Es normal el cabreo que tienen los ultracentristas. El que la Real Academia Española de la Lengua haya incluido entre los vocablos del castellano la combinación matrimonio homosexual les priva de uno de los argumentos más manidos contra el reconocimiento, con todos los derechos, de las uniones de dos personas del mismo sexo. En su cruzada divina, se agarraban al diccionario con todas las fuerzas como si de la propia Biblia se tratase y ya se les ha jodido uno de sus textos sagrados. Es lo que tienen los libros que se actualizan con el paso del tiempo, que no les vienen bien a aquellos que viven anclados en la más remota antigüedad.
Lo que es más curioso es que se agarraban a unas simples palabras latinas (matris munium) que sólo hacían referencia a la mujer en cuanto a madre y nada más, por lo que, etimológicamente, cabrían otros tipos de familias como las que se ven en otras culturas y no sólo la que ellos llaman «tradicional», la reconocida por la ortodoxia cristiana. La insistencia en luchar contra las leyes que reconocen el matrimonio de personas del mismo sexo tiene paralelismos con la imposición de la sharía como fuente del derecho que tanto suelen denostar ellos mismos cuando sus homólogos musulmanes integristas llegan al poder. Entonces los tildan de medievales, de dictadores… A ver si nuestros ultras se aplican el cuento y dejan de querer imponer los principios morales de su cristianismo al resto de la sociedad. Hay muchas formas de organizar la vida personal o familiar, todas ellas lícitas si no hacen daño a nadie y se adoptan en libertad, que no tienen que estar discriminadas por las leyes terrenas. Si los curas no quieren bendecirlas en sus iglesias, allá ellos, pero que dejen en paz a los que no pisamos sus garitos.
Y a aquellos que opinan que, si el Constitucional falla en contra del matrimonio homosexual tras el recurso impuesto por el Partido Popular, la RAE tendrá que dar marcha atrás en el reconocimiento de esos vocablos, decirles que no tienen ni idea de cómo funcionan las cosas. Sea legal o ilegal, el matrimonio homosexual es un hecho en nuestro país y en varios países de Latinoamérica, su denominación ya forma parte de nuestro acervo lingüístico y eso es lo que la Academia bendice, pese a quien pese.
pobre caverna…
El Tribunal Constitucional avalará la ley que regula el matrimonio homosexual
Con el transcurrir del tiempo y el cambio de la sociedad cada vez van a ir pasando este tipo de cosas y la sociedad tienen que aceptarlo asi esten de acuerdo o no