En estos días se está hablando mucho de injerencia humanitaria. EEUU, la ONU y la Unión Europea están pidiendo una intervención en Birmania para atender a la desvalida población afectada por el ciclón Nargis y supuestamente olvidadas por unos dirigentes que son calificados como criminales contra la humanidad por impedir que las potencias occidentales puedan operar libremente en el país para distribuir la ayuda humanitaria. Cualquier persona sensible apoyaría estas tesis, si un gobierno no cuida de sus gentes, es obvio que la comunidad internacional deberá hacerlo por encima de los poderes, todo antes de que mueran de inanición o de enfermedades, es lo que dicta la ética humanitaria.
Sin embargo, nadie en su sano juicio plantearía algo similar si en vez de la empobrecida Myanmar se tratara, por ejemplo, de EEUU en el momento que literalmente dejó abandonada a su suerte a miles de personas durante días tras las inundaciones provocadas por el huracán Katrina. Pero tratándose de un país pobre y más aún, de esos de la lista que el imperio tiene en el apartado de pendientes para montar una revolución espontánea con algún color del arco iris que aún tengan libre, nadie se extraña.
¿Cómo son tan malos esos dictadores birmanos? —se pregunta la opinión pública bienintencionada. Pues serán malos, pero no tontos. Y es que saben perfectamente que muchas ONGs están penetradas o incluso han sido creadas por servicios secretos de las potencias y que, entre sus funciones, están las de desestabilizar u obtener información sensible de aquellos países en los que operan. También saben qué significa bombardeo humanitario en el argot de los dirigentes de occidente. Por eso es normal que tengan ciertas prevenciones a la hora de permitir el libre tránsito de personas y prefieran, por ejemplo, que se use a los 27.000 voluntarios birmanos que trabajan para Cruz Roja y a los miembros de su propia administración pública. Es posible que ello no sea suficiente, que con casi dos millones de damnificados igual sea necesario contar con cierto apoyo humano externo. Es entonces cuando el gobierno birmano está en todo el derecho de seleccionar con quién quiere colaborar de manera estrecha y con quién quiere hacerlo de otra manera. Negarle esa facultad es tanto como exigirle una renuncia a la soberanía y eso es precisamente lo que está haciendo, seleccionar a países no hostiles para que sean los que proporcionen la ayuda sobre el terreno, tal es el caso de Tailandia, China, India u otros. Es evidente que países que pretenden derrocar a tu gobierno no sean bienvenidos de ninguna manera, ni de uniforme caqui, ni de blanco y con alitas. ¿Cómo lo veis?





Acabo de encontrar un texto sobre el tema aquí, mucho más trabajado y profundo que el breve que precede este comentario.
juanlu , solo el monto de la ayuda de ee uu a birmania ya mueve a risa .en medio de una cruel tragedia q esta pasando el pueblo birmano , los yanqees solo pueden ayudar a los familiares de casi 100 mil personas , muertas o desaparecidas con 3, 5 millones de dolares …¿escuchaste alguna vez q se lo metan en el culo ?por el asunto q sea ….te das cuenta del desprecio q los yanqees sienten por los pueblos , y si no le son afines ,ni hablar .ahora bien , el gobierno birmano deberia ser mas avispado y dejar q los paises con los q simpatiza ,colaboren con extremada urgencia y rapidez .la secretaria rice dice q la ayuda no tendria motivaciones politicas ….¿acaso las ayudas humanitarias tubieron alguna vez ese proposito miserable ?….
Que miedo me da cuando el Imperio se pone la careta de salvador!!! Quizá deberíamos empezar pedirle explicaciones a los americanos sobre la tecnología capaz de modificar el clima, y destrozarnos la ionosfera de paso, que tiene su base central en Alaska, el proyecto HAARP, y que lleva operativa unos cuantos años…
http://www.bibliotecapleyades.net/sociopolitica/sociopol_weatherwar03.htm
http://www.bibliotecapleyades.net/haarp/esp_HAARP_18.htm
Un saludo.
He leído algo sobre HAARP y la verdad es que da como bastante miedo…
¿Cuantas catástrofes han ocurrido en el sudeste asiático en los últimos treinta años?. No lo sé a ciencia cierta, pero supongo que por una cuestión probabilistica más de una. ¿De cuántas hemos oído hablar?, yo de pocas.
Sí es cierto que el aumento exponencial de población en estos países, sobre todo en las zonas costeras, hace que un tifón o un tsunami tengan consecuencias aun más desastrosas que hace un tiempo, también es verdad que países como Japón, que sufre anualmente varios terremotos y tsunamis importantes, cuenta a las víctimas con los dedos de una mano. Respecto al desastre en si lo que mata es sobre todo la pobreza.
Pero a lo que iba es que es evidente que existe algo por este inusitado interés por la zona. Ya se habló de algo de esto cuando el tsunami del ¿2005?. La ecuación es fácil, aprovechar cualquier oportunidad para situar primero a las tropas «humanitarias» y luego a las reales en la zona. ¿Por qué ahora?, pues creo que la respuesta es otro país que ha sufrido otra catástrofe, China.
Saludos