El Partido Popular, contra el progreso tecnológico energético

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No es nada nuevo que algunos partidos políticos —aunque mucho más el Partido Popular— más que defender los intereses generales, son rehenes de intereses de clase e incluso de las grandes corporaciones que les pagan las elecciones o los sobresueldos millonarios a sus dirigentes. En el caso de las eléctricas, es bien conocida la existencia de una puerta giratoria desde los partidos mayoritarios hasta los consejos de administración de las grandes empresas del sector para asegurar retiros dorados  a la casta dirigente cuando abandonan los años de carrera al servicio a la ciudadanía.

Es en este contexto en el que debe analizarse el segundo borrador del Real Decreto de Autoconsumo presentado por el Ministerio de Industria días atrás. Muchos estábamos esperanzados en que, a pesar de la manifiesta subordinación del PP al lobby eléctrico, el progreso tecnológico es un hecho incontestable y legislar contra él, no sólo es una estupidez, sino que además, su efectividad a largo plazo va a ser absolutamente nula. De promulgarse el Decreto tal y como lo conocemos, sólo va a servir para retrasar lo inevitable, la adopción del autoconsumo instantáneo para reducir la factura eléctrica mediante el uso de solardomésticos, paneles solares conectados a la red eléctrica para reducir nuestra dependencia de las fuentes contaminantes de energía.

Huelga ahondar en la abundancia  de horas de sol en nuestro país, especialmente en el sur, donde no es extraño ver estadísticas de más de 3.000 horas al año. Lo que es de vergüenza es que el Partido Popular, no sólo no esté haciendo nada por fomentar las energías limpias, sino que esté poniendo todo el interés en acabar con el desarrollo y la implantación de las energías renovables, provocando la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo y la consolidación de un sector industrial con indudable capacidad innovadora y exportadora. Nuestro país fue bastante pionero en propiciar un cambio de modelo energético mediante el desarrollo de la energías solar y eólica que la derecha se ha encargado de frenar a marchas forzadas e incluso de revertir en la medida de lo posible en los últimos meses. A las personas que nos preocupan las cuestiones ambientales sólo nos resta la esperanza europea para que castigue al gobierno español y le obligue a mirar al futuro y no a anclarse en sistemas y tecnologías del pasado, en modelos energéticos obsoletos y en la obsesión con el déficit de tarifa, un timo global de la estampita que no cesa de aumentar y nos tragamos sin rechistar aún pagando una de las electricidades más caras de Europa a pesar de que somos uno de los países más pobres de la eurozona. No podemos dejar de imaginar que, bajo todo este tinglado, haya alguien que se lo está llevando calentito con la connivencia del poder político, somos así de mal pensados, qué le vamos a hacer…

Lo que es increíble es que en poco más de un año, el partido popular esté reforma tras reforma, intentando favorecer a la industria eléctrica en detrimento de la población con moratorias a las subvenciones, con recortes a las ayudas a la implantación de las renovables o con gravámenes directos como es el caso que nos trae a colación.

Hace poco defendía en esta tribuna la verdadera revolución que está por venir, con o sin permiso del PP, el autoconsumo eléctrico instantáneo. En pocas palabras, se trata de instalar en viviendas o comunidades de estas paneles solares que pueden enchufarse a la red interna de forma que nuestros hogares consuman en primer lugar la energía producida por ellos, obteniendo el resto de la necesaria para el funcionamiento de los hogares de la red externa. En el caso de que la producción supere a las necesidades del momento, el sobrante es enviado al exterior y podrá ser usado por cualquier otro consumidor al que la empresa suministradora cobrará debidamente. Hasta aquí todo normal, con la enorme dependencia exterior y con el déficit de la balanza de pagos por la necesidad de importación de hidrocarburos que tiene nuestro país, cualquiera puede pensar que el deber político es fomentar este tipo de prácticas, que justamente alcanzaba en estos tiempos un nivel de rentabilidad derivada de las mejoras tecnológicas y del elevado precio de la energía.

¿Qué persigue el PP con su reforma anunciada mediante Decreto? Básicamente puede resumirse en torpedear el autoconsumo para alargar los periodos de amortización económica de las instalaciones una media de cinco años. Lo pretenden hacer de varias maneras, para empezar, considerando el sobrante de la energía que los sistemas domésticos producen en determinadas horas en un desinteresado regalo a las eléctricas, no como en otros países donde se paga hasta cuatro veces el precio de compra para fomentar la producción individual. En las políticas de balance neto anual se analiza lo consumido —y pagado por adelantado— y los excesos de producción vertidos a la red y se establece una compensación por las eléctricas hasta el usuario pactando una cifra que puede variar desde lo mismo que éste paga por la compra de energía a las empresas, hasta varias veces su valor dependiendo de la sensibilidad ambiental del gobierno que legisla. Con la derecha cavernaria que nos gobierna eso no será así, ya sabemos hacia dónde apunta el ancho del embudo, nunca para la ciudadanía y siempre para las empresas…

Pero eso no es todo, es mucho peor, el Real Decreto contempla el «peaje de respaldo», una especie de gravamen que pretende penalizar a quienes decidan montar  paneles solares fotovoltaicos o minieólicas para contribuir solidariamente a frenar la contaminación y el efecto invernadero, lo que se llama generación distribuida. Lo peor es que la norma lo dejará abierto —con la inseguridad jurídica que ello conlleva— para permitir aumentarlo cuando la eficiencia y el abaratamiento de los paneles solares los haga más rentable económicamente y los pueda convertir incluso en un apetecible producto financiero que impulse su instalación pagándola con el ahorro generado en la factura eléctrica. Cuando esto ocurra, la derecha se encargará de subir el peaje para seguir poniendo palos en las ruedas de las renovables y garantizar las ganancias de las eléctricas. ¿Cómo puede obligarse a pagar por la energía limpia producida y regalada a las eléctricas cuando no se ha consumido en casa? Creo incluso que la norma puede ser manifiestamente ilegal. ¿Cómo puede obligarse a pagar peajes a instalaciones ya existentes antes de la promulgación de este Real Decreto?

Puede pensarse que lo que nos queda desde abajo es retomar la guerrilla solar, ir a una tienda especializada, comprar unos pocos paneles plug and play, de esos sin instalación, enchufarlos a cualquier enchufe de la casa y conectarnos al sol. Sin embargo, la cosa conlleva unos riesgos porque la normativa prevé un régimen sancionador absolutamente desproporcionado. Por ejemplo,  no inscribirse en el registro de autoconsumidores creado a tal efecto conllevaría una falta “muy grave”, tipificada en el anteproyecto con una sanción que podría llegar hasta los 60 millones de euros. Todo ello por contribuir a mejorar el planeta… alucinante.

Es obvio que el Partido Popular está legislando unicamente para salvaguardar los enormes beneficios de las compañías eléctricas, aun manteniendo los costos ambientales de las energías convencionales, el déficit de la balanza de pagos que lastra a nuestra economía y el alto coste de la energía que se paga en nuestro país, que detrae recursos que bien podría dedicarse a incrementar el depauperado consumo interno. Una irresponsabilidad más para un gobierno bajo sospecha que hace meses que debía haber dimitido por múltiples razones. Pero, como en tantas otras materias, aunque el PP vaya en contra del progreso humano y de las tendencias tecnológicas, no se pueden poner puertas al mar. La generación distribuida está aquí para quedarse. Por más que nos digan que la tierra es cuadrada, no podrán parar el cambio de modelo que han supuesto las mejoras en la eficiencia de las placas fotovoltaicas y un abaratamiento cercano al 80%. El encarecimiento permanente que sus políticas antisociales provocan en la tarifa final que paga el consumidor, paradójicamente, va a ser el mejor aliado del despliegue renovable doméstico futuro.

2 Comentarios

  1. Los consumidores dicen que el nuevo impuesto al autoconsumo energético les aboca a la economía sumergida
    La reforma del sector eléctrico que ha llevado a cabo el Ejecutivo penaliza la generación a través de placas solares y otras tecnologías renovables para consumo propio.

    El impuesto (peaje de respaldo) que introduce el Real Decreto al autoconsumo y la subida de los costes fijos en el recibo de la luz disparan los plazos de amortización de las instalaciones para producción y consumo de energía propia.
    Las empresas instaladoras señalan que desde que se anunciaron las nuevas medidas, el sector se ha paralizado.

    Juan Cruz Peña Pérez
    07/08/2013 – 20:00h

    Con el nuevo reparto de costes de la factura de la luz, que sube en la parte fija y baja en la variable, se penaliza directamente la eficiencia energética. El consumidor preocupado por no gastar mucha electricidad ya no ahorrará tanto en su recibo. Esta nueva medida anunciada por el Ministerio de Industria que castiga el ahorro contrasta con otro Real Decreto, de 5 de abril, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios y que obliga a pasar una serie de requisitos a los propietarios de las viviendas para ahorrar energía.

    Ante las constantes subidas en la factura de la luz de los últimos tiempos, más del 70% en seis años, muchas personas optaron por instalar en el techo de sus casas o de sus pequeños negocios placas solares que generaran electricidad y ahorrar parte de la factura. Ahora estas mismos usuarios están pensando muy seriamente en declararse insumisos o directamente desenfucharse de la red.

    Es el caso de Ricard Jornet, un empresario hostelero que apostó por el autoconsumo instantáneo y la eficiencia en su restaurante Lasal del Varador, en Mataró. Fue el primer proyecto solar en toda Europa viable sin primas ni ayudas de ningún tipo. Con motivo de la Feria Intersolar de Munich, el pasado 19 de junio, recibió el premio al mejor proyecto solar por la instalación de autoconsumo solar de 8 kilovatios. Un mes después, y tras la reforma del Gobierno, Jornet dice «verse obligados moralmente a de devolver el premio ya que con el nuevo Real Decreto que va a entrar en vigor ya no son rentables”.

    Con las placas solares que instaló en el techo de su local podía permitirse bajar los precios de su carta gracias a la ventaja competitiva respecto al resto de restaurantes de la zona que le proporcionaba el ahorro conseguido en la factura de la luz. «Personalmente creo que se puede apostar por la ecología dentro de la economía» comenta Fornet «nos beneficia a nosotros que ahorramos, beneficia al cliente que disfruta de mejores precios y además contribuimos a mejorar el medio ambiente».

    Respecto al peaje de respaldo que prevé imponer el Gobierno al autoconsumo, este empresario que apostó por la cubierta solar en su restaurante señala que «es muy grave lo que van a hacer, o me hago insumiso o me aíslo energéticamente hablando, no tengo intención de pagar este nuevo impuesto porque me parece muy injusto. Hice la instalación en diciembre de 2012 que me costó 13.500 euros, sin ningún tipo de ayuda ni subvención y ahora nos destrozan todo el plan de ahorro previsto».

    Ricard Fornet tiene claro que todos estos «despropósitos» son debidos a que «las grandes empresas del sector eléctrico están viendo como se les está terminando el negocio. Está creciendo el autoconsumo instantáneo enormemente en los últimos tiempos y querían dar la vuelta a la situación para seguir obteniendo beneficios». Con la nueva regulación Lasal del Varador consigue un 48,6% menos de ahorro. Un proyecto de estas características, en el que se mira la rentabilidad a largo plazo, fue sometido a un estudio de SolarTradex que concluyó que con la nueva regulación, en 20 años, el ahorro acumulado pasa de casi 38.000 euros antes a que ahora sea de algo más de 10.000.

    Según advierten fuentes del sector, la nueva normativa puede llevar a que muchos usuarios se sumerjan, es decir, hagan autoconsumo sin declararlo para así evitar el peaje de respaldo. El Gobierno ya ha contemplado esta posibilidad y obliga a que todos los usuarios de autoconsumo a través de fotovoltaica se inscriban en el registro oficial en el plazo de dos meses desde que entre en vigor el Real Decreto. De lo contrario, se enfrentarán al corte de suministro o sanciones que pueden llegar hasta los 30 millones de euros. Surge la duda de cómo se perseguirá el fraude en el sector ya que parece poco verosímil que se inspeccionen las casas en busca de instalaciones solares.

    Beneficios cercenados

    Esta manera de autoabastecimiento energético, además del beneficio evidente que produce en el bolsillo del usuario, genera un importante cantidad de efectos positivos que detalla la Plataforma para el impulso de la generación distribuida y el autoconsumo energético. No supone coste para el sistema eléctrico; consigue mayor eficiencia energética al evitar las pérdidas por transporte porque la energía se produce cerca de los puntos de consumo; disminuye el gasto en combustibles fósiles y la dependencia energética de España con el exterior; permite un ahorro a través de la reducción de emisiones de CO2 y logra canalizar el ahorro privado hacia una inversión local y próxima que beneficiaría a toda la sociedad.

    Las asociaciones que apuestan por el autoconsumo aseguran que con la nueva regulación, todos estos beneficios se reducirán. El nuevo impuesto que se aplicará (peaje de respaldo) llevará a unos periodos de amortización de las instalaciones de autoconsumo mucho más elevados de lo que podían ser con la normativa anterior al Real Decreto anunciado por el Ejecutivo hace unas semanas. La Asociación para el ahorro y la eficiencia energética (ANAE) asegura que el periodo de amortización de una instalación ahora será de 17 años mientras que antes de la nueva regulación era de 5,7.

    Varias empresas de instalación y puesta en marcha de placas solares para autoconsumo, la tecnología más utilizada dentro de las renovables, aseguran que la desconfianza se ha extendido entre los clientes y algunos se han echado atrás después del anuncio del borrador del Real Decreto que anunció el Gobierno. “Hasta septiembre u octubre que entren en vigor las reformas definitivamente no podemos echar cuentas, ahora mismo el sector está parado y varios clientes interesados en el autocosumo se han echado atrás después de conocer el nuevo panorama” aseguran desde la empresa burgalesa de instalaciones fotovoltaicas Abasol. Por su parte, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) considera que «el Gobierno legisla en contra de los autoconsumidores de energía».

    A toda la restricción en autoconsumo hay que sumar que se prohíbe el mix energético, es decir, no se pueden instalar simultánemamente dos tecnologías diferentes, por ejemplo, placas solares combinado con minieólicos.

    UNEF, la principal asociación empresarial del sector, calcula que los hogares pagarán en torno a un 27% más de impuestos por consumir la energía propia que un usuario que la tome de la red convencional. Si la potencia contratada es mayor, como sucede en el caso de las industrias, las diferencias aumentan. El peaje de respaldo puede llegar a ser, en determinadas condiciones, hasta el 2360% más cara que si se consumiera de la red, lo que hace que un proyecto de autoconsumo en la industria sea completamente inviable ( Ver tabla). “Es que esto es como si alguien que tiene una huerta en su casa y planta sus tomates tuviera que pagar un impuesto por comérselos” comentan fuentes de UNEF.

    La Asociación Española para la Calidad en la Edificación (Asece) considera que el peaje de respaldo al autoconsumo instantáneo es ilegal y así se lo ha hecho saber a la Comisión Nacional de la Energía, que tiene que emitir en las próximas semanas un informe no vinculante en el que valore el borrador del Real Decreto que le ha presentado el Gobierno.

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