Esa es la noticia que ha publicado el diario progresista israelí Haaretz. Al parecer, el pasado mayo durante la vivita de Bush a Telaviv Olmert y Barak solicitaron ayuda al imperio para que le enviasen equipamiento militar ofensivo de última generación para facilitar el bombardeo de la república islámica. Sin embargo, recibió al más alto nivel una negativa aduciendo que una ofensiva sionista contra Irán «socavaría los intereses de EEUU». Y aún más, Bush exigió que se le informara previamente si, finalmente, el estado sionista atacaba en solitario, cosa que los mandatarios de Israel, imagino que visiblemente enojados, se negaron a hacer manifestando que se reservaban el derecho a atacar si lo consideraban conveniente sin el permiso del imperio. No obstante EEUU se ofreció para mejorar las defensas de Israel con sistemas de detección y neutralización de misiles, aunque los que se solicitaba eran aviones, misiles y el permiso para sobrevolar Irak.

Preguntado Barak sobre el artículo dijo que «los norteamericanos no están dispuestos a dejarnos atacar Irán». Algunos analistas han afirmado que, de esta manera, se ha frustrado un ataque a las instalaciones nucleares de Irán, otros dicen que la petición denota que los planes del ataque están muy muy avanzados, pero lo que está claro es que no deben tenerlas todas consigo si necesitan armas adicionales para asegurar el éxito de la operación ofensiva. Y todo esto cuando se sabe que Irán no tiene montado ningún programa de armamento nuclear según han manifestado las agencias de inteligencia del propio EEUU.