera persona profesados por los sindicatos estatales: debido a su posici?n subalterna en el Estado espa?ol, los sindicatos dependen de aquellos nichos de explotaci?n que les son delegados ?por sus mayores?; por ejemplo, de las transferencias peque?o-empresariales a la hora de disputarse cuotas de plusval?a centralizadas en las arcas de dicho Estado. Esto les lleva a concentrar su agresividad sobre ese foco.<\/p>\n<p>He ah?, en este ?ltimo factor, uno de los pivotes que ponen a girar la oposici?n y movilizaci?n sindicales frente a sucesivas reformas laborales recientes: dicha beligerancia no se debe a una vocaci?n de defensa de los derechos laborales ?en general?. Sino que se debe, por una parte, a los lesionados derechos y estatutos espec?ficos aristobreros, y, por otra parte, al hecho de que, buscando proporcionar algo de respiraci?n asistida a las PYMES (al fin y al cabo necesarias de ser mantenidas con la nariz un cent?metro por encima del fango como proveedoras a precios ?competitivos? de los Monopolios-matriz operantes en Espa?a), las reformas laborales las han desahogado un tanto de impuestos, y eso son malas noticias para el sindicato en lo que se refiere a su competencia por la absorci?n institucional de plusval?as. Vemos que tanto las necesidades sindicales y su compromiso de dependencia con la oligarqu?a ?nacional? y acreedores exteriores, como su propia esencia, determinante de su funcionamiento y de sus manifestaciones fenom?nicas, pasa, en el caso espa?ol, sin interseccionar con los intereses populares, <em>y se les opone<\/em>.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Toda esta traslaci?n de lo real hacia un plano meta-sindical <em>no<\/em> significa que los sindicatos est?n lo que podr?a decirse ?desistiendo? de movilizar y de canalizar el descontento popular hacia el ejercicio de una presi?n que pudiera servir para dejar relativamente mejor parados, del espolio del pa?s, a la aristocracia obrera y a su propio entramado burocr?tico (y para muestra de actitud beligerante, su presencia en la cumbre social que agrupa a m?s de 200 organizaciones). Los sindicatos procuran, as?, estar presentes en algunas de las movilizaciones populares o incluso abanderarlas; sobre todo en caso de aquellas que les afectan m?s directamente, a su clase y a ellos como aparato institucional:<\/p>\n<p>Despidos en el sector ?p?blico?, ?privatizaci?n? de empresas ?p?blicas?, recortes en las pensiones, merma del sistema de Convenios colectivos e impulso jur?dico del ?trato directo obrero-patr?n?, cambios de modelo contractual en el empleo administrativo, retirada del mantenimiento presupuestario a las estructuras -hospitales, centros docentes, universidades&#8230;- donde la aristocracia obrera tiene intereses directos de auto-mantenimiento posicional, de <em>status<\/em>, salarial, de prebendas y salarios en especie, etc.<\/p>\n<p>Contr?stese esta batalla sindical interpuesta en lo que se refiere a esas dimensiones espec?ficas -apel?ndose a la unidad, a los trabajadores, a la defensa de los derechos ?sociales?, al ?quieren acabar con todo?, a la izquierda, a la lucha contra el neo-liberalismo, etc.-, con la ausencia sindical en movilizaciones problematizadoras de ?asuntos que afectan sobre todo a otras clases?: desempleo, precariedad laboral, desahucios, carest?a de la vivienda, dictadura de la UE sobre cuotas de producci?n, especulaci?n europea sobre precios agr?colas, trato de agravio al peque?o comercio, terror policial, lumpenizaci?n de los barrios proletarios e inseguridad, desatenci?n a estructuras urban?sticas y servicios urbanos, etc.<\/p>\n<p>Ello por no hablar de la manifiesta hostilidad sindical hacia movilizaciones y movimientos (15-M, DRY, 25-S&#8230;), que, aunque ?todav?a? de formas no-realistas y des-organizadas, est?n ya apuntando expl?citamente al hecho de que la cuesti?n-llave de resoluci?n de la problem?tica vivida estriba en el car?cter de clase de la democracia\/dictadura (?qui?n est? organizado como Estado?, ?democracia de qui?nes y para qui?nes?, ?dictadura contra qui?nes?), sin importar que en uno u otro momento del proceso de lucha los convocantes puedan ?agarrarse? a subrayar uno u otro exponente aislado entre distintas dimensiones conformadoras de ?los males del Pueblo?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero el punto decisivo en relaci?n al descabezamiento de ese ariete laboralista es que, para el grueso de las cuestiones se?aladas que catalizan el desarrollo de respuesta popular, los sindicatos est?n condenados a un divorcio cada vez m?s acusado respecto del sujeto social en lucha.<\/p>\n<p>Ese arrinconamiento, marginalidad y a lo sumo papel como invitados de piedra, es un fen?meno que no tiene <em>fundamentalmente<\/em> que ver con un ?desenga?o sindical de masas? o con una actitud m?s o menos activista, m?s o menos temerosa y desmovilizadora, por parte de las direcciones sindicales. Tiene que ver con el hecho estructural de que los sindicatos no sirven para pugnar por condiciones extra-laborales ni para sellar sus victorias, dado que no pasan por el terreno de ?lo social? las potestades que les han sido dadas por la divisi?n del trabajo pol?tico en el Estado espa?ol (o, m?s bien, que los sindicatos se repartieron con <em>otros organismos<\/em> <em>pol?ticos<\/em> de clases terceras). Los sindicatos sencillamente no competen ni compiten en relaci?n a la mayor?a de cuestiones vitales que afectan al Pueblo, problematizadas crecientemente por el Pueblo y que unen al Pueblo en un frente que tendr? que hallar la siguiente verdad: la Soberan?a pol?tica frente al hegemonismo y sus imperialismos sat?lites es condici?n para ?lo social?. Puesto que ?salvo el Poder, todo es ilusi?n?.<\/p>\n<p>Los sindicatos han gozado de preeminencia e incluso de indiscutida hegemon?a como organismos canalizadores de conflicto inter-clase, no radicalmente debido a una cuesti?n de manipulaci?n y de ?ejercicio de ideolog?a? sobre el proletariado. Sino en mayor medida porque han sido ?rganos de centralidad <em>pol?tica<\/em>: han sido el aparato material que ha servido a la aristocracia obrera para disputar con clases terceras, anclada sobre su posici?n, junto a ellas, de clase pol?tica dominante (aunque por supuesto en subalternidad frente al Capital financiero-burs?til ?nacional? y por supuesto frente al Capital monopolista de estado franco-alem?n y estadounidense, tal y como est? vi?ndose en los presentes procesos). Y dicho aprovisionamiento aristobreril por v?a sindical desgranaba beneficios, gratitudes, compromisos, lig?menes y dependencias de un modo conc?ntrico a trav?s de sucesivas capas asalariadas a medio camino entre el epicentro pol?tico aristobreril y las masas proletarias hondas y profundas. Estas ?capas medias? dentro del proletariado, quedaban soldadas al seguidismo sindical o al menos a quedarse siempre suspirando en virtud de que los sindicatos ?por fin se movieran?, ?hicieran algo por ellos en uno u otro momento?, ?cambiaran sus Direcciones y sus l?neas de comportamiento?, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando la evoluci?n del dominio hegemonista e imperialista sobre Espa?a ha mermado el peso del polo imperialista espa?ol y ha densificado el peso del polo semi-colonial de la naci?n, hasta el extremo de que incluso para sectores amplios de la aristocracia obrera la cuesti?n relativa al Pueblo y a su revoluci?n pol?tica deviene la aut?ntica contradicci?n principal (y no es preciso que nos refiramos a capas aristobreriles en pura proletarizaci?n), en este preciso punto los sindicatos de Estado no tienen otro futuro que el de ir derritiendo como un azucarillo en te su otrora m?s o menos estable v?nculo de base social y enraizamiento en el conjunto interclasista del ?salariado?.<\/p>\n<p>Anteriormente a la mal-llamada ?crisis?&#8230;; anteriormente al abrupto salto cualitativo en la intensificaci?n y el desarrollo del saqueo imperialista a nuestro pa?s y al Pueblo que en ?l desarrolla vida y v?nculo social com?n desde hace siglos, las cuestiones ?inmediatas? centrales que afectaban tanto a aristocracia obrera como a magnas capas subyacentes del proletariado -o que esas clases se representaban como afectantes&#8230;- eran abordables y tratables desde el sindicalismo y la pol?tica sindicalista (no digo con ello, por supuesto, que fueran resolubles por estos medios). Se hablaba de democracia empresarial, de cursos de promoci?n, de ofertas para hacer carrera interna a cambio de comprometerse a empe?o laboral, de compra de acciones por la plantilla, de negociar vacaciones, de n?mero de pagas, de pre-jubilaci?n (no en el sentido actual), de disponer del abogado laboralista, de dietas, de revisi?n salarial (por sentado al alza, y luchando por equipararla al menos al IPC, cosa que, por otro lado, quedaba siempre muy lejos de la realidad).<\/p>\n<p>Por su parte, estaban agenciadas la cobertura social, la provisi?n, el paso existencial del trabajador asalariado por las estructuras social-reproductivas de modo que le quedara abierta a ?ste la ?posibilidad? de auto-reproducci?n posicional de clase (alentadora para el aristobrero, deprimente y enervante, asqueante, para el proletario; conservaci?n posicional y promoci?n para los privilegiados, condena para la prole del proletario, que as? deviene proletariado tal y como sus padres).<\/p>\n<p>Ahora en cambio, las capas proletarias subyacentes se deslizan con velocidad a trav?s de la pendiente que las conduce a asimilarse con el proletariado hondo y profundo. En las familias proletarias se habla de exclusi?n y, como m?nimo, de precariedad, de incapacidad para pagar las facturas de recursos indispensables en la vida diaria. Entre la aristocracia obrera se habla, en el fondo, y se exprese esto como se exprese, del fantasma del desclasamiento, cuando no tambi?n de precarizaci?n y, si no de desempleo, desde luego s? de <em>de-gradaci?n<\/em> laboral y reemplazo descendiente del empleo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Al hilo de lo dicho, pensemos en lo que sigue: Artur Mas est? protagonizando la triunfante ant?tesis respecto del laboralismo y de su condena <em>a re-pronunciarse sin fin, enclaustrado en su propio punto muerto bajo el alienado Olimpo del Poder<\/em>.<\/p>\n<p>Parece obvio el archi-repetido an?lisis que define a Mas de flautista encantador produciendo la amnesia masiva respecto de ?los problemas reales? tras el res?n musical nacionalista. Y, sin embargo, se trata de una falsa obviedad. El secreto del ?xito de Mas no estriba en haber volatilizado el proceso precarizador que sufrimos -por ejemplo a sus manos-, tras una cortina de humo hecha de pseudo-comunidad ?diferencial?, excitando as? el gregarismo, el orgullo patriotero y el idealismo del ?contigo pan y cebolla?.<\/p>\n<p>Por el contrario, Mas ha logrado situar <em>la cuesti?n Pol?tica<\/em> -de manera auto-encubridora y demag?gica, por supuesto- en el centro visible de un pretendido <em>contra-proceso ant?doto<\/em> a la depauperaci?n: aquello que anula la capacidad catalana ?anti-crisis?, es ?Espa?a?, monstruo de drenaje.<\/p>\n<p>He ah? la falacia: el rancio tema, negra leyenda, de ?la Responsabilidad espa?ola? retardataria ?de Catalunya?, y cuyo fisco apenas sin ?nos? dejar?a margen de recursos para la operatividad <em>amb ceny<\/em>. A pesar del clich? irracionalista en circulaci?n medi?tica, la base social seducida en Catalunya no conforma un reba?o de ni?os tontos <em>somnia tru?tes<\/em> al que se ha encandilado ?con los sentimientos?, ?los s?mbolos?, y la aventura del ?<em>tornar a comen?ar<\/em>?, tal y como el izquierdismo parece estar conceptualizando, en curiosa confluencia con los m?s reaccionarios voceros depreciadores del ser humano y de ?su intr?nseca y testaruda estupidez?.<\/p>\n<p>Artur Mas y CiU entonan su ?bingo! re-juvenecedor electoral en la medida que hacen promesa de desembarazar ?a la naci?n? respecto de la estructura de Poder interpuesta entre ella misma y su prosperidad. Claro est? que nos hallamos ante el embaucamiento de la gallina por la zorra, quien la deslinda del corral con promesas de mejor recaudo mientras se relame pensando en recibir su futuro trato privado de favor por mejor entregar la gallina a los lobos (UE e imperialismo anglo-sionista principalmente). Obvio que, mirado desde el an?lisis de las relaciones inter-clase, en Catalunya resulta descabellado ese entroncamiento con un sector del Pueblo, justo por quienes albergan m?xima responsabilidad en estar llev?ndole a malvivir un poco peor cada d?a en inter?s de la Caixa de Pensions, Seguros Adeslas, REPSOL, Banc de Sabadell, Gas Natural, Aig?es de Barcelona, Catalunya Caixa, Abertis, FECSA, Catalana Occident&#8230;<\/p>\n<p>Pero en modo alguno se trata por ello de un entroncamiento fraguado a base de ?irracionalismo de masas?. Sino, en cambio, cosechado a partir de una muy racional y l?gica resonancia: un espectro amplio entre el campo social dominado percibe cada vez con mayor claridad que lo Pol?tico con may?sculas es el ?terreno de juego? delimitador del curso de nuestra depauperaci?n -luego es plano de albergancia del viraje radical de ese curso. Ante el vac?o de organismo pol?tico-ideol?gico que dispute con el viejo poder, es precisamente un sector del viejo poder el que, en su disputa entre bastidores por ser mejor lacayo-sat?lite del Hegemonismo y habi?ndose ganado la apuesta y padrinazgo estadounidenses, formula <em>realizar<\/em> una ?alternativa? al <em>status quo<\/em> actual mucho m?s opresiva si cabe, pero que se formula (mentirosamente) en el <em>terreno verdadero. <\/em>Amplios sectores de las masas van volvi?ndose capaces de registrar dicho <em>terreno determinante de las condiciones de existencia <\/em>-al margen de c?mo se expliquen subjetivamente ante s? mismas esta correcta auto-ubicaci?n objetiva. Y ello por oposici?n a los obreristas, ?radicalmente? consagrados al seguidismo huelgu?stico, a cada fecha en que toca clamarle desde abajo a un Poder que obra y seguir? obrando seg?n <em>su ser olig?rquico<\/em>, nada presionable ni amenazable ?desde abajo? en abstracci?n del profesamiento expl?cito <em>de una vocaci?n de Poder<\/em>.<\/p>\n<p>En pleno orden del d?a masivo, pues, la cuesti?n del Poder, de momento para beneficio del nacionalismo vende-patrias, disc?pulo favorito de la burgues?a monopolista USA y de su FMI. Cuesti?n que nos augura aqu? en Catalunya tiempos de seguir cavando nuestra propia fosa.<\/p>\n<p>Miseria, cutrer?o y chovinismo mientras siga sin reconstituirse la alternativa que satisfaga <em>verdaderamente<\/em> al campo social dominado y que pueda sintetizarse con su lucidez pol?tica <em>latente<\/em>, aportando los contenidos ?para s? al ?nico terreno de fondo donde nuestro Pueblo -frente a <em>Wall Street<\/em>, Frankfurt, Berl?n, Bruselas, <em>la D?fense<\/em>, la Diagonal, la Castellana, Neguri&#8230;- se juega las ?condiciones sociales? en boga y, mucho m?s a?n, ha de jugarse su porvenir.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Toda esta <em>diversificaci?n y totalizaci?n vital<\/em> del aumento de la Tasa de Explotaci?n (trasvase de Valor salarial, de Fuerzas Productivas y de trabajo proletario objetivado como estructuras sociales, hacia las arcas de la finanza imperialista), significa que, al haber sido movida la realidad hacia una contradicci?n principal cuyo planteamiento de confrontaci?n trasciende cualquiera de las operatividades que fueron asumidas por el sindicato al haber ?ste devenido estatal con el cambio hist?rico al imperialismo, el sindicalismo queda autom?ticamente obsoleto, y las masas en desarrollo, en lugar de echar mano del mismo, lo apartan, le imputan ?no hacer nada para el Pueblo y s? vivir del Pueblo?, se le enfrentan, y reciben deserciones a diario de miembros del Pueblo que abandonan las filas sindicales.<\/p>\n<p>No se trata tan solamente de que los sindicatos sean disfuncionales ante las cuestiones abiertas, de cualidad socio-pol?tica: sin ir m?s lejos, el incluir siquiera en el capitalismo a una proporci?n nutrida de proletarios sin perspectiva de trabajar a menos que el pa?s rompa -y c?mo, sin una revoluci?n pol?tica popular- con el dictamen imperialista europeo al subdesarrollo por decreto de las Fuerzas Productivas propias, para iniciarse en cambio la producci?n de entramado industrial.<\/p>\n<p>Se trata, m?s radicalmente, de que los sindicatos del Estado tienen que comportarse como fuerzas contra-revolucionarias y, en el fondo, anti-populares, pues su auto-mantenimiento estructural es subsidiario -aunque lo sea contradictoriamente- de ese Capital financiero-burs?til espa?ol que tiene que vender el pa?s entero y a su Pueblo a trav?s de sus ejecutores pol?ticos privados, si es que desea tener las cuentas en paz con aquellos acreedores imperialistas financiero-estatales que han de permitirle continuar invirtiendo, acumulando y compitiendo. Las direcciones y cuadros sindicales lo saben, y saben que un cambio en el car?cter de clase del Estado es el ?nico proyecto susceptible de ?derribarles el palacio?.<\/p>\n<p>Por eso se les hiela la sangre en noches como la del 25-S, y callan como puercos ante el salvajismo policial: aunque harto defectuosa en sus mecanismos y conceptos, la noche del 25-S, y el movimiento popular que la protagoniz?, alumbr? pre?ada de un ideal de derribo del poder olig?rquico en pro de <em>la constituci?n<\/em> de poder popular, genuina condici?n Pol?tica de posibilidad resolutiva sobre las ?condiciones econ?micas, sociales y pol?ticas? en liza.<\/p>\n<p>Pero, en definitiva, la historia de nuestro pa?s no depara ya otro papel para los sindicatos de Estado -quedar por fin en clara evidencia como fuerzas reaccionarias-, ni para los sindicatos ?alternativos? o los sindicatos secundarios -tratar est?rilmente, ya con grotesca debilidad marginal, de apolitizar el curso pol?tico incipiente abierto, encerr?ndolo en el laboralismo. Con todo ello no hacen m?s que acentuar su antagonismo esencial con el Pueblo y con su lucha, cosechando tempestades disolventes desde fuera y desde sus propias filas. ?S?lo lo real es racional, y s?lo lo racional es real?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El bestiario del laboralismo realmente existente<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La problematizaci?n de condiciones inasumibles por el Estado imperialista espa?ol en un contexto de dependencia frente a imperialismos mayores, ponen sobre la mesa la cuesti?n del poder, o de que ?salvo el poder, todo es ilusi?n?, emergiendo paralelamente a la lucha laboral, y visibilizando para el proletariado que incluso la cuesti?n misma de su inserci?n empresarial y del desarrollo de su trabajo, se ordena y pauta desde la pol?tica. Ello acontece aunque el proletariado no sepa distinguir de qu? modo universal\/concreto abordar la pol?tica como cuesti?n de clase, y ni siquiera c?mo jerarquizar y valorar las contradicciones que atraviesan en uno y otro sentido el campo del poder pol?tico, o el nucleo de esto ?ltimo: la cuesti?n de distinguir el enemigo principal y consecuentemente de (auto)distinguir cu?l es el sujeto social transformador en la presente etapa de transformaci?n.<\/p>\n<p>En todo este juego de contradicciones pol?ticas sobre las que intervenir como clase organizada, no tiene lugar la lucha laboral. Esta, ni es necesaria en la racionalidad existente a romper y en la racionalidad alternativa cuyo camino abrir, ni es tampoco posible (pues sus viejos frutos no son ya recolectables bajo la escena de una lucha de clases pol?tica de aristocracia obrera).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>As? pues, el laboralismo dej? de ser real en su sentido hegeliano, y as? ha dejado tambi?n de ser racional para el proletariado, no importa lo desfocalizado que ?ste permanezca respecto de la cuesti?n del poder -y as? permanecer? sin la reconstituci?n del comunismo como fuerza ideol?gica.<\/p>\n<p>S? est? claro que el laboralismo no admite resurrecci?n: no lo van a resucitar todos los comunistas ?economistas? (por llamarles como Lenin en <em>?Qu? hacer?<\/em>), por muy que pierdan sus vidas un sinf?n de veces en sus deprimentes ?Misiones? a no menos deprimentes plantas empresariales.<\/p>\n<p>Tampoco van a resucitarlo los ?estudiosos? depreciadores del proletariado y del concepto de ?consciencia de clase?, quienes reprochan a nuestra clase ?no desarrollar consciencia ni lucha?. Y por supuesto que el proletariado no va a desarrollar ni <em>esa<\/em> consciencia ni <em>esa<\/em> lucha -obreriles-; problem?tica s?lo existente en los confusos y miserables callejones mentales que va poniendo por escrito el acad?mico idealista\/aborrecedor del obrero, de ?su (falta de) orgullo? y de su existencia. Y es que, en el fondo, y junto con el sindicalista, las dos especies sociales citadas conforman los ?nicos sujetos laboralistas realmente existentes: el ?comunista? economista haciendo infatigable proselitismo de unas ?luchas de empresa? que rara vez llegan a ser reales, y que en ese ?extraordinario? caso no fraguan m?s que una identificaci?n pseudo-comunitaria ?de empresa? proyectada contra el disfuncional directivo, Director o propietario que obstaculizar?an <em>el buen funcionamiento de la entidad<\/em>. ?Por otro lado?, distinguimos al ?estudioso? acad?mico, quien, guiado por su identitarismo obreril, se empe?a en hallar el mecanismo procesual sociol?gico desde el que re-insertar en los obreros ?su? identidad ?perdida? como si ella fuera la piedra filosofal desatadora de su tan a?orada imagen de ?lucha obrera?. Ello ?investigando? tanto el pol?gono industrial como la ?maravillosa? ?vida? obrera y sus ?entra?ables v?nculos? en barrios-<em>stock <\/em>proletarios<em>, <\/em>atestados de Fuerza de Trabajo sobrante a la oligarqu?a vende-patrias y desertizante, donde el promocionado ?cient?fico social? cree pisar de nuevo aquello que idealiza como ?comunidad?.<\/p>\n<p>Ni el ?comunista? economicista ni el sermoneador sobre la falta de auto-estima <em>obrera<\/em> que har?a al obrero ser inestimable, guardan la m?s m?nima relaci?n objetiva con las desazones proletarias, ni con sus dilemas, angustias, falta de perspectiva subjetiva y total ausencia de <em>perspectiva objetiva de porvenir desde la auto-focalizaci?n laboralista<\/em>, elemento, este ?ltimo, que rige distintivamente la inacci?n de clase, y que reclama de su superaci?n por v?a paralela alternativa (v?a pol?tica). Ninguno de ellos va a resucitar el laboralismo <em>en el proletariado; <\/em>pues, en palabras del padre de la Filosof?a dial?ctica contempor?nea, ?s?lo lo real es racional, y s?lo lo racional es real?.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"RIGHT\"><em>Dedicado a todos aquellos camaradas y fuerzas que combaten por la reconstituci?n ideol?gica y pol?tica del comunismo<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Irrealidad e irracionalidad del laboralismo Tamer Sarkis Fern?ndez &nbsp; &nbsp; Psicologismo laboralista: Del fetichismo del ?accionar? autom?tico, al irracionalismo y el racismo &nbsp; No pocas personas, colectivos y organizaciones tienen por costumbre prever cierta secuencia de multiplicaci?n, desarrollo e incluso articulaci?n y creciente compactaci?n de inusitadas luchas laborales en contextos precarizadores, imaginando un acoplamiento ?dial?ctico? 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