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Hoy se celebra en Irlanda el referndum sobre elTratado de Lisboa. En principio fue convocado a modo de trmite, con toda la clase poltica mayoritaria a favor, con el
apoyo del empresariado y del movimiento sindical, todos se las prometan felices a pesar del inconveniente que supona el tener que ceder al populacho la responsabilidad de asentir una decisin tomada de antemano y hurtada al debate y a la decisin pblica. Son las cosas de tener una legislacin que an conserva pequeas trazas de democracia.

Y claro, cuando han tenido que explicar el contenido del Tratado a la poblacin irlandesa, se la han visto y deseado. Ni el propio primer ministro se ha podido leer el texto, ms que una constitucin europea un autntico tratado (por lo tocho) de economa neoliberal inspirado por los lobbys empresariales encastrados en Bruselas. Y como el personal no es tonto, ha comenzado a verle la cara al intento de engao y a desconfiar de sus representantes conforme ha ido avanzando la campaa hasta el punto de llegar al final en una situacin demoscpica de empate tcnico.

Los motivos del no son variopintos, van desde la prdida de su comisario asignado por decreto, el menoscabo de su peso europeo (son el 1% de la poblacin de la UE), hasta el fin de su secular neutralidad y la armonizacin fiscal que har peligrar los beneficios a las inversiones tecnolgicas extranjeras, autntico motor de la economa. Los movimientos alternativos de izquierda y los antiglobalizacin hablan adems de un proceso antidemocrtico y piden una Europa social, garante de libertades, derechos y del estado de bienestar frente al liberalismo rampante y al recorte de libertades que venimos sufriendo en los ltimos tiempos.

Maana por la tarde tendremos el resultado definitivo. No estara de ms que les echaran por tierra de nuevo el autntico golpe de estado que ha supuesto el Tratado de Lisboa y se decidieran de una vez a redactar una constitucin de verdad pensando en la ciudadana, no en las megacorporaciones. Soar es gratis.

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