De Siria a Puerto Rico

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Estos últimos días asistimos a un aumento de la tensión diplomática entre Estados Unidos (junto con Europa e Israel) y Siria por la revelación de las conclusiones de la investigación de la ONU sobre la muerte del ex primer ministro libanés Rafik Hariri. El informe responsabiliza a los gobiernos sirio y libanés de la comisión o colaboración necesaria en el atentado en el que murió el político antisirio y una veintena de personas más. A pesar de que se trata básicamente de un informe político, donde las pruebas aportadas no son en nada concluyentes sino puramente circunstanciales, Siria ha sido declarada culpable. Bush en estos momentos busca desesperadamente a la ONU para seguir el proceso de estrangulación del gobierno de Bachar Al Asad y conseguir su derrocamiento. De momento ya se preparan algunos texto de Resolución para ir empezando con la adopción de sanciones diplomáticas y económicas a Damasco.

La jugada para algunos no ha podido ser más redonda: montamos un atentado, inculpamos a nuestro enemigo, conseguimos expulsarlo del Líbano tras unos lustros de presencia militar y, para colmo, lo usamos para tomar el control de otro país más del «eje del mal» bien conocido por la hostilidad hacia Israel (no en vano le ocupa un bocado de su territorio en el Golán). Muchos analistas culpan al Mossad israelí del atentado, no en vano es el país que más está azuzando a los perros republicanos para que muerdan a Siria y sería el más beneficiado de la operación por la que uno de los pocos estados árabes que aún no está bajo el yugo norteamericano caiga definitivamente en sus redes para desgracia de la nación árabe.

Pero no seamos mal pensados, la ONU no le ha hecho el juego a la política exterior de EEUU. Los únicos culpables son los sirios y los prosirios de Líbano. Así las cosas ¿tienen derecho otros países a pedir o a forzar un cambio de gobierno o de régimen? No se me ocurre nada mejor que recurrir a la diplomacia comparada en contextos más o menos asimilables y cercanos en el tiempo pare ver el proceder usual en este tipo de situaciones. Pues bien, se me ocurre un caso asimilable de crimen de estado o magnicidio. Hace poco más de un mes el FBI asesinó al líder independentista puertorriqueño Filiberto Ojeda Ríos. Lo sacó de casa, le disparó y lo dejó morir desangrándose durante horas sin prestarle ningún tipo de auxilio. A pesar de las grandes manifestaciones de protesta realizadas en San Juan y los paros universitarios el caso ni llegó a las primeras planas de los periódicos. A pesar de que el FBI reconoció su participación en los hechos ¿acaso ha dimitido el presidente Bush? ¿ha habido alguna resolución de Naciones Unidas? ¿soporta sanciones por su acción?

Creo que huelgan los comentarios.

Recomiendo encarecidamente que leáis el informe de la ONU sin pasar por tamices y filtros interesados. Es un pdf y está en inglés. Esto es lo que dicen los de RedVoltaire.

5 Comentarios

  1. Declaración del secretario general de los comunistas rusos
    Rusia no debe permitir en la ONU las represalias contra Siria
    G. Ziuganov
    KPRF.ru

    Traducido del ruso para Rebelión por Josafat S.Comín

    En la ONU se han hecho públicos los resultados de los trabajos de la comisión internacional para el esclarecimiento del asesinato del antiguo primer ministro libanés Rafik Hariri.
    La Comisión, encabezada por un representante de un país miembro de la OTAN, el ciudadano de la RFA D.Mehlis, basándose en el testimonio de un “testigo” tránsfuga, ha inculpado al gobierno sirio de haber participado en la organización del asesinato. Ninguna prueba ha sido aportada.

    Sin embargo los EE.UU y el Reino Unido han exigido inmediatamente la aprobación de sanciones internacionales contra Siria.

    El guión de presión que se está desarrollando contra Siria repite el mismo esquema—hasta sus más pequeños detalles—que el que se empleó para generar primero tensión entorno a Yugoslavia e Iraq, y posteriormente para la destrucción de estos países.

    Empiezan lanzando acusaciones de apoyo al terrorismo, luego sigue la creación de comisiones “independientes” de investigación, ultimatums exigiendo la “cooperación total”, la aprobación de sanciones internacionales, para acabar con la intervención militar.

    No hay duda de que Los EE.UU y el Reino unido pretender encaminar a la comunidad internacional por el mismo camino, que en los últimos años, por dos veces, nos ha conducido a la violencia, el derramamiento de sangre, la muerte de miles de personas, la destrucción de la economía y de lugares históricos, patrimonio de la humanidad.

    Nos dirigimos desde aquí al gobierno ruso para que no repitan el mismo error, cometido en los Balcanes y Oriente Medio, cuando Rusia no se interpuso a tiempo ante la utilización de la ONU para el ajuste de cuentas con nuestros aliados.

    El intento de utilizar el Consejo de Seguridad de la ONU para preparar la agresión contra Siria, debe ser atajado desde un principio.

    El PCFR desea manifestar su solidaridad con el pueblo sirio, y su valiente oposición a las presiones de los EE.UU e Israel, en la defensa de su independencia y su integridad territorial.

    Nuestro partido hace un llamamiento a la comunidad internacional para denunciar con firmeza los nuevos planes criminales de los EE.UU y sus aliados.

    G. Ziuganov es Sec.Gral. del CC del PCFR .

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