Los gobiernos de los 54 pases que colaboraron con la CIA estableciendo prisiones secretas en su territorio tras los atentados del 11-S, incluso permitieron el secuestro de sus propios ciudadanos, opinan los expertos.

Obviamente los 54 pases que han colaborado en los vuelos de la muerte dela CIAhan sido cmplices de encubrimiento o cmplices de las torturas, secuestros, detenciones ilegales y de permitir incluso el secuestro de ciudadanos propios en aras de una guerra del terror que se demostr absolutamente falsa y ms bien un pretexto para atacar y conquistar pases y robarles sus recursos naturales, afirm el analista internacional, Juan Luis Gonzlez Prez.

Segn un informe de la organizacinOpen Society Justice Initiative(OSJJ), existen pruebas de que casi una cuarta parte de los gobiernos del mundo, y Espaa incluida, ofreci secretamente su apoyo al gobierno del entonces presidente estadounidense George W. Bush.

Bush autoriz “ejecuciones extrajudiciales” -el traslado de personas sin el debido proceso- para permitir que las agencias de inteligencia estadounidenses y de otros pases interrogaran a los supuestos extremistas, al margen de las garantas existentes enEE.UU.

LaOSJJindic que, segn la evidencia recogida, las formas de asistencia abarcaron desde albergar prisiones de la CIA, interrogar sospechosos, abrir el espacio areo para vuelos secretos o la cooperacin con los servicios de inteligencia.

Texto completo en:http://actualidad.rt.com/actualidad/view/85843-cia-eeuu-espa%C3%B1a-prision

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2 Comentarios

  1. Hola compa, vlv a la wed despues de mucho tiempo y cuando entr a tu portal para ver esta nota me encontre con la actualizacin que hiciste de la pagina, la verdad, te felicito hermano, qued muy buena.
    Abrazo

  2. Guerra contra el terror para siempre

    por Pepe Escobar

    La guerra contra el terrorismo internacional, la ltima doctrina del Pentgono engendrada en la era del presidente estadounidense Bush, es la constitucin de una armada de mercenarios fanticos religiosos fundamentalistas que han contado desde el inicio con el apoyo de la CIA y otros servicios secretos occidentales. Su objetivo: generar caos, como lo hacen actualmente en Siria, ser el espantapjaros que necesita el imperialismo neocolonial en bsqueda de recursos naturales para tener la cobertura necesaria para intervenir militarmente, posicionarse geopolticamente y controlar las fuentes.

    RED VOLTAIRE | 2 DE FEBRERO DE 2013

    Columna de vehculos militares franceses avanzando en territorio africano de Mali.
    Y el ganador del scar a la Mejor Secuela de 2013 es La Guerra Global contra el Terror (GGCT), una produccin del Pentgono. Que abandonen toda esperanza todos los que pensaban que el asunto se haba acabado con la eliminacin cinematogrfica de Gernimo, tambin conocido como Osama bin Laden, reducido a un cameo fugaz en la cinta de justificacin de la tortura Zero Dark Thirty.

    Ahora es oficial proveniente de la boca del len, el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey, y debidamente publicado en el sitio de AFRICOM, la filial africana armada del Pentgono. Basta de al Qaida histrico oculto en algn sitio en los Waziristanes, en las reas tribales de Pakistn; ahora le toca a al Qaida en el Magreb Islmico (AQMI). En boca de Dempsey, AQMI es una amenaza no solo para el pas de Mali, sino para la regin, y si no es encarado, podra convertirse en una amenaza global.

    Con Mali elevado ahora a la condicin de amenaza para todo el mundo, se prueba que la GGCT ser indefinida. El Pentgono no ironiza; cuando, a principios de los aos 2000, los guerreros de poltrona acuaron la expresin La Guerra Prolongada, realmente queran decirlo.

    Incluso bajo la doctrina de direccin desde atrs del presidente Obama 2.0, el Pentgono apunta inequvocamente a la guerra en Mali, y no solo a la guerra en las sombras [1]. El general Carter Ham, comandante de AFRICOM, ya opera bajo la suposicin de que los islamistas en Mali atacarn intereses estadounidenses.

    Por lo tanto, estn enviando los primeros 100 consejeros militares estadounidenses a Nger, Nigeria, Burkina Faso, Senegal, Togo y Ghana, las seis naciones miembros de la Comunidad Econmico de Estados Africanos Occidentales (ECOWAS) que formarn un ejrcito africano encargado (por las Naciones Unidas) de reconquistar (invadir?) las partes de Mali bajo la influencia islamista de AQMI, su faccin disidente MUJAO y la milicia Ansar ed-Dine. Ese mini-ejrcito africano, por supuesto, es pagado por Occidente.

    Los estudiosos de la Guerra de Vietnam sern los primeros en notar que el envo de consejeros fue el primer paso del siguiente cenagal. Y dejando a un lado una irona definitivamente no “pentagnica”, EE.UU. entren durante los ltimos aos a soldados malienses. A su debido tiempo muchos de ellos desertaron. En cuanto al capitn Amadou Haya Sanogo, esplndidamente entrenado en Fort Benning, no solo dirigi un golpe militar contra un gobierno elegido de Mali, sino que tambin cre las condiciones para el auge de los islamistas.

    Nadie, sin embargo, presta atencin. El general Carter Ham est tan excitado ante la perspectiva de que AFRICOM acumule ms actuaciones que Led Zeppelin en su apogeo, y que l mismo adquiera un estatus de salvador icnico (Carter de frica?), que est confundiendo sus datos. [2]

    El general parece haber olvidado que AFRICOM y la OTAN apoyaron (y armaron) irremediablemente a los rebeldes de la OTAN en Libia que fueron la vanguardia combativa en la guerra contra Muamar Gadafi. El general sabe que AQMI tiene mucho dinero y muchas armas.

    Pero cree que los que abandonaron Libia y se llevaron sus armas, eran mercenarios pagados por Gadafi, y que muchos de ellos provenan del norte de Mali. No, general, no eran mercenarios de Gadafi; en su mayora eran rebeldes de la OTAN, los mismos que atacaron el consulado de EE.UU., en realidad una estacin de la CIA, en Bengasi, los mismos que viajan a Siria, los mismos que andan sueltos por todo el Sahel.

    Qu se propone Argelia?

    En el momento justo, el primer ministro britnico David Cameron oy la Voz de su Amo, y anunci que la intervencin en Mali durar aos o incluso dcadas. [3]

    Este martes, la creme de la creme del establishment de los servicios de inteligencia britnicos se rene para planificar nada menos que una guerra pan-Sahara/Sahel, para la cual quieren otra coalicin de los dispuestos al estilo de Bush. [4] Por el momento, la participacin britnica significa an ms consejeros en las acostumbradas categoras de cooperacin militar y entrenamiento de seguridad, mucho dinero y, por ltimo pero no menos importante, Fuerzas Especiales en modo de guerra en las sombras.

    Todo el escenario llega completo con otro providencial Gernimo: Mokhtar Belmokhtar, alias El Inatrapable (por lo menos para la inteligencia francesa), el lder del MUJAO que fue el cerebro del ataque al campo de gas In Amenas en Argelia.

    No habremos visto esta pelcula? Claro que la vimos. Pero ahora es oficial Mali es el nuevo Afganistn (como ya inform Rebelin en Arde, Mali, arde, Mali, el Afganistn africano el 21 de enero de 2013). Dice Cameron: Tal como tuvimos que enfrentarnos en Pakistn y Afganistn, el mundo tiene que unirse para enfrentar esta amenaza en el Norte de frica. Correcto: Belmokhtar ya est ensayando para su aparicin en un cameo en una secuela de Zero Dark Thirty.

    De modo que ahora est claro dnde se ubica la relacin especial anglo-estadounidense de Pentgono/Africom/inteligencia britnica con los franceses bajo el presidente Franois Hollande, reconvertido en seor de la guerra, dirigiendo momentneamente el camino hacia la Operacin Cenagal Africano. Crucialmente, nadie en la Unin Europea, aparte de los britnicos, est suficientemente loco como para seguir los pasos del seor de la guerra Hollande.

    En comparacin, lo que definitivamente no est claro es dnde se ubica la clave de esta ecuacin Argelia desde el punto de vista de la GGCT occidental.

    El hecho nmero uno es que el nuevo Gernimo, Belmokhtar, y su Brigada Mulathameen (Los enmascarados), cuyo Batalln firmado en sangre atac en Argelia como un subgrupo, goza de vnculos extremadamente confortables con la inteligencia secreta argelina. En cierto modo, esto podra verse como un remix de la relacin entre los talibanes y al Qaida histrica con el Servicio de Inteligencia Interservicios (ISI) paquistan.

    La reaccin ultradura de los militares argelinos al ataque islamista era predecible (es lo mismo que hicieron en los aos noventa en su guerra interna contra el Frente de Salvacin Islmico): No negociamos con terroristas; los matamos (junto con numerosos rehenes). Lo hacemos solos, sin extranjeros entrometidos, y preferimos una censura total de la informacin.

    No es ninguna maravilla que este modus operandi haya provocado un rosario de levantamientos de cejas en la relacin especial anglo-estadounidense. De ah, la conclusin de Washington y Londres: no podemos confiar en los argelinos. Nuestra GGCT el captulo Sahara/Sahel se librar sin ellos. Tal vez, incluso contra ellos.

    Un factor serio que complica las cosas es que los cerca de 40 islamistas (incluidos libios, sirios y egipcios) cruzaron por lo menos 1.600 kilmetros de desierto y llegaron de Libia, no Mali. Tenan que contar con proteccin seria cualquier cosa desde inteligencia suministrada por una potencia extranjera a argelinos cualificados y bien informados. Los rehenes hablaron de secuestradores con acento norteamericano (incluyendo a un canadiense al que Reuters ha llamado Chedad) y todos ellos saban exactamente dnde se encontraban los extranjeros dentro del complejo. [5]

    El profesor Jeremy Keenan de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos en Londres lo ubica en trminos de una operacin de bandera falsa argelina que fue por mal camino. [6] Argel puede haber querido sealar a Occidente que los bombardeos franceses en Mali seran inevitablemente contraproducentes; pero luego Belmokhtar trastoc todo el asunto ya que estaba furioso porque se haba permitido a los franceses que utilizaran el espacio areo argelino para bombardear Mali. En cierto modo, podra verse como otro remix de la revuelta de los talibanes contra el ISI.

    La opinin pblica argelina siente profundas sospechas, por decir lo menos, de los motivos de todos los protagonistas, incluidos el gobierno argelino y especialmente Francia. A continuacin cito una muestra fascinante. Vale la pena citar in extenso esta perspectiva, de un profesor de ciencias polticas, ya que resume claramente la conduccin francesa en el nuevo captulo de la GGCT.

    En una entrevista con el peridico en idioma francs Le Soir dAlgerie, el profesor de ciencias polticas Ahmed Adimi describe la intervencin como un intento de debilitar Argelia y un paso en un plan para la instalacin de fuerzas en la regin del Sahel. La tesis de Adimi es que Francia ha trabajado durante aos para desestabilizar el Sahel como medio para fortalecer su posicin geopoltica.

    Cuando se le pregunta si la operacin francesa en Mali era consistente con la resolucin 2085 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, Adimi declara que la resolucin no plantea un gran problema de por s. Las potencias occidentales la han utilizado para intervenir y adoptar resoluciones a fin de justificar sus operaciones militares. Esto ya ha pasado en Irak. De hecho, la operacin francesa puede parecer legal ya que tiene lugar a pedido del presidente en funciones de Mali. Sin embargo, es importante recordar que el actual gobierno lleg al poder en un golpe. Respecto a la intervencin, era ciertamente predecible pero los franceses han precipitado las cosas. [] Esos grupos terroristas estn siendo manipulados por potencias extranjeras, y sigue argumentando que se permiti que esos grupos pasaran al sur a Konna como medio para justificar la intervencin francesa.

    Adimi argumenta que los argelinos han estado haciendo sonar la alarma sobre la situacin en el Sahel en general. Ahmed Barkouk y yo mismo hemos organizado varios seminarios sobre este tpico. Discutimos el papel de Francia y su compromiso en la regin. Francia fue la que estuvo tras la creacin del movimiento por el Azawad, y hablo ciertamente de la organizacin poltica y no del pueblo de Azawad, que tiene derechos como comunidad. Los franceses saban que su intervencin en Libia llevara al retorno de los militares tuaregs favorables a Gadafi a Mali. Tambin planificaron la entrega de las provisiones de armas libias a lo largo del Sahel. Ese proyecto es transformar la regin en un nuevo Afganistn, el resultado de una planificacin a largo plazo.

    Tariq Ramadan, en un artculo devastador, [7] tambin desenmascara a Pars, haciendo la conexin entre la dudosa intervencin humanitaria de Sarkozy en Libia y el actual impulso de Hollande por proteger a un pas amigo, todo combinado con la hipocresa de dcadas de Francia a la que no le importa en lo ms mnimo el sufrimiento de el pueblo bajo diferentes dictaduras africanas.

    Pero el scar al Mejor Guin Hipcrita ciertamente va para la actual preocupacin francesa-inglesa-estadounidense de que Mali pueda ser el nuevo campo de juego de al Qaida, cuando los principales campos de juego son en realidad el norte de Siria apoyado por la OTAN (hasta la frontera turca), el norte de Lbano y la mayor parte de Libia.

    Sigamos el oro y sigamos el uranio

    Incluso antes de que sea posible analizar enteramente la mirada de ramificaciones muchas de ellas imprevistas de la GGCT expandida, hay dos frentes que deben ser cuidadosamente observados en el futuro cercano. Por lo tanto sigamos el oro y sigamos el uranio.

    Sigamos el oro. Numerosas naciones tienen lingotes de oro depositados en la Reserva Federal de Nueva York. Incluyen, fundamentalmente, Alemania. Recientemente, Berln comenz a pedir que se le devuelva su oro fsico, 374 toneladas de la Banque de France y 300 toneladas de un total de 1.500 toneladas de la Reserva Federal de Nueva York.

    Adivinad lo que dijeron esencialmente los franceses y los estadounidenses. No tenemos oro! Bueno, por lo menos ahora mismo. Tardar cinco aos hasta que el oro alemn en Francia sea devuelto, y no menos de siete aos para el alijo en la Reserva Federal en Nueva York. Resultado final: tanto Pars como Washington/Nueva York tienen que presentar como puedan el verdadero oro fsico.

    Y ahora Mali encaja maravillosamente. Mali junto con Ghana representa hasta un 8% de la produccin global de oro. De modo que si alguien est desesperado por conseguir el artculo genuino oro fsico tiene que controlar Mali. Imaginad si todo ese oro cayera en manos de China. Ahora sigamos el uranio. Como sabe cualquiera que se haya interesado por el caso del xido de uranio de Nger antes de la invasin de Irak, Nger es el cuarto productor de uranio del mundo. Su mayor cliente es sorpresa! Francia. La mitad de la electricidad de Francia proviene de la energa nuclear. Sucede que las minas de uranio en Nger estn concentradas en el noroeste del pas, en la cadena occidental de las montaas de Air, muy cerca de la frontera maliense y una de las regiones bombardeadas por los franceses.

    El tema del uranio est ntimamente conectado a sucesivas rebeliones de los tuaregs; hay que recordar que, para los tuaregs, no existen fronteras en el Sahel. Todas las recientes rebeliones de los tuaregs en Nger ocurrieron en tierras del uranio, en la provincia Agadez, cerca de la frontera de Mali. De modo que, desde el punto de vista de los intereses franceses, imaginad la posibilidad de que los tuaregs logren el control de esas minas de uranio y comiencen a hacer negocios con China. Pekn, despus de todo, ya est presente en la regin.

    Todo este crucial tejemaneje geoestratgico, Occidente combatiendo a China en frica, con AFRICOM ayudando al seor de la guerra Hollande mientras adopta la perspectiva de la Guerra Prolongada, realmente invalida el sndrome de la repercusin negativa. Es impensable que los servicios de inteligencia britnicos, franceses y estadounidenses no hayan previsto las ramificaciones negativas de la guerra humanitaria de la OTAN en Libia. La OTAN estuvo ntimamente aliada con salafistas y salafistas-yihadistas, temporalmente reconvertidos en combatientes por la libertad. Saban que Mali y todo el Sahel estaran posteriormente repletos de armas.

    No, la expansin de la GGCT al Sahara/Sahel ocurri intencionalmente. La GGCT es el regalo que sigue rindiendo; qu podra superar a un nuevo teatro de guerra para el complejo industrial-militar-de seguridad-de contratistas-de medios franco-ingls-estadounidense?

    Oh, s, tambin hay que tener en cuenta ese pivoteo hacia Asia. Uno dara un dedo extrado al estilo islamista para saber cmo y cundo tendr lugar el contragolpe de Pekn.

    Pepe Escobar

    Fuente: Asia Times Online, 23 de enero de 2013.
    Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens.

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