EEUU, el integrismo y la perplejidad de los «analistas»

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Sesudos analistas, think tanks y voceros del establishment se están destripando el coco estos días analizando las revueltas árabes provocadas por la peliculilla que trata de ridiculizar a Mahoma, cuyo punto álgido fue la muerte del embajador norteamericano en Libia y varios de sus acompañantes en el ataque al consulado de Bengasi. Lo que parecen no entender es cómo en todos los países donde supuestamente llegó la primavera en forma de revolución popular democrática han tenido lugar protestas integristas violentas contra sus embajadas, cuando ellos sistemáticamente las han apoyado.

¿Por qué nos odian? —se preguntan atónitos. En su ensimismamiento y desde su poltrona sobree una realidad autoinventada, culpan al nuevo clima de libertad y a la debilidad e inexperiencia de los nuevos gobiernos salidos de las revueltas contra los dictadores. La situación es bien distinta. Invariablemente, la mal llamada primavera árabe, ha conllevado la llegada del islamismo al poder. Del moderado —dicen—, pero islamismo al fin y al cabo. Para ello, han revestido a los Hermanos Musulmanes de una pátina de legitimación democrática a la occidental para evitar interpretaciones desviadas del mainstream de la corrección política. Les llaman integristas moderados, aunque hace unos meses eran puros demonios del mismo corte que sus correligionarios de Gaza, por poner solo un ejemplo ilustrativo.

Pero en caso de que fuera así —que los Hermanos Musulmanes  fueran demócratas a la occidental—, aún hay más. En Egipto los salafistas radicales tienen alrededor del 25% de los diputados del Parlamento. ¿Dónde quedan las masas de jóvenes modernos del siglo XXI movilizados por las redes sociales? ¿Quién se acuerda del famoso Wael Ghonim, el ejecutivo de Google que lideraba la revuelta al menos en los medios occidentales? ¿Estará contento con un resultado que puede devolver su país en muchos sentidos a la Edad Media?

En Libia, la situación es mil veces peor. Por la fuerza de las bombas y los drones norteamericanos han arrasado un país y han destruido un estado sustituyéndolo por el dominio territorial de bandas armadas que a veces luchan entre sí por el control de regiones, pozos de petróleo o infraestructuras. No es un secreto de que muchos batallones islamistas de los que operaban en el país estaban —y están— liderados por terroristas miembros de al Qaeda. Hacerse los sorprendidos ahora por la presencia de yihadistas en el país es desconocer lo que sucedió en Libia o mentir deliberadamente para salvaguardar el buen nombre de nuestra sacrosanta misión civilizadora en el mundo.

Lo cierto es que donde EEUU y la OTAN meten las zarpas en la región, invariablemente aparecen los islamistas y el terrorismo de al Qaeda, esa historia comenzó en Afganistán —con la creación gringa de al Qaeda— y se desarrolla ahora con toda su crudeza en Siria, donde se repiten muchos de los actores de Libia, en ocasiones con nombres y apellidos, y se comparten bastantes de los protagonistas geopolíticos regionales. Hay bastantes indicios de ello, pero nuestros medios siguen ignorando la realidad en sus análisis para poder sorprenderse dentro de algunos meses e inventarse cualquier excusa para justificar su supuesta miopía. Si se ocupasen, por ejemplo de estudiar y analizar lo que sucede con los cristianos en Siria, otro gallo cantaría en lo que se refiere al apoyo de la opinión pública occidental a los rebeldes sirios.

El arzobispo de Alepo, el Monseñor Jean Clement Jean Bart, declaró recientemente que

“Los cristianos tememos la caída de Bashar Al Asad y su gobierno, porque seguramentequien van a gobernar son los fundamentalistas islámicos y nos hagan perder la libertad religiosa. Tenemos que nos obligan a abandonar nuestro país, después de más de 2000 años de historia y 1.400 años de convivencia con los musulmanes. Como pasó con los cristianos de Irak. En Homs y Alepo, los rebeldes están utilizando los civiles como escudos humanos, han matado muchos cristianos y más del 90% de los cristianos han sido obligados a abandonar el país, a los campos de refugiados en las fronteras de Irak y Turquía, sin tener tiempo de llevarse nada de sus bienes”.

Todos saben qué sucederá si Assad cae, pero prefieren no darse por enterados para luego hacerse los sorprendidos. Hace tiempo que la prensa perdió su función de proporcionar información veraz para convertirse en correa de transmisión de los intereses del poder y de las corporaciones que lo sustentan. Si no, a estas alturas de la situación, a ninguno se le ocurriría tildar de primavera árabe lo que es una involución tanto en cuestión de libertades, como en el respeto a los derechos humanos en todo el Oriente, que se está rediseñando a golpe de bomba norteamericana y de talonario árabe, construyendo regímenes a imagen y semejanza de sus patrocinadores saudíes, de lo peor de lo peor del planeta, donde las mujeres, por ejemplo, no pueden ni votar ni conducir un vehículo a motor.

4 Comentarios

  1. Siria es un paso previo para incarle el bocao a Iran, israel esta moviendo los hilos para desestabilizar oriente medio y en medio de tanta guerras y tantas revoluciones quede integrado su ataque a Iran como algo más.
    Yo creo que aun hay otro peldaño (politico o balistico) antes de atacar a Iran, pero cual es?

  2. Este artículo es casí una copia del articulo de Raad Salam Naaman en religiónenlibertad «que esta pasando en Siria»

  3. Bueno… salvo la cita del arzobispo, creo que tiene bien poco que ver, ¿lo has leído bien? El planteamiento político es hasta diametralmente opuesto…

    Pero sobre todo… ¿has comprobado las fechas? Este artículo es bastantes meses más antiguo que el que citas, en todo caso sería al revés. Si se parecieran en algo, sería que el tal Raad Salam ha copiado el texto de los biTs. 🙂

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