Hace tiempo os criticar en los Bits un lamentable artculo de Amos Oz, el famoso escritor hebreo, aparecido en El Pas, alabando la guerra de Lbano y apoyando sin fisuras la brutal agresin sobre la poblacin civil libanesa. Y digo os porque para algunos lectores fue como si hubiera atacado a una intocable vaca sagrada, una especie de hroe del pacifismo izquierdista israel situado por encima del bien y del mal.

Tambin el ministro laborista de defensa Amir Peretz, en el que algunos tenamos depositadas ciertas esperanzas, era un destacado militante de los movimientos por la paz. Muy descentrada debe estar la poltica en aquel pas para considerar pacifistas a gentes tan amantes de la guerra replicaba yo en los comentarios cmo seran los belicosos oficiales del rgimen?

Para aclarar la explicacin de este extrao comportamiento, sale en nuestra ayuda un artculo de Uri Avnery que he encontrado en Crnica de Palestina y que, a pesar de mis limitaciones lingsticas, no me he podido resistir a traducir. Uri es el responsable del movimiento pacifista Gush Shalom y forma parte del corto elenco de valientes personalidades de Israel que son verdaderamente independientes y llaman a las cosas por su nombre despojndolas de la ptina de mentiras y eufemismos con las que el sionismo trata de esconder o justificar sus frecuentes atrocidades.

Aqu os lo dejo, es realmente clarificador:

Izquierda, pero

Por Uri Avnery
PalestineChronicle.com

Cuando los armas rugen y se iza la bandera, la «izquierda – pero» se pone firme y saluda.

UNA VEZ vi un bonito sketch en un teatro poltico: sobre el escenario varias personas hablaban con oraciones inconexas terminadas todas con la palabra «pero». Por ejemplo: «algunos de mis amigos mejores son judos, pero «, «no tengo nada contra los negros, pero «, «realmente detesto el racismo, pero »

Durante la guerra reciente, yo con frecuencia oa frases similares: » soy izquierdista, pero » Estas palabras eran invariablemente pero invariablemente seguidas de una declaracin propia de derechistas.

Parece que tenemos una comunidad entera de «izquierdistas – pero», que proponen la aniquilacin de pueblos enteros libaneses, la conversin de Lbano en un montn de ruinas, la destruccin de los habitantes de cualquier edificio donde Hassan Nasrallah pudiera (o no) estar y, mientras, tambin barrer la Franja de Gaza de la faz de la tierra.

Cuando encuentro esas declaraciones en la TV, en la radio y en los peridicos, a veces me tienta rezar: Dios querido, dme a honestos fascistas en vez de a estos izquierdistas – pero.

ANALIZANDO la segunda guerra de Lbano, es imposible ignorar el papel jugado por los izquierdistas, con o sin comillas, durante la lucha.

Anteayer vi por la TV una entrevista con el dramaturgo Joshua Sobol, una persona agradable conocida como de izquierdas. l explic que esta guerra nos ha trado ventajas importantes y alab al Ministro de defensa, Amir Peretz.

Sobol no est solo. Cuando el gobierno comenz esta guerra, una formacin impresionante de escritores lo apoy. Amos Oz, A.B.Yehoshua y David Grossman, quienes con regularidad aparecen como un tro poltico, se unieron otra vez en su apoyo al gobierno y usaron sus considerables talentos verbales para justificar la guerra. Pero no satisfechos con eso, algunos das despus del inicio de la guerra, los tres publicaron un anuncio conjunto en los peridicos con la expresin de su entusiasta apoyo a la operacin.

Su apoyo no era puramente pasivo. Amos Oz, un escritor con el prestigio literario considerable en todo el mundo, escribi un artculo a favor de la guerra, que apareci en varios respetados peridicos extranjeros. No me sorprendera si «alguien» hubiera ayudado a distribuirlo. Sus dos compaeros tambin permanecan activos en el apoyo a la guerra, junto con una larga fila de escritores como Yoram Kaniuk, artistas variados e intelectuales, reales o imaginarios. Todos ellos se ofrecieron para la propaganda sin esperar siquiera a ser reclutados.

Dudo que la guerra hubiera alcanzado sus monstruosas dimensiones sin el apoyo masivo de los izquierdistas – pero, que hizo posible formar «una doble pared para emparedar el consenso» haciendo caso omiso a las protestas constantes del movimiento pacifista. A este acuerdo general se sum el partido Meretz, cuyo gur es Amos Oz, y Paz Ahora, en cuyos mtines populares Amos Oz sola ser el orador principal (cuando ellos eran todava capaces de organizar manifestaciones de masas).

Algunas personas fingen ahora que aquel este grupo estaba realmente contra la guerra. Para muestra un botn: algunos das antes del final ellos publicaron un segundo anuncio tripartito, esta vez pidiendo su terminacin. Al mismo tiempo, Meretz y Paz ahora tambin cambiaron el discurso. Pero ninguno de ellos pidi perdn o mostr remordimiento por su apoyo previo para la matanza y la devastacin. Su posicin nueva era: la guerra era buena en verdad, pero ha llegado el tiempo de acabarla.

CUL ES la lgica de esta posicin?

El gobierno decidi el ataque en respuesta evidente a la accin de Hizbullah, que captur a dos soldados israeles sobre el lado israel de la frontera y propuso de cambiarlos por prisioneros libaneses encarcelados en Israel. En esta accin, varios compaeros de los soldados capturados murieron y unos pocos ms murieron cuando su tanque pis una mina persiguiendo a los captores en el lado libans de la frontera.

La opinin pblica israel reaccion, desde luego, con furia y gritos pidiendo venganza. Pero uno habra esperado que intelectuales, y sobre todo «izquierdistas», mantuvieran la cabeza fra, hasta y quizs especialmente durante los tiempos de agitacin emocional. En circunstancias similares, incluso Ariel Sharon evit reacciones extremas y acord intercambiar prisioneros.

Aquellos que no poseyeron el coraje para hacerlo («Oz.» en hebreo significa fuerza y coraje), o los que realmente creyeron que la accin de Hizbullah deba ser respondida con una reaccin fuerte, podran haber justificado una represalia militar limitada. Aquel da era legtimo unirse a los que exigieron una reaccin tan razonable. Pero ya despus de 48 horas estaba claro que la reaccin era masiva y no era proporcional. No estaba diseada para «enviar un mensaje» a Hizbullah y a toda la gente libanesa de que la provocacin no quedara impune. Tena objetivos bastante diferentes.

Sobre el segundo o tercer da de la guerra, ya estaba bastante claro para cualquier persona de pensamiento y los intelectuales no estn orgullosos de ser justamente eso? que se trataba de una guerra verdadera, que iba ms all del problema de los dos soldados capturados. El bombardeo sistemtico de la infraestructura libanesa atestigu el hecho que fue preparada mucho antes y que su objetivo era la aniquilacin de Hizbullah y el cambio de la realidad poltica en Lbano. Para darse cuenta de ello bastaba con escuchar las declaraciones de Olmert, Peretz y Halutz.

ESA ERA la verdadera prueba de fuego para los intelectuales. Uno puede perdonarles su primera reaccin. Uno puede decir que se dejaron llevar, como le sucede a la gente en el principio de una guerra. Uno puede decir que ellos no entendieron el contexto (una acusacin terrible, cuando se lanza ante intelectuales). Pero desde el tercer da, tales justificaciones y excusas no se justifican ms.

Los jefes de ejrcito no ocultaron la devastacin horrible que estaban causando en Lbano al contrario, se jactaron de ella. Estaba claro que el terrible sufrimiento se causaba a cientos de miles de personas, que los civiles eran asesinados en gran nmero, que muchas, muchas personas perdan todos sus bienes en los pueblos y las ciudades que sistemticamente estaban siendo destruidas. Al mismo tiempo, se infringieron grandes sufrimientos a la poblacin de Norte de Israel.

Cmo pudieron escritores con conciencia, y hasta ms tan «izquierdistas» y humanistas, callarse mientras se cometan estas atrocidades? Cmo podan continuar sirviendo a la mquina de propaganda de la guerra?

Es cierto que los escritores no podan saber que ya sobre el sexto da de la guerra los jefes de ejrcito haban dicho al gobierno que todos los objetivos de la guerra haban sido alcanzados y que nada ms podra lograrse (como la vuelta de los prisioneros, la restauracin del poder de disuasin del ejrcito, el desarme de Hizbullah etc.). En otras palabras, que hasta desde el punto de vista puramente militar, no haba ninguna razn para seguir con el horror que, sin embargo, continu durante otros 27 das y noches ms. Pero cualquier protesta de los escritores famosos, hasta una dbil, habra sido oda y podra haber inducido a los lderes polticos y militares a pensrselo otra vez. Pero no hubo ninguna protesta.

Cuando los escritores realmente se despertaron despus de todo, en la 5 (quinta!) semana de la guerra y pidieron su terminacin, ya era demasiado tarde. Ya no haba ninguna necesidad ms de ellos. La maquinaria incmoda de las Naciones Unidas fue contratada para alcanzar del cese de hostilidades.

Un acontecimiento trgico fue la muerte en combate del hijo de David Grossman, Uri, en aquellas horas ltimas de la guerra.

QU PROVOC que la Izquierda – pero se comportarse as?

Uno puede encontrar motivos superficiales. Es muy difcil para izquierdistas ponerse en contra de un gobierno en el que el partido laborista juega un papel importante. Esto era tambin verdad en el 2000, cuando el lder laborista, Ehud Barak, arruin la cumbre de Camp David y volvi con aquel lema fatal: «No tenemos ningn socio! No hay nadie con quien hablar! »

Pero esto no era as en la primera guerra de Lbano, en 1982, cuando el Likud estaba en el poder. Porque incluso entonces la «izquierda – pero», bajo el mando de Shimon Peres y Yitzhak Rabin, realmente apoy la guerra. Durante el sitio de Beirut, Rabin era el invitado de Sharon, y, estando de pie sobre las ruinas, propuso el corte de suministro del agua y medicinas a la poblacin de la parte Occidental sitiada de la ciudad (donde yo me encontraba con Yasser Arafat al mismo tiempo). Slo despus de la tercera semana de guerra, Paz Ahora se uni a las protestas.

Despus de la masacre de Sabra y Shatila, Paz Ahora convoc la manifestacin de protesta sobre la que ha descansado su reputacin desde entonces la reunin con 400 mil fabulosos participantes. Este fue su momento ms brillante y el principio de su declive. Para asegurar las dimensiones de la manifestacin, Paz Ahora hizo un pacto, no con el diablo, pero s con la hipocresa. A cambio de la ayuda del Partido Laborista, ellos invitaron a Peres y Rabin a ser los oradores principales a pesar de que en vsperas de la guerra, los dos se haban encontrado con Menachem Beguin y pblicamente solicitaron que invadiera Lbano.

PERO hay causas ms profundas para explicar el comportamiento de las «izquierdas – pero» en los momentos de guerra.

Desde el principio del Movimiento Laborista Judo en el pas, la Izquierda ha sufrido una contradiccin interna: era a la vez socialista y nacionalista. De los dos componentes, el nacionalismo era con mucho el ms importante. De ah que, la afiliacin al sindicato laborista (Histadrut) estuviera basada en una clasificacin estrictamente nacionalista: no permitan a ni solo rabe hacerse miembro de una organizacin cuyo nombre oficial era «Organizacin General de Trabajadores hebreos en Eretz-Israel». Slo aos despus de la fundacin del Estado Israel se les permiti a los rabes la sindicacin.

Una de las tareas ms importantes del Histadrut era impedir de cualquier manera, incluyendo la violencia, la contratacin de rabes en lugares de trabajo judos. Para lograrlo, se derram sangre.

Esto sucedi tambin con la ms gloriosa de las creaciones socialistas: el kibutz. A ningn rabe le permitieron nunca hacerse miembro. Y no fue por casualidad: los kibbutzim se vean a s mismos no slo como la realizacin de un sueo socialista, tambin como fortalezas en la lucha juda por el pas. La creacin de un kibutz nuevo, como Hanita en la frontera libanesa en 1938, fue celebrada como una victoria nacional.

La parte izquierdista del movimiento kibutz, Hashomer Hatsa’ir, (la base del partido Mapam, ahora Meretz) tena un lema oficial: «por el Sionismo, el Socialismo y la Hermandad de Pueblos». Los objetivos no eran tampoco accidentales: expresaban las prioridades verdaderas. Hashomer Hatsa’ir realmente de verdad ador a Stalin, «el sol de los pueblos», hasta su muerte, pero sus creaciones principales fueron los asentamientos, generalmente sobre tierra comprada a terratenientes ausente ricos, despus de que los rabes, quienes los haban tenido durante generaciones, hubieran sido desahuciados. Despus de la fundacin de Israel, los kibbutzim de Hashomer Hatza’ir fueron establecidos en las tierras de los refugiados y en las tierras expropiadas a los ciudadanos rabes de Israel. El kibutz Bar’am se asienta sobre la tierra del pueblo Bir’am, del que los habitantes rabes fueron expulsados despus del final de la guerra de 1948. Mucho Sionismo, muy poca Hermandad de Pueblos.

En cada prueba verdadera, esta contradiccin interna de los «Sionistas de Izquierda » (como les gusta llamarse) se hace obvia. Esta es la raz de la doble personalidad de la «izquierda – pero «.

Cuando los armas rugen y se iza la bandera, la «izquierda – pero» se pone firme y saluda.