Parte la segunda flotilla de la libertad hacia Gaza

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Aunque los movimientos de barcos llevan tiempo produciéndose para partir desde diferentes puntos concretos del mediterráneo o para cargar la mercancía humanitaria, oficialmente hoy ha partido el primer buque de la flota, el Dignité. A él se les irán uniendo más de una decena de barcos de diferentes pabellones —entre ellas el español— a medida que se vaya acercando a su destino. Varios de los países, por presiones de Israel, se han negado a proporcionar ningún tipo de ayuda para esta operación humanitaria e incluso se han opuesto a verificar que la carga que portan es de naturaleza pacífica, algo que hubiera dejado sin argumentos a los sionistas cuando, presumiblemente, asalten a la flota en aguas internacionales.

Pero que nadie se equivoque ni lo utilice para manipular, el objetivo de la Flotilla de la Libertad no es sólo llevar ayuda humanitaria a un pueblo desnutrido y enfermo por el bloqueo ilegal de Israel, es también denunciar al mayor gueto que existe en la faz de la tierra y las políticas genocidas del sionismo hacia Palestina. De lo contrario enviarían la mercancía por Seur y santas pascuas. Desde las páginas del diario laRepública van a hacer un seguimiento permanente de lo que suceda desde el barco del estado español, el Gernika, en el que viaja la activista María Pulido. Obviamente habrá que seguir la web Rumbo a Gaza aunque desde los biTs trataremos de contar lo más relevante que suceda a bordo de esta flota de auténticos héroes y heroínas. Suerte, a los integrantes. Cuentan con toda la fuerza del compañero Vittorio y los millones de solidarios con Palestina repartiods por todo el planeta.

8 Comentarios

  1. Un tripulante de la Flotilla de la Libertad II escribe al almirante israelí Eliezer Maron

    Carta a un almirante

    Vauro Senesi
    Il Manifesto

    Traducido por Gorka Larrabeiti

    Querido almirante Eliezer Maron:
    Espero me disculpe si con la presente le robo un poco de su tiempo. Sé que está ocupadísimo entrenando a sus tropas de élite para asaltar y detener los barcos de la Flotilla de la Libertad 2, que se preparan para zarpar rumbo a Gaza cargados de ayuda humanitaria. Sepa, pues, que iré a bordo de uno de esos barcos, así que perdone si antes que me devuelvan o me detengan sus soldados me tomo la libertad de comentarle unas cuantas cosas sencillas a propósito de algunas declaraciones suyas. Dice usted que no nos mueven motivos humanitarios sino de “odio por Israel».

    Debería usted ver los rostros de las chicas y chicos que están a punto de embarcar. Vería en ellos sonrisas, miradas llenas de esperanza, a veces la ingenuidad de quien aún cree que vale la pena bregar por los demás. Encontraría de todo menos odio. Es más: tal vez, además de solidaridad activa con la población de Gaza que lleva años encerrada sufriendo un asedio feroz, se aprecia una solidaridad con un Israel prisionero de una lógica que parece no poder concebir otra ley sino la del más fuerte, aun a riesgo de sofocar así lo mejor que su sociedad ha expresado y sigue expresando.

    Usted, que es un militar, sabe mejor que yo que el asediante suele ser víctima de su proprio asedio. Así, usted, que es un soldado, llega a afirmar que los barcos civiles cargados sólo de jóvenes y ayuda “tienen el objetivo de desafiar al ejército israelí”. ¡Venga ya, almirante! Su gobierno siempre se ha jactado de tener uno de los ejércitos más poderosos y mejor armados del mundo. ¿Va a resultar ahora que bastaría con unas pocas decenas de barcos para desafiarlo? Quisiera decirle algo que acaso alimente su orgullo marcial: en las caras de esos chicos y chicas, y también en la mía, aunque ya hace tiempo que ya no soy un chico, podría leer también el miedo. Sí, ustedes, a mí, a nosotros, nos dan miedo. Nos dan miedo sus tropas de élite armadas, y sus barcos de guerra; nos da miedo el momento en que nos crucemos.

    Pues bien, precisamente este miedo nos aporta un motivo más para zarpar, ya que nos acerca, si bien de modo reducido, al miedo que están condenados a sufrir diariamente los hombres, los niños, las mujeres de Gaza cuando les llueven del cielo misiles y bombas de fósforo, y cuando la única esperanza de vida digna de vivirse se les vuelve desesperación y rabia.

    ¿Acaso es cierto, almirante Eliezer, que la seguridad de Israel puede quedar garantizada gracias al miedo que infunde? Ya, lo olvidaba, esto no son asuntos de su incumbencia. Usted dijo que responde sólo ante las fuerzas armadas israelíes. Que obedece órdenes, vamos. Disculpe usted si ese “sólo obedecía órdenes”, me trae a la memoria justificaciones empleadas otrora para exonerarse de responsabilidades por crímenes horrendos que sucedieron en la reciente historia europea. Asimismo, dijo usted que tratará de no usar en nuestra contra “armas letales”. Déjeme agradecerle sinceramente esa deferencia. Añadió también que está entrenando a sus soldados a no reaccionar violentamente contra quienes les escupan o les lancen colillas de cigarrillos. Bien, pero esta formación se la puede ahorrar. Les aseguro que nadie va a escupir a a sus tropas de élite. Escupir a un hombre es un acto para humillarlo y resulta que nosotros nos batimos pacíficamente contra toda acción que degrade la condición humana. De lo contrario traicionaríamos las palabras de Vittorio Arrigoni «sigamos siendo humanos», lema bajo el cual parte la Flotilla.

    Estaría bien, para concluir, que nos encontráramos en el mar, frente a Gaza y nos saludáramos tocando las sirenas, nosotros desde nuestros cargueros, ustedes desde de sus buques de guerra, y pudiéramos llegar al puerto de esa ciudad y descargar la ayuda con las sonrisas de esos rostros jóvenes que le decía, para poder decirle así a esa población que no está sola, que no la hemos olvidado, y que aún vale la pena no transformar la desesperación en odio. Sé que es un sueño ingenuo. Pero sabe usted: soñar ayuda a imaginar un mundo que no conozca sólo muertos y guerras, soñar ayuda a construirlo. Espero que también usted, almirante, sea capaz de soñar. Se lo deseo de corazón. Hasta pronto.

    Fuente: http://www.ilmanifesto.it/area-abbonati/in-edicola/manip2n1/20110625/manip2pg/01/manip2pz/305529/

  2. Personalmente me encantaría, pero no es nada fácil participar, las listas de gente interesada son bastante grandes y los requisitos previos cantidad de fuertes, además hay que tener bastante tiempo disponible en el trabajo porque se sabe cuándo se sale pero no cuándo se llega. Probablemente se acabe detenido una cantidad indeterminada de días o quizá con el barco saboteado en algún puerto del mediterráneo una temporada. En fin, como decía no es nada fácil integrarse en la tripulación de solidarios con Gaza y Palestina, puedo decirlo con conocimiento de causa de primera mano… los biTs ha intentado contar con una persona dentro de la flotilla pero no ha sido posible finalmente, había mucha gente en espera ðŸ™�

  3. «Es probable que muy pronto el pueblo de Israel diga: ¡Basta!»

    Hedy Epstein. Superviviente del Holocausto y activista de la Segunda Flotilla. Público

    A sus 86 años, Hedy Epstein (Wachenheimer, 1924) es una activista más del grupo estadounidense que prepara estos días en Atenas su inminente salida en la Segunda Flotilla. Es judía y sus padres fueron víctimas del nazismo durante la Segunda Guerra Mundial. Ella emigró a EEUU y, tras años de estudio del conflicto en Oriente Próximo, decidió luchar activamente contra las políticas israelíes.

    ¿Quién le ha convencido de participar en la Segunda Flotilla?

    Dejé Alemania en mayo de 1939 y me evacuaron junto a otros niños a Inglaterra. Mis padres, que eran judíos, lo decidieron así para mantenerme viva. Y los ingleses realmente me salvaron. Alguien se puso en pie para ayudarme. Y me rescató. Me siento en la obligación de hacer lo mismo con la población de Gaza, que vive en la cárcel más grande del mundo. No pueden salir de allí y si lo intentan les disparan. No puedo consentirlo.

    Es judía, pero está en contra de las políticas de Israel.

    Esto viene de muy lejos. Nací en Alemania y cuando tenía 8 años mis padres se dieron cuenta de que tenían que abandonar el país. Pero decidieron a dónde no irían: Palestina. ¿Por qué? Porque eran antisionistas. Siendo una niña no entendía qué quería decir eso, pero a medida que he ido creciendo yo también me he convertido en antisionista.

    ¿En qué momento decidió implicarse?

    Llegué a Estados Unidos en 1948, cuando Israel se convirtió en Estado. Y tuve sentimientos confusos. Por un lado, estaba contenta de que hubiera un lugar adonde pudiera ir toda esa gente que fue expulsada de sus hogares. Y, por otro, recordé el antisionismo de mis padres. Pero estaba en un nuevo país y quería hacer una nueva vida. En 1982 me empecé a interesar por el conflicto palestino-israelí, descubrí las políticas que practica Israel y comencé a denunciarlo. Esta será la quinta vez que intento entrar en Gaza. Todavía no lo he conseguido.

    ¿Se ha ganado enemigos en su actual país, EEUU?

    Es cierto que la mayoría de la gente no entiende mi postura. Muchos judíos me dicen que soy antisemita, que soy una traidora. Pero yo no me odio a mí misma.

    ¿No está asustada por la reacción que pueda tener Israel ante la Flotilla?

    Nunca he estado preocupada cuando he tratado de llegar a Gaza. Pero esta vez sí lo estoy. Los propios israelíes han dicho que tenían pensado utilizar perros de ataque y eso me asusta mucho. Porque siempre está la posibilidad de obtener el punto de vista humanitario de un ser humano. Pero, ¿qué se puede esperar de un perro?

    La secretaria de Estado de su país, Hillary Clinton, considera que la Flotilla es una «provocación», porque supone entrar en aguas israelíes…

    No estamos planeando ir a aguas israelíes. Vamos a viajar por aguas internacionales y por aguas de Gaza. E Israel no debería estar autorizada para controlar a todo el mundo.

    ¿Por qué cree que la mayoría de los países se ha posicionado en contra de esta iniciativa?

    Simplemente, creo que temen que les llamen antisemitas. A mí también me llaman antisemita, pero esas palabras no me duelen. Yo sé quién soy, sé lo que soy y no soy antisemita. La comunidad internacional no ha sido capaz de enfrentarse a Israel y decirle que no está bien lo que hace. Somos sociedad civil y queremos ayudar a la sociedad civil. No queremos entrar en contacto con ningún Gobierno. Sólo queremos llevarles cartas de amor.

    ¿Qué cree que va a ocurrir?

    No sé lo que va a pasar. Sólo espero que los israelíes no nos ataquen. Un gran amigo mío ya fallecido, Vittorio Arrigoni, acababa todos sus escritos diciendo: «Seguimos siendo humanos». Y lo únicoque puedo decir a los israelíes es eso: «Seguid siendo humanos». Y si siguen siendohumanos, no nos atacarán.

    ¿Qué opina sobre las políticas que ha llevado a cabo Israel desde 1948?

    No tiene fronteras y no tiene una Constitución por una simple razón. Pretende seguir instalando sus asentamientos y así ir apropiándose de territorios de los palestinos. Sólo hay que ver el mapa de 1948 y el de ahora.

    ¿Cuál cree que sería la fórmula para que se pusiera fin a este conflicto?

    Creo que la ocupación debe finalizar. Cuando acabe, la gente estará en condiciones de vivir en libertad. Serán libres para viajar, libres para asociarse, libres para ir a un hospital y recibir atención médica y no tener que esperar en un checkpoint. Para los estudiantes, supondrá, además, que puedan marcharse a universidades de todo el mundo. Se conseguirá simplemente que sean ciudadanos. Pero un escenario así no sólo sería interesante para los palestinos. También lo sería para Israel y para Estados Unidos.

    ¿Cree que la población israelí está en condiciones de decir a su Gobierno que supere esta situación?

    Por supuesto. Mire lo que ha ocurrido en Egipto. Si alguien me hubiera planteado hace tres años lo que ha ocurrido en estos meses, le hubiera dicho: «No, nunca puede pasar». Las revueltas populares han triunfado y se han producido cambios importantes. Es muy esperanzador. Probablemente, muy pronto el pueblo de Israel también diga a sus mandatarios: «¡Basta!».

  4. Mentira…apenas hay 300 personas estan por salir en toda la flotilla…
    Excusas… de un maton detras de una computadora que manda a otros a ser valientes…

  5. Juanlu, no le entres al trapo a estos nazis de mierda de Israel, ¿no los conoces ya?

  6. Bueno, es interesante que los sionazis empiecen a ponerse nerviosos, denota bastante su estado de ánimo ante la que se le viene encima a nivel de relaciones públicas internacionales…

    Y no son 300 personas como dice el tipejo ese triste de Zamir Simpson, son 500 las que cabían en los barcos y se han quedado en tierra bastantes cientos más. Los 10 barcos no son transatlánticos de pasajeros, son cargueros y pequeñas naves y su objetivo no es que vayan cargados de personas sino también de ayuda humanitaria junto con representantes de la sociedad civil, activistas, de partidos políticos y de medios de comunicación para que los sionazis no se atrevan a repetir sus actos de piratería en aguas internacionales. El proceso de selección ha sido bastante complejo, no había más que ver el formulario de inscripción para darse cuenta de la dificultad en la selección: referencias laborales, referencias de ONGs, problemas de salud, problemas de entrada en las fronteras de algunos países, curriculum vitae, idiomas, habilidades especiales, experiencias en temas palestinos, en ayuda humanitaria, posibilidad de donaciones a la organización, etc, etc.

    Del estado español van eurodiputados, diputados autonómicos, escritores, sindicalistas, activistas, periodistas, personas que ya participaron en la iniciativa del pasado año, etc. En total 45 personas, bastantes pocas en cualquier caso y no podría embarcar cualquiera por el simple hecho de que lo deseara.

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