Garzonadas

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Hace poco más de cinco años, nuestro juez estrella cerró el periódico Egin por su «indiscutible relación con el entramado de ETA». Transcurrido todo este tiempo, aún no se ha celebrado juicio alguno y el periódico ya podría estar abierto de nuevo. Igual es que no existen pruebas para sostener una de las muchas garzonadas, que es como muchos letrados conocen los autos dictados por este sui generis juez. Sin embargo, ha conseguido cerrar un periódico abertzale —que tiene su continuidad de nicho ecológico asegurada con el diario Gara—. Algunos se alegrarán por ello, aunque nuestro estado de derecho no cese de hacer aguas por todos lados. Otros le perdonarán al magistrado sus deslices vascos por su actitud de lucha contra dictadores tiranos allende nuestras fronteras. Sin embargo, otros también nos fijaremos en que los restos de los sanguinarios dictadores franquistas siguen campando a sus anchas por nuestras calles e incluso ocupan cargos de responsabilidad en el Partido Popular y algunas instituciones. En fin, sólo el tiempo hará justicia y dictará sentencia absolutoria o condenatoria para este personaje.

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